Diario Sur

La coincidencia de varias obras con trabajos de asfaltado en hora punta colapsa el centro

Los trabajos de asfaltado obligaron a los conductores de dos carriles a confluir en uno en el cruce de Severo Ochoa con Nabeul . :: josele-lanza
Los trabajos de asfaltado obligaron a los conductores de dos carriles a confluir en uno en el cruce de Severo Ochoa con Nabeul . :: josele-lanza
  • Las retenciones para acceder a la ciudad desde la rotonda de los barcos se mantuvieron durante toda la mañana debido al corte de un carril en el cruce de Severo Ochoa con la avenida Nabeul

El acceso al centro de Marbella desde el arco y la avenida Severo Ochoa se convirtió ayer en una ratonera de la que fue complicado escapar si no era con una gran dosis de paciencia y otro tanto de combustible después de llegar a soportar los hasta 40 minutos que se llegó a tardar en algunos momentos de la mañana para recorrer el espacio comprendido entre la rotonda de la fuente de los barcos y la avenida Ricardo Soriano. Si el conductor, además, tenía intención de hacer un cambio de sentido en Severo Ochoa, Ramón y Cajal, o Ricardo Soriano, la hazaña fue aún más complicada y el tiempo y combustible empleados, más elevado, al estar cerrada Nabeul y Huerta Chica. La razón: los trabajos de asfaltado que hora punta se acometieron en el cruce de Severo Ochoa con la avenida Nabeul, lo que obligó a dejar inhabilitado uno de los carriles sentido Cádiz en este punto y cerrar de nuevo -hasta que terminó la actuación y de forma intermitente- la citada avenida.

A las doce del mediodía, las colas de vehículos alcanzaron la rotonda de los barcos para asombro de los conductores que llegaron a pensar que había ocurrido un accidente y que ello era lo que mantenía el tráfico ralentizado. Ni accidente ni retenciones por las lluvias. El motivo del colapso de tráfico que sufrieron los conductores se debió no solo a la realización del asfaltado en hora punta, sino a que muchos de los pasos alternativos para la circulación se encuentran cerrados por obras de reforma de calles o de saneamiento. Tampoco contribuyó a descongestionar el centro la presencia durante la mañana de un camión de la empresa de iluminación Ximénez, que comenzó a colocar los postes y cableado para el alumbrado navideno en Severo Ochoa, Ramón y Cajal, y Ricardo Soriano, obstaculizando uno de los carriles de circulación, igualmente en sentido Cádiz.

«Esto no hay quién lo aguante, no es lógico que se pongan a hacer este tipo de trabajos en plena hora punta», indicaba Carla Demetrio en pleno atasco. Su destino: la oficina en la que trabaja en la calle Camilo José Cela. Ana Lampre llegó a invertir 45 minutos hasta que logró hacer un cambio de sentido para llegar al aparcamiento de la avenida del Mar. «Entiendo que las obras hay que hacerlas si queremos que la ciudad esté condiciones, lo que no es normal es que haya varias calles cortadas y encima empiecen a cortar carriles». Esta redactora pudo comprobar al volante las consecuencias del colapso de tráfico y de las dificultades que la coincidencia de los trabajos de asfaltado y el cierre de calles provocaron a la hora de poder hacer un cambio de sentido o escapar del atasco. Cerradas Nabeul y Huerta Chica, los conductores que tenían que hacer esa maniobra se encontraron con la única opción más cercana de la calle Valentuñana. El volumen de vehículos dispuestos a tomar esta vía provocó retenciones en el carril derecho de la avenida Ricardo Soriano.

A primera hora de la tarde, las tareas de asfaltado cesaron, los dos carriles de Severo Ochoa quedaron operativos y la avenida Nabeul, donde se sigue trabajando en el proyecto de remodelación completa de la calle, abierta al tráfico, permitiendo el cambio de sentido a través de Félix Rodríguez de la Fuente.

Comercios 'poco visibles'

Mucha más tarea queda por delante en la calle Huerta Chica, donde las obras de reforma acaban de comenzar y la previsión apunta a su finalización en el mes de febrero del año próximo. El cierre de esta vía al tráfico y las dificultades de acceso al peatón han dejado a los comercios de la zona en una complicada situación al reducirse drásticamente, reconocen fuera de micrófono, las ventas. Para intentar salvar la caja, muchos han optado por convertir las vallas de las obras que dan a Ricardo Soriano en un escaparate para sus negocios -esos a los que precisamente los paneles de obra han quitado toda visibilidad-, colgando en ellas publicidad de su actividad.