Diario Sur

La mujer condenada por pegar un puñetazo a su hija pierde también la custodia y el derecho a visitas

  • La menor manifestó en el proceso donde se decidía con cuál de sus progenitores viviría que era víctima de malos tratos y que temía a su madre

La mujer condenada recientemente a un año de alejamiento de su hija por haberle propinado un puñetazo en la espalda ha perdido también su custodia y el derecho a visitarla. Después de que un juzgado de lo penal Málaga la condenara por la agresión cuando la menor tenía 12 años, una sala de Primera Instancia de Marbella ha decidido ahora conceder la guardia y custodia de la niña, que ya ha cumplido 15 años, al padre, que deberá recibir de su exmujer 150 euros mensuales para la alimentación de la menor.

Además, el Juzgado de Primera Instancia número 5 de Marbella no ha establecido régimen de visitas a favor de la madre, que solamente podrá verla cuando la niña lo desee..

La jueza adoptó esta medida por «la contundente y dramática oposición de la menor a ver a su madre, en atención a los graves episodios de violencia que la misma manifiesta haber sufrido», según refleja la sentencia, a la que ha tenido acceso este periódico.

La madre fue condenada por el Juzgado de lo Penal número 4 de Málaga el pasado 4 de octubre a treinta y un días de trabajo comunitario por un delito de malos tratos, además de imponérsele un año de alejamiento de la menor y la prohibición de comunicarse con ella por cualquier medio.

Guarda y custodia

Ahora, otro juzgado le concede al padre la guarda y custodia en exclusiva, tal y como lo solicitaba el Ministerio Fiscal y el padre de la niña.

Por su parte, la madre reclamaba que se acordara el inicio de una trerapia de mediación entre ella y su hija dirigida por un perito psicólogo a fin de que se informara al Juzgado sobre la evolución del acercamiento entre madre e hija. En la sentencia, la jueza no da lugar a esta petición.

Lo hace tras escuchar a la niña y teniendo en cuenta «la contundente y dramática oposición de la menor a ver a su madre en atención a los graves episdoios de violencia que la misma manifestó haber sufrido». La jueza tuvo también en cuenta la sentencia dictada días antes por la agresión sucedida en 2014 en los aparcamientos del centro de salud de Las Albarizas.

En esa ocasión, la mujer se encontraba con su expareja y la hija de ambos y se inició una discusión. En la sentencia por la que fue condenada se consideraba probado que la madre «con intención de menoscabar la integridad física de la menor», la pellizcó en reiteradas ocasiones, además de darle un puñetazo en la espalda y zarandearla.

A consecuencia de esta agresión, la menor sufrió lesiones en la región dorsal que precisaron asistencia facultativa y tardaron dos días en curar.

En los hechos probados se relataba también que el padre se interpuso para que no golpeara a la menor y sufrió diversos arañazos en la cara, que también necesitaron una asistencia facultativa y tardaron seis días en curar.