Masajes 'chill-out' al ritmo de las olas

Durante las dos horas de paseo en barco, cada participante disfruta de un masaje
Durante las dos horas de paseo en barco, cada participante disfruta de un masaje / SUR
  • Si recibir un buen masaje es siempre algo relajante, en el mar la experiencia se multiplica. Para disfrutarlo, lo principal es que los profesionales cuenten con la titulación homologada

Pasar la tarde en la playa puede ser tan relajante como estresante, todo depende de cómo se lo tome cada persona y de las obligaciones que tenga. Pero tanto en un caso como en otro, se puede encontrar un remanso de paz si uno se deja llevar por las experimentadas manos de los masajistas profesionales que ofrecen sus servicios a lo largo de la costa. En el caso de Marbella hay 35 puntos autorizados por el Ayuntamiento que cuentan con todos los permisos pertinentes.

Espacios de nueve metros cuadrados equipados con camillas y material que cumplen con las condiciones sanitarias y en la que trabajan masajistas, quiroprácticos o fisioterapeutas con titulación homologada. Los precios son variados y tienen que ver tanto con el tipo de masaje como con el tiempo que se emplea, si bien la media está en los 50 euros.

En el ambiente playero, sintiendo el calor estival y con el rumor de las olas de fondo, las manos expertas de los profesionales friccionan espalda, piernas y nalgas para relajar, curar o drenar, según el caso. Se pueden encontar incluso masajes orientales, que tan mala fama alcanzaron al proliferar sin permisos con los consecuentes riesgos de lesiones, vértigos o infecciones.

Pero si el sonido de las olas queda lejano en la playa o parece insuficiente, se puede optar por disfrutar de un masaje en la cubierta de un catamarán o de un velero. Y así, mecidos por las olas, el placer y la relajación del trabajo de la masajista se multiplica.

Lucia Romero es la artífice de este proyecto que aúna sus dos pasiones: los masajes y la navegación y que ofrece sus servicios desde Benalmádena hasta Estepona. Dos horas de paseo en velero, para grupos de hasta ocho personas, o en catamarán, si el número es mayor. «Se trata de navegar en barco disfrutando de buena compañía y, además, con un masaje de unos seis minutos para cada miembro del grupo en la zona elegida», explica Romero. Además, incluye un picoteo. «Suelo llevar fruta, aperitivos salados, sandwiches, refrescos, cava y chuches, que tienen muchísimo éxito», explica la y es que al final se trata de pasarlo como niños. Las dos horas de velero cuestan 400 euros, lo que suponen 50 euros por persona si el grupo alcanza el máximo de ocho.

Si en el caso de los masajes en la playa los clientes son mayoritariamente extranjeros, tanto hombres como mujeres, en las experiencias en alta mar, el perfil está claro: «Son casi siempre mujeres. Grupos de chicas que celebran cumpleaños, despedidas de soltera o mamás del cole que se reúnen para descansar y pasar un buen rato entre amigas», comenta Romero que se trasladó a la costa desde Ciudad Real para explorar este tipo de caminos alternativos en el mundo de los masajes. «Recientemente he tenido un grupo de chicos, pero había sido la novia de uno de ellos la que había organizado el plan, por lo que, al final, mi cliente sigue siendo una chica», sonríe.

Romero destaca que en el catamarán al masaje se suma una sensación de «libertad inmensa» acompasada por el sonido de las olas. A la salida marítima, sujeta a las condiciones meteorológicas, pueden llevar la música que más les guste y ropa de baño para saltar por la borda y sumergirse en alta mar.