Diario Sur

Marbella investiga si había constancia del mal estado de la barandilla por la que cayó un niño

Dos vecinas de la barriada de La Patera, ayer en el lugar del accidente.
Dos vecinas de la barriada de La Patera, ayer en el lugar del accidente. / Josele-Lanza -
  • Los vecinos de la zona donde falleció el pequeño aseguran que llevaba rota varios años y que en una ocasión el barrote se repuso y volvió a desprenderse

Mientras Marbella sigue conmocionada por el accidente que le costó la vida al pequeño Antonio, de dos años de edad, al caer desde una altura de tres metros por una barandilla a la que le faltaba un barrote, el equipo de gobierno municipal investiga los motivos por los que la valla se encuentra en ese estado. Aunque los responsables municipales han optado por el silencio –ayer hicieron una comparecencia pública en la que se limitaron a dar sus condolencias a los deudos del menor sin aceptar preguntas– este periódico ha podido saber que desde que se produjo el accidente se está realizando un trabajo de investigación para intentar conocer los motivos por los que la barandilla presenta mal estado.

Por un lado, se ha verificado que la barandilla se encuentra dentro de una zona de propiedad pública y su mantenimiento es efectivamente responsabilidad municipal y no de la comunidad de propietarios del edificio colindante. Por el otro, el equipo de gobierno rastrea si en algún momento se recibió alguna petición de los vecinos de la zona para que se arregle la valla, que al parecer lleva rota varios años.

De momento no se ha encontrado constancia alguna, al menos por escrito, de que se haya comunicado al Ayuntamiento del mal estado de la barandilla o de que se hubiera solicitado su reparación, aunque no existe confirmación oficial de este extremo.

Por su parte, fuentes vecinales de la barriada de La Patera consultadas por este periódico han reconocido que la barandilla lleva varios años rota y con un barrote ausente y aseguran que su reparación forma parte de los reclamos que de manera genérica se realizan al Ayuntamiento, en el mismo nivel de la reposición de farolas rotas o de baches y desniveles en la vía pública.

De hecho, sostienen que hace tiempo el barrote fue repuesto por operarios municipales, que lo soldaron, aunque al cabo de los años se volvió a desprender.

La zona de la valla por donde se precipitó el niño el pasado viernes cuando su padre acababa de recogerlo de la guardería, situada a unos cien metros del lugar del accidente, suele ser utilizada para el aparcamiento de motos. De hecho, vecinos de la barriada han lamentado el cúmulo de circunstancias que conspiraron para que se produjera el accidente, ya que una motocicleta que suele estar aparcada en el lugar y que tapa el agujero por donde se precipitó el niño no estaba el día del siniestro. Tampoco había coches en la calle sin salida en la que cayó, pese a que es habitual que los vehículos de los vecinos del bloque contiguo se estacionen allí. La presencia de un turismo en el lugar donde cayó el niño hubiese amortiguado el golpe y posiblemente habría evitado el fallecimiento del pequeño.

Traumatismo

El niño cayó desde una altura aproximada de tres metros a través de una barandilla a la que le faltaba un barrote. Sufrió un traumatismo craneoencefálico severo y aunque se mantuvo con vida durante tres días, falleció el lunes poco después de las seis de la tarde en el Hospital Materno Infantil de Málaga, donde se encontraba ingresado.

Fuentes consultadas por este periódico han dado cuenta del terrible desconsuelo de los padres de Antonio, una joven pareja que lleva más de década asentada en Marbella, donde el padre del niño es Policía Local. Antonio era hijo único y el pasado fin de semana la familia se iba a desplazar a la provincia de Sevilla para celebrar el segundo cumpleaños del pequeño.

Miembros del equipo de gobierno los visitaron durante el pasado fin de semana en el Hospital Clínico Universitario, donde el pequeño estaba ingresado en la Unidad de Cuidados Intensivos y cuando ya se temía el fatal desenlace, que se produjo en la tarde del lunes.

Los padres han donado los órganos del pequeño, cuyos restos serán incinerados en la localidad sevillana de Peñaflor, de donde procede la familia.