Diario Sur

EL CIERRE DE LA UNED

  • Estudiar en Marbella no puede convertirse en toda una odisea y necesita de la colaboración y del apoyo de todos

ANTE la preocupación de lo que supone el cierre de la UNED en Marbella, ayer tarde parece que se escuchaban las primeras reacciones y palabras de compromiso para que la Universidad Nacional de Educación a Distancia siga en la ciudad y cumpla con el sueño de tantos estudiantes cuya única vía y opción para obtener un grado es ésta, la de estudiar a distancia. Con más de treinta años de vida y tras haber consolidado su presencia con nuevas carreras, sería inadmisible que la UNED desapareciera por un cruce de acusaciones, problemas y pagos entre este organismo, el Gobierno central y el resto de administraciones. Es el momento de que actúen con la máxima celeridad ante este asunto que, cómo bien han definido, es prioritario.

El alumno de la UNED es una persona muy motivada y que estudia porque realmente quiere, no por pasar el tiempo. Siempre se ha dicho que estar diplomado, licenciado, o como se dice ahora estar en posesión de un título universitario oficial de Grado por la UNED, está mucho más considerado a la hora de optar a un puesto de trabajo. Sea o no cierto, quien vive en Marbella y se decide a estudiar una carrera para completar su formación académica o queriendo compaginar estudios con trabajo, tiene puestas todas sus miras en el Aula de Extensión de la UNED en el municipio. Por lo tanto es una cuestión prioritaria, como ya lo es para los vecinos, de quienes deben mediar y evitar el cierre de este organismo que tantísimas ventajas aporta.

La política de recortes no cesa de poner en jaque la Educación Pública de nuestro país y se lleva por delante todo lo que pilla. Se enfrenta a una agresión generalizada por parte de todos los gobiernos con drásticas medidas que las familias conocen muy bien ya que son las que acaban asumiendo parte de estos recortes producidos en las universidades públicas españolas en estos últimos años. Entre las subidas de las tasas universitarias, la reducción de becas, el recorte en los presupuestos para Educación, la disminución de profesores, y en especial el caso que nos ocupa, nos están haciendo retroceder de lo lindo.

Un estudiante conoce mejor que nadie el esfuerzo económico que supone recibir clases, por eso entiende y agradece que el sacrificio que puede llegar a realizar un equipo de gobierno en pagar los gastos educativos, aportar personal municipal así como ceder y mantener un edificio como el Hospital Real de la Misericordia terminará compensando a nuestra ciudad. Estudiar en la UNED de Marbella no puede convertirse en toda una odisea y necesita de la colaboración y del apoyo de todos.