Diario Sur

Un año de alejamiento para una madre que pegó un puñetazo a su hija de 12 años en Marbella

Exterior del centro de salud Las Albarizas, donde sucedieron los hechos.
Exterior del centro de salud Las Albarizas, donde sucedieron los hechos. / Josele-Lanza -
  • El padre, que se interpuso para evitar la agresión, también resultó lesionado con erosiones en la cara

Una mujer de 53 años ha sido condenada por un juzgado de Málaga a un año de alejamiento y 31 días de trabajo comunitario por haber agredido de un puñetazo a su hija, que el momento de los hechos tenía 12 años. Los hechos ocurrieron en el verano de 2014 en los aparcamientos del centro de salud de Las Albarizas, en Marbella, a donde la menor había acudido acompañada de sus progenitores, que ya por entonces se encontraban separados.

Según recoge la sentencia, durante el transcurso de una fuerte discusión, la mujer agredió a su hija con pellizcos en reiteradas ocasiones, zarandeos y un puñetazo en la espalda que le provocó a la menor «algias en la región dorsal» que necesitaron de atención médica y tardaron dos días en curarse. El juez señala que la madre actuó de esa manera con la intención de menoscabar la integridad física de la niña.

Durante la agresión, el padre intentó interponerse entre la madre y su hija y sufrió arañazos en la cara que le ocasionaron erosiones superficiales en la cara que tardaron seis días en curar. En su testimonio durante el juicio, el hombre aseguró que la agresora le clavó el tacón del zapato.

La mujer fue denunciada por su exmarido y en el juicio alegó que pretendía corregir a su hija después de que ésta, según su testimonio, la ridiculizara en público cuando se encontraban en el centro de salud.

Esta justificación, según señala el juez, carece por completo de cobertura jurídica «en el ámbito de la pretendida aplicación de la causa de justficación de actuar amparada por el derecho de corrección que la asiste». Para que así hubiese sido, según el juez, la corrección debería haber sido «moderada y razonable» y no haberse aplicado en público.

La sentencia señala que las actitudes violentas de la mujer con respecto a su hija eran habituales, afirmación basada tanto en el testimonio de la niña como de la psicóloga de ésta, que declaró que la menor siente miedo ante su madre. La niña lleva varios años viviendo en casa del padre.

A la vista de los hechos, el juez condena a la mujer por un delito por la agresión a su hija y por una falta por las lesiones sufridas por su exmarido a 31 días de trabajos en beneficio de la comunidad y a la privación del derecho a tener y portar armas durante dos años, al tiempo que le impone también la prohibición durante un año de acercarse a menos de 300 metros de su hija. Durante ese tiempo tampoco podrá ponerse en contacto con la menor por ningún medio.