Diario Sur

20 años del legado de Antonia Guerrero en Estepona

  • La Fundación que beca a estudiantes por deseo de esta esteponera cumple dos décadas de existencia con nuevos proyectos en marcha

Pese a que Antonia Guerrero es en la actualidad un nombre bien conocido por el pueblo de Estepona, hasta hace poco más de medio siglo estaba casi desaparecido. Realmente poco se sabe de esta mujer que vivió parte de su vida en Onteniente y falleció en 1928, y es que casi toda al documentación que existía sobre ella se perdió en la Guerra Civil. Fue el conocido párroco de la localidad costasoleña, el Padre Manuel, quien empezó a descifrar la herencia que dejó escrita, y tras su muerte, los monaguillos del sacerdote dieron a conocer este documento. Gracias a él, multitud de esteponeros han podido ver facilitados sus estudios universitarios en los últimos 20 años.

En este documento, Guerrero pidió que parte de su patrimonio se usara para la creación de una fundación que permitiera becar a mujeres esteponeras y así pudieran estudiar carreras de Filosofía y Letras, una opción que por vivir entre los siglos XIX y XX ella no pudo hacer. Ese órgano se creó en 1996, y desde entonces, la Fundación no ha parado de actuar en el municipio. «El deseo de Antonia Guerrero era becar sólo a mujeres, pero nosotros quisimos adaptarnos a los nuevos tiempos y no quisimos hacer distinción con los hombres. Ayudamos por igual a los dos sexos y en la carrera que quieran», afirma una de las antiguas vocales que vio nacer a la Fundación, Lola Pérez.

En estos 20 años, la Fundación ha jugado un papel fundamental en la posibilidad de que muchos esteponeros vieran facilitado el pago de la matrícula, en la residencia o en el transporte hacia la universidad. «Es una satisfacción enorme ver como vienen alumnos a los que has dado clase a decirte que se han podido sacar sus estudios gracias a las becas que proporcionamos», explica Laura Pérez, actual vocal de la institución.

El principal problema que tiene la Fundación es su propia financiación. Cada año reparten casi 100.000 euros en estas ayudas, pero la herencia que dejó Guerrero no fue en forma monetaria, sino a través de terrenos por toda Estepona. La Fundación acordó con una inmobiliaria la construcción de un bloque de edificios en El Ángel, y a través del alquiler de esas casas, consiguen el dinero suficiente para desarrollar su programa. «El patrimonio de la Fundación está ahí, y visto como se han manejado otros terrenos como los de la herencia Nadal, no tenemos que precipitarnos en desprendernos de él. Hay proyectos para trabajar», asegura Lola Pérez.

La herencia

La herencia dejaba claro la estructura de mando en la Fundación, y en estos 20 años no se ha modificado. Guerrero detalló que el presidente debía de ser el alcalde del municipio, -por lo que actualmente lo es José María García Urbano-, y junto a él estarían el juez de instrucción del municipio, la profesora de mayor experiencia laboral y una amiga que ella eligiera. En el caso del juez, este colectivo se inhibió al concluir que una figura como la de los magistrados no debían tener presencia en una institución así.

El paso de los años ha dejado entrever otras necesidades educativas en el municipio, y la Fundación decidió innovar entre las becas que ofrecen de manera anual. Este año se cumplirá la segunda edición de las ayudas económicas para que desempleados de la localidad puedan estudiar inglés de manera gratuita. «Han sido un éxito. En la mayoría de los casos han ido a parar a gente que realmente quería aprender inglés. Los profesores de las academias nos cuentan que se nota mucho la implicación que tienen estos alumnos en clase», afirma Pérez.

Junto al importe económico utilizado para la ayuda a estudiantes, la vocal de la Fundación explica que también invierten en cultura. De los fondos de la institución se pagó la iluminación del Centro de Interpretación de Corominas, se compró una ambulancia para que la usara el Ayuntamiento, y las butacas de un cine sevillano para instalarlas en el salón de actos del Padre Manuel.

La Fundación también se involucró en la divulgación del arte, y financió un mural en honor a Antonio Guerrero hace varios años en la barriada Fuerzas Armadas. «Ahora estamos planeando otro que llevará a cabo Francisco Alarcón, y que se podrá ver en la plaza que lleva el nombre de esta esteponera. Ahora esta ubicación está en plenas obras para albergar un aparcamiento subterráneo», añade Laura Pérez sobre unos de los proyectos clave para este próximo curso.

La cultura y los estudios están en el punto de mira para el futuro de la Fundación, que tras veinte años gestionando los alquileres de los pisos ubicados en una parcela de lo que fue la herencia de Antonia Guerrero ha podido realizar el sueño que esta esteponera no pudo cumplir: facilitar el estudio a las personas que en otras circunstancias no podrían cursos estudios superiores.