Diario Sur

La dirección provincial de IU pide la salida de Jiménez para mantener el pacto en Manilva

Barragán y Jiménez el día de la investidura como alcalde del socialista. :: L.P.
Barragán y Jiménez el día de la investidura como alcalde del socialista. :: L.P.
  • El coordinador de la coalición en Málaga, José Antonio Castro, deja abierta la posibilidad de optar a la alcaldía si se llegara a un acuerdo con Compromiso

La crisis en el Gobierno de Manilva llegó ayer a los grupos provinciales de los partidos afectados; tanto al PSOE, partido del alcalde, como a IU, socio del regidor en el mandato hasta el pasado lunes. El coordinador provincial de IU, José Antonio Castro, explicó ayer que el único modo en el que la relación entre los dos partidos volviera a su cauce era con la salida del actual primer edil, Diego Jiménez, al que acusó que no cumplir ni con los acuerdos de gobernabilidad, ni con su promesa de dejar el cargo por su relación con el Caso Manilva.

Castro explicó que desde hacía meses, su partido comunicaba a la Dirección Provincial del PSOE que el pacto de gobernabilidad se estaba incumpliendo, y que podrían retirar su apoyo. «Les estábamos explicando que se estaba intentando privatizar los servicios de Limpieza y Deportes, algo que no se consiguió porque estábamos nosotros en el Gobierno. Hemos intentado mejorar la situación, pero al final a ido a peor. Estábamos con las manos atadas y se tomaban decisiones en nuestra contra», explicó ayer el coordinador de IU.

Jiménez decretó el fin de las funciones como concejales de los cuatro ediles de IU el pasado lunes, basándose en una posible moción de censura liderada por este grupo. A este respecto, Castro apuntó que desde el partido «no nos queremos volver locos», ya que era consciente de que en la Corporación «sólo tenemos cuatro concejales».

«Para nosotros la prioridad sería mantener el pacto que teníamos hasta ahora pero con la salida del alcalde y con otro candidato del PSOE. Eso sí, cumpliendo con el acuerdo que ya hay firmado», aseguró el coordinador.

La segunda de las opciones que baraja Castro es la de un posible acuerdo con Compromiso Manilva, pero en este aspecto habría una condición: que el portavoz del grupo en el municipio, Antonio Barragán, fuera el candidato a la Alcaldía. «Es la opción más razonable. Compromiso es una escisión de IU por la relación de la exalcaldesa con el Caso Manilva y tres de sus ediles también están investigados», explicó Castro, quien admite que aún no entablaron conversaciones con el grupo del exregidor Diego Urieta.

Inestabilidad

Sobre la posibilidad de que ostentara la alcaldía el candidato de IU se pronunció antes el secretario de Organización del PSOE provincial, Cristóbal Fernández, quien acusó al coordinador de IU de llevar meses desestabilizando el gobierno manilveño. «Castro no ha jugado limpio en Manilva. Desde el principio ha ocultado sus verdadera intención, que es hacerse con la Alcaldía», manifestó el socialista

«No ha habido ningún interés por parte de Castro ni de IU por resolver esos supuestos problemas que había en el pacto de gobierno. Es rotundamente falso», explicó Fernández. El responsable provincial del PSOE mantuvo que desde IU no se había querido mantener ninguna reunión ni de concejales ni de miembros de la dirección en los últimos meses, una situación que se habría acrecentado en las últimas semanas en las que según detalló, habían intentado reconducir la situación sin lograr hablar con los ediles de IU.

«Ya entendemos que el silencio escondía la conspiración de IU para conseguir la Alcaldía. Y que Castro ha sido cómplice de esa traición de sus concejales», afirmó Fernández, quien pidió a Castro «que no engañe más diciendo que avisó de los problemas de Manilva».

El secretario de Organización instó a IU a que se mantuviera en la oposición «porque es la tercera fuerza política del municipio». «Sin embargo, la verdadera intención de IU era interponer una moción de censura para hacerse con la Alcaldía y seguir al frente de las delegaciones de gobierno», añadió Fernández a unas declaraciones que el propio Castro quiso calificar de «falaces» e «infantiles.