Diario Sur

El joven Pablo Ráez encuentra su donante en Estados Unidos

Foto colgada ayer por Pablo Ráez.
Foto colgada ayer por Pablo Ráez. / Facebook
  • «Esto no acaba aquí. No quiere decir que esté salvado, esto ahora hay que superarlo», confiesa el marbellí, que ingresará de nuevo en el hospital dentro de mes y medio

La noticia se la dieron el pasado viernes, durante una de las revisiones médicas a las que sigue sometido el joven en el Hospital Carlos Haya. Posiblemente el que había aparecido podría ser su donante. Ayer lunes, cuando acudió a recibir la primera de las cinco nuevas sesiones de quimioterapia previstas, le confirmaron la feliz noticia. El joven no dudó en hacerlo público a través de las redes sociales, su ventana al mundo desde su recaída de la leucemia de la que ya ha sido operado una vez (en esa ocasión el donante de médula ósea fue su propio padre). Un mensaje en el que Pablo Ráez irradiaba una felicidad con sabor agridulce. «Tengo un donante. Es curioso cómo esta noticia para todo el mundo puede ser tranquilizadora , emotiva o muchos sentimientos de felicidad por mí. Sin embargo pocos pueden pensar en el miedo que puedo sentir yo. Es algo muy duro. Me tengo que volver a enfrentar a más quimios muy fuertes, a más medicamentos , a un aislamiento en las cámaras de transplante, me vuelvo a enfrentar a la incertidumbre de no saber cuánto tiempo estaré ahí metido o cómo irá el trasplante o incluso si habrá un rechazo. Cuando digo que no temo a la muerte es cierto, pero sí le temo al sufrimiento que no depende de mi. Será lo que tenga que ser».

Segundos después de colgar el mensaje, su teléfono móvil empezaba a echar humo. Lo que para todos sus seguidores era la mejor de las noticias, para el protagonista de la misma es un camino plagado de incertidumbre. «Me están reventando el teléfono. No paran de felicitarme y de decirme: tú esto lo superas. Esto no es el final. Esto no es ya estoy salvado. Ahora viene aguantar, mucho. Sé lo que viene, y las consecuencias de un rechazo», explicaba el joven a SUR.

Una mujer, joven, de Estados Unidos son los datos que según Pablo Ráez le han dado de la persona con la que guarda un 80% de compatibilidad en los parámetros que se estudian para este tipo de casos. «Conmigo han tenido que quitar algunos parámetros porque era muy difícil encontrar a alguien compatible al cien por cien. Con esta persona la compatibilidad es del 80%, pero teniendo en cuenta que con mi padre era del 50%, está bien», indica.

«Esto hay que asimilarlo»

El de ayer fue un día difícil para Pablo y para toda su familia. La confirmación de la aparición del donante les pillaba con el inicio de cinco nuevas sesiones de quimioterapia y muchas dudas sobre el futuro. «Me encuentro bien, pero esta es una noticia que hay que asimilarla todavía. Me pilla recibiendo quimio, me dicen que en cinco semanas me tendré que ingresar otra vez, la preparación... es un cúmulo de cosas, sinceramente, no estoy muy fuerte de ánimos», explicaba a este periódico.

Pese a todo el proceso que tiene por delante, el joven marbellí, haciendo gala una vez de más de una enorme madurez y humildad, trasladaba su preocupación por la reacción que pueda desencadenar su operación en la ola de solidaridad y concienciación hacia la donación de médula ósea que su caso ha levantado en todo el país. «De verdad, tenía miedo de que cuando dijera que ha aparecido mi donante se piense que todo el trabajo ha terminado. No es así. Es un donante, pero hacen falta más. No podemos olvidarnos de que hay mucha gente que sigue esperando esa noticia, por eso no puede pararse la campaña a favor de la donación», defendía desde el otro lado del teléfono.

Su donante compatible vive en Estados Unidos –el banco de donaciones de médula ósea es mundial–, pero, asegura, «puede aparecer en cualquier lugar. ¿Por qué el mío está en Estados Unidos y no en España? Pues tal vez porque en Estados Unidos hay millones de donantes, como en Alemania hay siete millones de donantes y en España, antes de esta campaña de apoyo, había tan solo 250.000 donantes. Por eso es importante seguir adelante con esto».

El joven, que el pasado domingo recibía un nuevo homenaje en Marbella, en esta ocasión del club de fútbol Marbella Paraíso y del equipo senior del Atlético Marbella, solo piensa ahora en las dificultades a las que se enfrenta. «No solo es el tratamiento, es ver cómo reacciona el cuerpo al trasplante», lamenta.

En su mensaje colgado en las redes sociales volvía a acordarse del apoyo recibido por miles de personas de todo el país. «Estoy muy agradecido de tantísima gente que se ha volcado en mí, gente anónima con su apoyo, equipo sanitario, amigos, familia , toda esa gente que se ha hecho donante, a toda la gente que se esta pensando en hacerse donante también decirle que no tengan miedo, que no es peligroso donar, es peligroso recibir esa médula», recalcaba. «Me preguntan de dónde saco la fuerza, de dónde saco las ganas de vivir, cómo siempre tengo esa sonrisa a pesar de las dificultades. No temo a la muerte y soy libre, de ahí me viene toda la fuerza. Cuando dejas de tener miedo eres libre. Solo tengo ganas de vivir y ser feliz. Cada momento es tremendamente único. Ama la vida, sonríele y disfruta de cada instante. Solo queda luchar, solo queda estar SIEMPRE FUERTE, solo queda sacar la espada y luchar hasta el final, luchar hasta que tu cuerpo no pueda más». No puede hablar más claro.