Diario Sur

De residencial dormitorio a complejo de alta gama

Las 50 hectáreas situadas junto al acceso norte al casco urbano de Ojén estaban llamadas a albergar una urbanización dormitorio que había fijado su mercado de comercialización en personas con trabajo en Marbella que no pudieran pagarse una vivienda en esa ciudad. Situada junto a la carretera y a menos de cinco minutos del centro comercial La Cañada, ofrecía una localización ideal para ese fin. El grupo Prasa ya contaba con la licencia municipal para construir 1.500 viviendas y gran parte de la urbanización terminada, con viales incluidos, cuando en 2008 sobrevino el tsunami de la crisis. El proyecto se abandonó y el Ayuntamiento tuvo que devolver el dinero que había cobrado al otorgar las licencias.

Siete años después, con la crisis dando sus últimos estertores, el fondo de inversión británico Round Hill Capital comenzó a estudiar posibilidades en el entorno de Marbella para un proyecto bien diferente. El Sareb, nombre técnico del conocido como 'banco malo', tenía a la venta el suelo que había sido de Prasa y los británicos lo adquirieron por 30 millones de euros. Su proyecto no pasaba por colmar toda la edificabilidad posible, sino levantar un proyecto de alta gama que pusiera en valor el entorno natural y pudiera comercializarse como segundas residencias. Por ello se redujo a 600 el número de unidades y se decidió mantener como áreas verdes el 40 por ciento del suelo.

El fondo de inversión se alió con el estudio de arquitectura Torrico-Villarroel y uno de los miembros de éste, Matías Villarroel, pasó a ser representante en España del grupo británico. Desde julio, cuando salió a la venta la primera fase, se han vendido la mitad de los 75 pisos. Los compradores proceden de 16 países de tres continentes distintos y su perfil es el de empresarios y profesionales con edades entre los 40 y los 60 años.

Según Villarroel, Round Hill tiene en cartera nuevos proyectos en la Costa del Sol. De momento ha instalado su cabeza de playa en Ojén.