Diario Sur

Vista general de la remodelada avenida Nabeul.
Vista general de la remodelada avenida Nabeul. / Josele-Lanza -

Nabeul estrena nueva imagen tras casi un año de obras y 1,3 millones de inversión

  • La primera gran transformación ejecutada por el equipo de gobierno en cuanto a tiempo y financiación suscita opiniones encontradas

El trajín de los obreros de Guamar, empresa que se hizo a principios de año con el concurso por 1,3 millones para remodelar la avenida Nabeul y calle Rodríguez de la Fuente, es todavía evidente a poco que uno dirija sus pasos hacia el entorno. Pero lo cierto es que el trabajo se centra en pequeños detalles, por lo que ambas vías han recuperado casi la normalidad y comerciantes y vecinos ya tienen una idea precisa acerca de la remodelación acometida.

El proyecto de mayor envergadura realizado hasta la fecha por el equipo de gobierno en cuanto a inversión, periodo de ejecución y objetivos gusta a muchos por su modernidad y la conquista de mayor espacio para el peatón; mientras que disgusta a otros por el modelo de movilidad impulsado, que califican como «inseguro», por la existencia de aceras al ras tanto de la carretera como del carril bici que cruza de norte a sur Nabeul y que ha supuesto la eliminación de los aparcamientos existentes para frustración de muchos.

Lo que aplauden todos casi sin excepción es que la obra ha servido para poner en orden el subsuelo, al repararse las filtraciones de la red de saneamiento, acometer la separación del colector de aguas fecales y pluviales, así como la demolición de la red de abastecimiento existente y la ejecución de una nueva con materiales de fundición, entre otras cosas.

A este respecto, Francisco González, propietario desde hace más de tres décadas de la única tienda especializada en la venta de jamones de Nabeul, lo tiene claro: «La calle ha quedado maravillosa, muy amplia. Y sobre todo hacía muchísima falta que arreglaran el saneamiento y separaran aguas fluviales y fecales. Ahora estamos esperando a que llueva bien para ver el resultado». El empresario, se muestra muy satisfecho con una obra realizada para que la avenida no se convierta en una balsa cada vez que llueve e inunde los locales provocando cuantiosas pérdidas a los comerciantes. Tras los primeros chaparrones de esta semana no ha habido novedad en el frente.

La diseñadora Rocío Salas, que regenta el local con su mismo nombre en la avenida, otorga un 10 al resultado final. Ella al igual que otros muchos opina que el negocio se va a beneficiar al darle más espacio al peatón. Lo que sí pide al Ayuntamiento es que mantenga la presencia policial para impedir que tanto las anchas aceras como el gran carril bici terminen siendo aparcamiento habitual de vehículos. «Yo pondría Nabeul peatonal totalmente, fuera coches. Cuando las obras en este tramo ya estaban terminadas y la carretera estaba cortada se ha notado mucha más afluencia de público y las ventas han subido. Apuesto por la peatonalización absoluta», dice la joven empresaria.

Fernando Quero, de Peluqueros- Estilistas Rafer, se declara fan de la estética de la avenida: «Vista la calle en su conjunto pega todo y los bancos tienen que ser cómodos porque las personas mayores se sientan en ellos todos los días», aseguró. El peluquero señala como único aspecto negativo la prolongación de los trabajos durante 10 meses: «Han tardado más que en la obra del Escorial».

Pérdidas

Este aspecto ha hecho estragos entre los empresarios. El citado Francisco González refiere pérdidas de entre 3.000 y 4.000 euros mensuales. Mientras Margarita Castillejo, propietaria del bar el Rincón de Marga, afirma que cuenta con un requerimiento del banco por el impago de la hipoteca del local por importe de 38.000 euros. El mes de mayo que tuvo que cerrar el negocio a consecuencia de las obras le ha hecho polvo las cuentas. Más de lo mismo comenta Carlos Montes, propietario de la conocida cafetería Gaspar, toda una institución con décadas de arraigo en la avenida, y que, sin embargo, no ha podido hacer frente al IBI de este año ni a pagos de la Seguridad Social. «La remodelación está estupenda. Lo que sí tengo que criticar es la tardanza y las fechas de ejecución porque nos hemos comido un marrón todo el verano con polverío, ruido y sin poder poner las terrazas», dice Carlos.

Michel Albalejo, nuevo empresario en la zona, propietario del gastrobar Etxezuri -que cumplirá el segundo aniversario de apertura el próximo 18 de diciembre-, da por bueno el calvario de las obras. «Pienso que ha sido un trago duro pero que merece la pena para que esta avenida tenga mayor afluencia de gente. Esta zona donde yo estoy estaba un poquito en tierra de nadie, y ahora estéticamente ha quedado más bonita y se ha arreglado el saneamiento que es lo que más antiguo estaba», subraya.

La estética que refieren algunos como un punto a favor de la remodelación es muy criticada por otros que no ven homogeneidad con el casco antiguo. Así opina, por ejemplo, Cristina Barrientos, dueña de la primera herboristería que abrió en Marbella. Pero para esta pequeña empresaria los fallos más graves son relativos a la seguridad. «El acerado al mismo nivel que la carretera y que el carril bici lo veo inseguro y el paso de peatones no se ve, es un mata viejas», critica la propietaria de la Herboristería la fuente de salud.

Aparcamientos y carril bici

Daniel Lima, dueño de la floristería con su mismo nombre, es también otro joven empresario con tan solo dos años en Nabeul. A él le gusta la remodelación, pero tiene muy claro que perjudica sus intereses comerciales al haberse eliminado aparcamientos y al no incrementarse las zonas de carga y descarga. «La obra en términos generales está bien, lo que no me gusta es el carril bici. Pienso que nos ha quitado aparcamientos y que es más importante que la gente aparque en la calle que el hecho de que vengan cuatro personas con bicicleta. Esto a mí me ha restado clientela», señala el florista, quien vaticina que las aceras y el carril bici se convertirán en aparcamientos.

La tesis de Daniel es compartida por muchos residentes de la avenida, como Agustín Delgado, quien a su mediana edad ve peligroso que peatones y ciclistas compartan un espacio sin límites físicos: «Puede haber muchas personas a las que les guste la bicicleta pero los peatones queremos ir tranquilos, creo que tal y como lo han hecho es un peligro».

Juan Antonio Jiménez, aficionado al ciclismo, extiende la peligrosidad del carril bici a las aceras. «Habrá atropellos, lo veremos», dice este vecino, quien afirma que el día a día se ha resentido con la eliminación del aparcamiento sin que se haya contemplado ni siquiera una zona de estacionamiento para motos. Antonio Mayor, vecino también, no comparte estos argumentos y estima que los pisos se revalorizarán.