Diario Sur

Una linde en el centro de la tormenta

  • Las propiedades de la exalcaldesa en la zona en litigio despertaron las sospechas e impulsaron la denuncia investigada por el fiscal

La fallida alteración de las lindes entre Marbella y Benahavís y las propiedades que Ángeles Muñoz y su familia poseen en el terreno en litigio, la zona conocida como Vega del Colorado o Vega del Jaque, están en el centro de las sospechas que llevaron al colectivo ‘Ni un metro de Marbella para otro municipio’ a poner en manos del fiscal la posible falsedad en la aprobación del PGOU.

Las dudas sobre a qué municipio pertenece el suelo, que los planos oficiales del Instituto Cartográfico Nacional aprobados en 1873 sitúan en el término municipal de Marbella, se remontan al año 1985, cuando la comunidad de propietarios de la zona, avalados por un documento del secretario del Ayuntamiento de Benahavís, presentó una alegación al PGOU de Marbella, en ese momento en trámite de aprobación, reclamando que el suelo pertenecía al municipio vecino.

La reclamación pedía que se considerase que los terrenos habían sido desarrollados por Benahavís, donde posteriormente se desarrollaría un plan parcial.

La nueva linde no fue incluida inicialmente en el PGOU de 1986, que se aprobó con los límites históricos, pero sí en el texto refundido de ese documento, de 1990, que rigió en Marbella hasta 2010 y que volvió a entrar en vigor en noviembre del año pasado.

¿Cuáles son los intereses de Ángeles Muñoz en esa zona? Su marido, como promotor inmobiliario, participó en el desarrollo de esos terrenos, donde según la propia exalcaldesa, actualmente sólo le quedan su vivienda y dos parcelas de unos 2.000 metros.

¿Cuál puede ser su interés? Los impulsores de la denuncia aseguran que la diferente calificación de la zona a uno y otro lado de la linde –urbanizables en Benahavís, rústicos en Marbella– supone una potencial diferencia económica de proporciones.

Esta opinión no es compartida por la mayoría de los expertos consultados por este periódico, que explican que los terrenos ya han sido urbanizados y tienen una situación consolidada, lo que descarta cualquier posibilidad de que pierdan valor en el caso de que pasaran a Marbella.

Pese a sus intereses personales, durante todo el proceso de alteración de lindes, tanto en el acuerdo con Benahavís firmado en 2008 como en el expediente posterior iniciado por la Junta de Andalucía en julio de 2014 que apuntaba a regularizar una situación administrativa al menos confusa, Muñoz decidió implicarse de forma directa, sin optar por abstenerse de participar en unas votaciones que la afectaban personalmente. Una imprudencia que no hizo más que aumentar las suspicacias y que ahora podría costarle cara.