Diario Sur

Queda en libertad el investigado por la desaparición de una mujer y el atropello mortal de otra en Marbella

Agentes de la Policía Local de Marbella trasladan al detenido el pasado mayo cuando fue detenido.
Agentes de la Policía Local de Marbella trasladan al detenido el pasado mayo cuando fue detenido. / Josele-Lanza -
  • Westley Capper, hijo de un empresario millonario, ha pagado 50.000 euros de fianza y 321.000 euros por la posible responsabilidad civil derivada del accidente

Westley Capper ya es un hombre libre. Al menos, provisionalmente. El británico, procesado por la enigmática desaparición de la letona Agnese Klavina (30 años) y por el atropello mortal de la boliviana Fátima Dorado Para (40 años) en Marbella, ha abandonado la prisión de Alhaurín de la Torre, donde se encontraba recluido desde el 10 mayo de 2016, tras ser detenido por el accidente.

Westley (38 años), que es hijo del millonario inglés John Capper, salió de la cárcel el 23 de agosto tras abonar la fianza de 50.000 euros que le ha impuesto el juez que investiga el atropello mortal. Previamente, ingresó en la cuenta del juzgado la suma de 321.000 euros en concepto de la posible responsabilidad civil que pudiera derivarse del siniestro, según confirmó su abogado, Jorge Hoz, quien matizó que el vehículo está asegurado. Capper hizo una primera transferencia de 10.000 euros en los días posteriores al accidente «para ayudar a la familia de la boliviana a hacer frente a los gastos de la repatriación del cadáver», y después realizó tres ingresos más hasta completar los 321.000.

El británico, que iba acompañado de su inseparable amigo Craig Porter (34) cuando sucedieron los hechos, dio positivo en alcohol –una tasa aproximada de 0,70 miligramos por litro de aire espirado, casi el triple del máximo permitido– y según la investigación policial circulaba a unos 80 kilómetros por hora cuando arrolló a la víctima en el bulevar de San Pedro Alcántara, que está limitado a 40.

A Fátima Dorado le quedaban tres pasos para terminar de cruzar cuando Capper la atropelló con un Bentley de color oscuro y matrícula inglesa. La inmigrante boliviana acababa de salir de trabajar en un restaurante de la zona y se dirigía a casa, donde le esperaban su marido y el más pequeño de sus tres hijos, de 12 meses (los otros dos viven en su país con los abuelos paternos). El británico declaró que había un vehículo parado que obstaculizaba el carril y que, al rebasarlo, no pudo ver a la mujer, que cruzaba un paso de peatones. El volante a la derecha del coche que conducía, dijo el investigado, le restó visibilidad.

«No pude pensar»

Capper, que ahora es un hombre provisionalmente libre, aunque no puede salir del país (tiene retirado el pasaporte) ni conducir un coche, se dio a la fuga tras el accidente. El británico manifestó que, cuando se dio cuenta de que la había atropellado, sintió «pánico» y se bloqueó. «No pude pensar, no era consciente. Ocurrió todo muy rápido», detalló en su declaración judicial.

El cuerpo de Fátima quedó tendido sobre el asfalto a unos 30 metros del punto del impacto, agonizando. La mujer entró tres veces en parada cardiorrespiratoria. Los sanitarios consiguieron reanimarla una y otra vez hasta llevarla al hospital, donde se certificó su muerte. No pudo superar las graves lesiones que había sufrido.

Capper, entre tanto, huía con su amigo Porter hasta el centro comercial Diana, en Estepona. Dejó el coche aparcado con una abolladura en la parte delantera derecha. El motor todavía estaba caliente, como pudieron comprobar los policías locales de Marbella que le pisaban los talones. Aún les dio tiempo a entrar en un bar y pedir un par de copas.

En su declaración judicial, se mostró arrepentido, pidió perdón por no parar y dijo sentirse «muy mal». Y ha vuelto a hacerlo desde la cárcel. Desde su entorno aseguran que ha enviado al juzgado una carta escrita de su puño y letra para que se la entreguen a la familia de Fátima Dorado. En la misiva pide perdón de nuevo, «consciente de que nada de lo que pueda hacer va a a reparar el daño», insisten las fuentes, que sostienen que su paso por la cárcel le ha dejado mella.

No es la única batalla judicial que tiene por delante. Porque Capper y Porter también están supuestamente implicados –según la investigación policial y judicial– en la desaparición de la joven Agnese Klavina, que fue vista por última vez en compañía de los dos británicos el 6 de septiembre de 2014 en la puerta de la discoteca Aqwa Mist, en Marbella.

El juez que los ha procesado por un supuesto delito de detención ilegal agravada les impuso sendas fianzas de 300.000 euros, respectivamente, por la posible responsabilidad civil que pudiera derivarse del caso. Según el abogado Jorge Hoz, Capper puso a disposición del juzgado su casa para responder de esta suma, un inmueble sobre el que ahora pesa un embargo provisional por la cantidad de 300.000 euros.