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Viruca Yebra, junto a ejemplares de su primera novela . :: sur
Viruca Yebra, junto a ejemplares de su primera novela . :: sur

«He dado vida a las neuras e historias de personas normales»

  • La periodista, directora del CIM Marbella, da cuenta en su primera novela de los avatares de la emigración gallega a Cuba durante la Segunda República

  • Viruca Yebra Autora de 'El fuego del flamboyán'

Responde a esta entrevista mientras recorre los caminos de Sanxenxo, en Pontevedra. Los mismos que pudieron haber transitado alguna vez los personajes a los que da vida en su primera novela, 'El fuego del flamboyán' (Editorial Almuzara). Viruca Yebra, directora del Club Internacional de Marbella (CIM), visita estos días su Galicia natal para presentar los frutos de tres años de duro trabajo. Como periodista que es se ha valido de las conversaciones mantenidas con sus paisanos y con ciudadanos cubanos para construir una crónica novelada sobre la emigración gallega a Cuba durante la Segunda República. Con 1.500 ejemplares a la venta casi agotados, es seguro que esta historia de pasiones, lujuria y secretos en tiempos difíciles vea pronto una segunda edición. Tras la gira gallega, Yebra presentará la obra en Madrid el 17 de noviembre, en la Casa de América. En Marbella hará lo propio unos días más tarde, el 24 de noviembre. Será en el Hotel Gran Meliá Don Pepe, a las 20.30 horas.

¿La suya es una novela histórica o una historia novelada?

Me gusta que utilice la expresión historia novelada. Creo que puede definirse así, o en todo caso como una historia dentro de la historia real de la vida. Me entrevisté con mucha gente para incorporar sus vivencias a esta novela coral, cuyos protagonistas finalmente convergen e interaccionan. Mis personajes son como son y les pasan las cosas que les pasan porque están viviendo en un momento histórico muy complicado, y por tanto no les queda otra que asumir la situación que tienen. En la editorial han calificado el libro de novela histórica pero yo no le doy esa importancia. No cojo un personaje de la historia y empiezo a novelarlo, sino que cojo momentos históricos y meto a mis personajes, que son gente normal y corriente, a vivir en la vida que les tocó vivir.

¿No es novela política tampoco?

La primera parte se ambienta en la Segunda República y todos los conflictos que la preceden. No me meto en profundidades, pero sí es verdad que al que no sepa nada de este periodo de la historia de España van a encendérsele muchas luces. Lógicamente, hablo del caos que había en la época, pero no porque lo produjera la República ni la dictadura de Primo de Rivera, sino porque la situación era así de caótica. Durante la presentación en Vigo me hizo mucha ilusión que el alcalde, Abel Caballero, dijera que es una novela en la que no me voy ni para un lado ni para otro. Los personajes, tanto los supuestamente de derechas como los teóricamente de izquierdas, no se definen en ese sentido.

¿Cómo surgió el proyecto?

Surgió en un momento complicado, en el que yo estaba un poco baja de ánimos. Tuve que operarme de un desprendimiento de retina y estuve 10 días postrada en una cama en una sola posición. En esos momentos mi mente tenía que funcionar a positivo y fue entonces cuando empezó a tomar forma la novela.

¿De una forma mental?

Sí. En esos momentos pensé sobre las ataduras que me impiden ser yo misma y hacer lo que quiero. Y me dije: escribe lo que te dé la gana. Así lo he hecho. Es más, durante el proceso de creación mi hija me regañaba y me decía mamá cómo escribes cosas tan escabrosas; por ejemplo, en referencia a una historia sexual que recomendaron mis amigos que incluyera, y lo hice porque he querido reflejar la vida misma.

¿Cuánto tiempo ha invertido en esta primera novela?

Han sido tres largos años. Un año prácticamente entero lo dediqué a reescribirla, a mirarla por el derecho y por el revés, porque no quería que nadie me dijera que estaba mal escrita. Este ha sido el mayor problema para mí. Gracias a Dios toda la gente me dice que es una novela fantásticamente bien escrita.

¿Qué se va a encontrar el lector?

El lector se va a encontrar con unos personajes que están viviendo una situación muy convulsa en la historia de España. Se va a encontrar con unas vidas cotidianas, con el amor, con la traición, con los celos, con los asesinatos... Pero sobre todo se va a encontrar con personas de carne y hueso. Aunque los protagonistas principales son Antonio y Tino, lo cierto es que los hilos de esos hombres los mueven las mujeres y hay varias muy importantes. Siempre reto a mis amigas y a las señoras que me escuchan en las presentaciones a que lean bien la forma de ser de cada mujer porque seguro que en algún momento del relato se van a encontrar reflejadas.

¿Ha descubierto algo que no supiera? ¿Se ha llevado sorpresas?

Sí, muchas. Una de las cosas que he aprendido es que es posible reinventarse. He pasado muchas horas en un cuarto escribiendo, leyendo, documentándome, escuchando canciones de la época, revisando fotos ampliadas para empaparme de pequeños detalles; del nombre de una cafetería que existía en los años 50 en una determinada calle para, al final, solo nombrarla... Esa labor de investigación me ha divertido y aprendí mucho. Y aunque novelo mucho el tema político, también aprendí incluso de nuestra propia historia.

¿Qué periodo abarca y qué escenarios maneja?

El mayor número de páginas transcurren en La Habana. La historia comienza en el año 30 dando pinceladas de la monarquía y de la dictadura y de cómo nace la República, dejando claro que la mayor parte del periodo fue gobernado por la derecha, por la CEDA. No me meto en la guerra, pero narro la vida y las miserias que pasaban, los horrores que sucedían en los sitios a través de cartas, porque los personajes ya están en La Habana. Los protagonistas sufren por ver como están viviendo otras personas cuando ellos nadan en la abundancia. Además de la Galicia profunda y la rica Cuba reflejo el Madrid de los años 50, Miami y Nueva York. La novela acaba con la revolución. Entra Fidel Castro y algunos de mis personajes se van y otros se quedan.

Mujeres

¿De dónde tomó la inspiración para construir sus personajes?

En el libro hay reflejadas muchas cosas que me cuentan amigas mías. Historias de maltrato o de amor real, de pasión... A todas esas neuras e historias de personas normales les he dado vida a través de una serie de personajes que no son nadie concreto, pero yo sé que existen y han pasado algunas de ellas por mi vida. Las mujeres, al final, da igual que vivan en el año 30 que en el 2000.

Dice que esta es una novela de sentimientos. ¿Hay que tener a mano una buena caja de pañuelos?

Si eres mínimamente sensible no te pueden dejar indiferentes muchos capítulos del libro. Por ejemplo, cuando el indiano regresa a su tierra después de 16 años alejado de ella y se encuentra con sus hijos. Yo misma leo y releo ese pasaje y me sigue emocionando. Esas sensaciones fluyen igualmente en los capítulos referentes a La Habana, porque, claro, también son muy fuertes las sensaciones de un niño de pueblo que llega a esa Cuba de los 40 y 50 llena lujuria, desenfreno y luz. Con esas señoras con vestidos tan exuberantes y apretados... Libres, por así decirlo, y las compara con las de su tierra con el pañuelo y vestidas de negro. Esto es un choque enorme. Y en ese contexto se producen los mestizajes y las pasiones incontroladas que narro.

¿A qué fuentes ha acudido para documentarse?

Me hice con mucha bibliografía indiana y libros de la época con fotografías. Tengo un amigo que viaja todos los años varias veces a Cuba y gracias a él he tenido acceso a libros de historia escritos por los propios cubanos. Aunque mi principal fuente fueron las entrevistas, muchas con cubanos, personas mayores de 80 y 90 años, pero también con otra gente joven descendiente de sagas mestizas.

¿Ha viajado a Cuba mientras trabajaba en la novela?

No. Tuve la oportunidad de hacerlo y no quise, porque La Habana que yo narro y quiero describir no tiene nada que ver con La Habana de hoy.

¿Ha nacido una escritora?

(Ríe) Eso es mucho decir, cuando tenga hecho un segundo libro, a lo mejor. Lo que sí sé es que es una buena novela. La gente me dice que me ponga a escribir otra, y como me he divertido tanto y he encontrado tanto placer y tanto bien en hacerla, supongo que después de promocionarla volveré a la cueva para escribir.