Diario Sur

Apuntes de un alcalde cofrade

El alcalde, junto al hermano mayor.
El alcalde, junto al hermano mayor. / SUR
  • José Bernal reivindica su vinculación con la Cofradía del Cristo del Amor en el pregón del 50 aniversario de la primera salida procesional de la Caridad

Hay ejemplos paternos que se marcan por siempre en la vida de un hijo. Salvador Bernal supo transmitir a su prole el fervor por la Cofradía del Cristo del Amor. El conocido hostelero, fallecido el pasado mes de noviembre, fue fiel al varal durante 52 años. Le relevó su hijo José Bernal, hermano de la Cofradía del Santísimo Cristo del Amor, María Santísima de la Caridad y San Juan Evangelista desde su niñez (el nombramiento como alcalde de su pueblo vendría muchos años después). Con estos antecedentes a nadie extrañó que el pregón extraordinario que pronunció el regidor de Marbella con motivo del 50 aniversario de la primera salida procesional de la Dolorosa se convirtiera en un homenaje a su padre.

El Teatro Ciudad de Marbella se llenó hasta los topes... y ante la concurrencia, Bernal mostró su alma cofrade. «Mi Cristo, mi cofradía, mi familia», apostilló. Tiró de memoria para explicar como cuando era niño el Jueves Santo se vivía en su casa «como el día más importante del año». Poco ha cambiado desde entonces. El niño, convertido hoy en hombre, se refiere a esa jornada que marca el ecuador de la Pascua «como el pequeño milagro de cada año». Esta Semana Santa, como en las anteriores, ocupará su puesto en el varal a la derecha de Cristo y se reencontrará con sus hermanos para «disfrutar juntos del gran día».

El alcalde, que se refirió con emoción a la salida procesional de los Sagrados Titulares desde su capilla en la Plaza de Los Naranjos para enfilar las calles de Marbella, desveló que la vinculación de la cofradía con su enjambre familiar es larga. No en vano, de ella han formado o forman parte sus tíos, sus primos, su padre, su hermano, sus sobrinos y su hijo: «Es parte de mi vida», afirmó.

El sentido pregón tuvo lugar en el marco del Certamen de Marchas Procesionales Ciudad de Marbella. Una velada, presentada en su 19 aniversario por el director de Cope Marbella, José Antonio Gómez. La Escuela de Música Virgen del Rocío de Málaga, la Agrupación Musical la Pollinica de Marbella, la Banda de Cornetas y Tambores Jesús Nazareno de Almogía y la Agrupación Musical La Lira de Pizarra, pusieron las notas cofrades a la cita con un magnífico concierto.

En la historia de la cofradía tan sólo se han realizado tres pregones extraordinarios. El primero, hace 19 años, con motivo del 50 aniversario de la primera salida procesional del Cristo; el segundo, por el hermanamiento con la Hermandad de Los Javieres de Sevilla; y este tercero y último con razón de la salida de la Caridad por primera vez en 1967.

Antonio Belón, hermano mayor de la cofradía, recuerda que aquel año la Dolorosa salió a los pies del Cristo del Amor. «Hubo que esperar al año siguiente para que la Virgen tuviera su propio trono», apunta el cofrade, quien se encargó de adquirir la talla en un anticuario situado en la calle Miguel Cano de Marbella. Belón recuerda que siendo entonces secretario de la cofradía dirigió sus pasos junto con el entonces albacea, Paco Cámara, al negocio de Gaspar Fernández. La transacción no fue sencilla. «Nos pidió una cantidad importante», dice hoy el hermano mayor sin revelar el montante de pesetas requeridas. Finalmente hubo rebaja.

Bendita coincidencia

La Dolorosa, de factura y advocación desconocida en el momento de su compra, procesionó ese mismo año como Virgen de la Caridad. No sería hasta 30 años después, en su proceso de restauración en los talleres sevillanos de Juan Manuel Miñarro, cuando se descubriría en el interior un pergamino que revelaba el autor (Pinto Barranquero), el cliente (una cofradía de Jerez de la Frontera) y la primitiva advocación (la Caridad). Una bendita coincidencia esta última. «Qué probabilidad hay de que se haga una advocación de una Caridad para un sitio, que al final termine en manos de un anticuario, que éste nos la venda y nosotros le pongamos el mismo nombre que había pensado el escultor», se pregunta Belón.

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