Diario Sur

Detenidas dos personas por retener a inmigrantes en varias casas de Estepona

  • Los implicados introdujeron en España a ciudadanos marroquíes por el estrecho de Gibraltar a cambio de 5.000 euros

Las embarcaciones de recreo que atracaban en las costas del Estrecho de Gibraltar no siempre eran conducidas por particulares a modo de ocio. Agentes de la Policía Nacional detuvieron en Algeciras a dos personas que se dedicaban a transportar inmigrantes de origen marroquí en motos de agua y barcos pesqueros para después esconderlos en varias casas de Estepona durante toda la época estival. Además, durante las investigaciones se esclareció que los arrestados utilizaban también este tipo de vehículos para introducir sustancias prohibidas en el país.

La operación para desarticular esta organización comenzó el pasado mes de julio, debido a que los agentes de este Cuerpo de Seguridad se dieron cuenta de un incremento de ciudadanos de origen marroquí que habían entrado en España por una zona no habilitada para ello. Por esta razón se empezó a recabar información y los efectivos de la Policía Nacional descubrieron una organización criminal con bases tanto en Marruecos como en España.

Tras un primer estudio, los agentes dictaminaron que esta organización tenía la infraestructura suficiente como para realizar actividades dedicadas a la inmigración clandestina e incluso para dedicarse al tráfico de drogas a escala media.

El trabajo de investigación dio sus frutos al identificar a los responsables de la organización y los domicilios donde retenían a los inmigrantes hasta recibir el pago, ubicados en Estepona. Con estos datos, el lunes 24, los agentes de la Policía Nacional observaron como uno de estos miembros recogía a tres personas en la zona del Guadalmesí, con la intención de trasladarlos al municipio malagueño.

Detención

En ese momento, se procedió a la detención del que era el responsable de la banda en España. Resultó ser un hombre de 37 años de edad y de nacionalidad marroquí. Pocos días después funcionarios adscritos a la UCRIF de Málaga, detuvieron a otro miembro de 39 años de edad y de nacionalidad marroquí. La investigación aún sigue abierta a la espera de que se produzcan nuevas detenciones.

La organización daba hasta dos oportunidades para entrar en el país. Los inmigrantes pagaban 5.000 euros para entrar en España, en donde los miembros de esta banda que tenían la base en España los recogían en un punto de Tarifa. Allí los trasladaban a pisos de seguridad ubicados en Estepona, donde los escondían hasta que los familiares de los transportados realizaban el pago establecido.

La edad de los inmigrantes contaba a la hora de realizar el transporte. La organización hacía descuentos para los menores de edad, y cobraba 4.000 euros por el mismo servicio, publicitando que incluso tenían más éxito que con los adultos. Según explicaron fuentes policiales, este rebaja se producía ya que las mafias conocen la legislación española y saben que los menores no pueden ser expulsados ni devueltos.

Lo que no llegaba a los inmigrantes eran los peligros de esta práctica. Los agentes que participaron en este operativo destacaron el testimonio de un menor de edad que relató el miedo que había pasado cuando el piloto de la embarcación lo tiró al agua. Entonces el joven empezó a hundirse por el peso de su chaqueta. Este testigo explicó que pudo salvar la vida gracias a que el resto de inmigrantes le ayudaron a alcanzar la costa.

Zona agreste

Las dificultades de los ciudadanos marroquíes no acababan en el transporte. Según fuentes policiales, los inmigrantes eran obligados a atravesar una zona agreste de matorral y espino con las ropas totalmente mojadas. Tras pasar por ese espacio, debían esperar varias horas hasta que finalmente eran recogidos.

Con el fin del verano, la banda se vio obligada a cambiar su modus operandi debido al aumento de los controles realizados por las autoridades marroquíes en la zona de Tánger. La organización dejó de usar motos de agua para utilizar barcos pesqueros que salían del puerto de esta misma ciudad, y hacían que los inmigrantes se disfrazaran de pescadores.

Cuando el barco llegaba al medio del Estrecho, los inmigrantes se trasladaban a embarcaciones de juguete del tipo 'toy'. Después se procedía de dos maneras diferentes: o bien se llegaba a la costa a remo o recogían a los inmigrantes en un punto determinado del litoral.