Diario Sur

Las urbanización de Marbella que inspiró la colección de bolsos que triunfa en Asia

Marga Arévalo vive desde hace unos meses a caballo entre Sevilla y Madrid
Marga Arévalo vive desde hace unos meses a caballo entre Sevilla y Madrid / SUR
  • Los arcos, escaleras y plazas que el arquitecto Rafael Arévalo creó para dar forma a Cabopino sirven de modelo 40 años después a complementos de lujo ideados por su hija

Piense en una urbanización y un puerto de Marbella que puedan haber inspirado una colección de bolsos de lujo. Si lo primero que se le ha venido a la cabeza es Puerto Banús, olvídese. Este año se cumplen cuatro décadas del inicio de la construcción del considerado ‘hermano menor’ del recinto náutico de Banús: El puerto de Cabopino y su urbanización, con 215 viviendas, todas diferentes. Una verdadera joya arquitectónica, que acusa el paso del tiempo, pero que en su día supuso un ejemplo de una nueva forma de urbanizar, mezcla de modernismo y tradición, que el arquitecto Rafael Arévalo supo plasmar como pocos.

Hubo una primera fase, construida entre 1976 y 1979. Le siguió una segunda, a partir de 1983. Hoy, 40 años después, es la hija de este reconocido arquitecto fallecido hace tres años –y que cuenta con una calle dedicada en la urbanización parida de su creatividad–, quien bucea en aquellos planos que sirven ahora de base para el diseño de bolsos de lujo que empiezan a recorrer el mundo y que triunfan ya en países como China, Hong-Kong, Japón, Corea, en puntos de Oriente Medio, o en París.

Cinco modelos de bolsos, tres ellos de edición limitada

Cinco modelos de bolsos, tres ellos de edición limitada / SUR

«Supongo que haber pasado los mejores momentos de mi vida allí ha hecho que, pese a haber viajado por muchos sitios del mundo desde los 13 años, sea este lugar el que me sigue atrayendo e inspirando». Marga Arévalo vive desde hace unos meses a caballo entre Sevilla, Madrid, y todos los países donde Magalie (magalie121.com) –la marca que ha bautizado con el nombre con el que su padre le llamaba de forma cariñosa– encuentra un espacio para su presentación.

«Puerto Cabopino es en sí mismo una dualidad; la personificación de la simetría con el espíritu andaluz, la exclusividad sin pretensión, la belleza con practicidad, el puerto con sus plazas… Un rincón de dualidades. Es mi origen. Es mi casa. Es mi yo y el origen de mi marca. He querido capturar con mi creación el detalle por el buen hacer, la artesanía, España, Andalucía y todo un mundo». Esta es la tarjeta de presentación sus creaciones, en una nueva andadura profesional iniciada hace poco tiempo, pero que le permite estar más cerca del trabajo de su padre.

Es una defensora a ultranza de este rincón marbellí, «más conocido y reconocido fuera de Marbella que dentro», que merece, asegura, una mayor atención. Cree que la ciudad no brindó al arquitecto que levantó el puerto y la urbanización más deseada por británicos y nórdicos el homenaje y recuerdo que merece. «Y no lo digo por él, que tuvo muchos reconocimientos durante su carrera, sino por la propia urbanización, ideada hace 40 años como un pequeño Banús, un espacio alternativo, de ambiente tradicional y marinero, para aquellos que querían escapar del objetivo de los fotógrafos que perseguían a los personajes de la ‘jet set’ de entonces. Es exclusividad y lujo, pero al mismo tiempo da una sensación de tradición y apertura internacional», asegura la diseñadora, dedicada anteriormente a la comunicación y la psicología.

El arquitecto Rafael Arévalo

El arquitecto Rafael Arévalo

Es todo ello lo que ha querido recoger en sus creaciones: cinco modelos de bolsos –tres ellos de edición limitada– en 32 colores, con precios que oscilan entre los 500 y los 3.000 euros, y alguno con chip de seguridad. Sus materiales: piel y mimbre. Sigue buscando los planos utilizados por su padre para levantar la primera fase de Cabopino, trazos que servirán para inspirar futuras colecciones. «Solía ser habitual entre los arquitectos de los años 70 que, terminado un proyecto, se deshicieran de los planos. Algunos llegaban a quemarlos. Estamos intentado recuperarlos a través del Colegio de Arquitectos de Málaga», asegura.

Marbella abre puertas, especialmente fuera de España. Marga Arévalo lo sabe bien. Por eso el nombre de la ciudad costasoleña acompaña a su marca. «El tema Marbella refuerza todo esto por lo que es y representa Marbella fuera de España. Una de las grandes defensas que tuvo mi padre entonces y yo a día de hoy es que Marbella no tendrá nunca fin sino una continua renovación».