Archivo y pruebas ubicadas en un trastero.  L.P.
Archivo y pruebas ubicadas en un trastero. L.P.

Un día en uno de los juzgados más colapsados de España

  • Algunos funcionarios se ven obligados a doblar su turno varios días a la semana para poder avanzar en la tramitación de la causas abiertas

  • La falta de medios en Estepona retrasa de media un año la resolución de denuncias

Pese a que la apertura de los juzgados no es hasta las 8.00 horas de la mañana, los alrededores del edificio que alberga las sedes número 1 y 2 de Estepona tiene todos los días a gente en sus alrededores hasta dos horas antes. Desde las 6.00 horas ya hay cola para poder obtener un número en el Registro Civil, ya que solo se pueden despachar a 20 personas, y si no se madruga, es imposible de conseguir. Esta práctica se hace insoportable en invierno en donde el personal abre antes de tiempo las puertas para que los ciudadanos se cobijen del frío.

Así comienza cada mañana el día a día en los juzgados de Estepona, del que durante varios años, el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía ha calificado como «el peor partido judicial de la provincia» por quedarse pequeñas sus dependencias, tenerlas separadas en tres sedes y por la falta de funcionarios que padecen.

El edificio más grande es el que alberga los juzgados número 1 y 2, pero también es el más antiguo. Además, es sede del registro civil y el número 2 es el único del municipio que celebra bodas, por lo que el trasiego de personas es importante. «El juzgado número 1 está en la primera planta y el registro civil en la de abajo, por lo que hay que pasar por las escaleras. Por supuesto, no hay ni rampa ni nada, por lo que son las personas que andan por aquí quienes tienen que ayudar a bajar a alguien que venga en silla de ruedas», afirman los funcionarios del juzgado número 2.

A esa circunstancia se les une la falta de limpieza. CCOO denuncia desde varios años, la existencia de cucarachas en el archivo, en donde por la falta de estanterías, los expedientes y las pruebas de convicción están tiradas por el suelo. Según apuntan los trabajadores, en mañana se llegaron a encontrar hasta 17 de estos insectos en esa dependencia.

La falta de lugares donde guardar los procedimientos y la acumulación de trabajo hace que las mesas donde trabajan los funcionarios estén hasta arriba de papeles. «Durante el 2014 solo en procedimientos civiles hicimos 1.200, un número similar a los de Marbella, pero allí son nueve funcionarios y nosotros solo cuatro», afirmaron los trabajadores del juzgado número uno.

La situación empeora cuando se trata de un juzgado que además de llevar todos los casos que deben incoar normalmente, debe instruir Astapa, que tiene una habitación en exclusiva para almacenar todos sus documentos. «Con solo una impresora y un escáner para todo el juzgado es imposible abarcar todo», apuntaron los trabajadores, que además se ven obligados cuando pueden a doblar turno y trabajar las tardes «que nos dejan» para poder llevar los trámites lo más al día posible.

La actual jueza decana de Estepona, Pilar Giménez, cifra el retraso producido por esta acumulación de trabajo en más de un año para cualquier denuncia. «Por mucho que queramos, no podemos acelerar más», afirmó la magistrada, quien apuesta por el aumento de funcionarios como solución a esta problemática, ya que los jueces se han reforzado en los número 1, 2 y 5. «Aunque se dote de más jueces, si no hay funcionarios que saquen el trabajo adelante, todo queda igual de retrasado», apuntó.

Giménez se encarga del juzgado número 4, situado junto al 3 en la primera planta de un bloque de edificios. «Este es un bloque normal. Arriba tenemos vecinos que son personas que viven aquí. Por lo menos no compartimos la misma puerta de entrada», aseguró Giménez, que señaló la falta de seguridad de las dependencias al hacer referencia a la huida de un detenido de los calabozos al saltar por una ventana o por la ubicación de las cámaras de seguridad, que no abarcan todo el campo que deberían.

Archivo en un trastero

Los expedientes y procedimientos también se acumulan por los pasillos de estos dos juzgados, que cada cierto tiempo han de ser bajados al archivo. La peculiaridad es que estas dependencias se encuentran en un trastero ubicado en el garaje común del edificio. «Para bajarlos solo disponemos de un carrito como los del supermercado. Aquí guardamos pruebas de convicción y expedientes a la espera que vengan de Málaga a recogerlos, porque nosotros no tenemos sitio para hacerlo», apuntó una funcionaria.

El día a día del juzgado número cinco parece distinto al de los otros cuatro. Son las dependencias más recientes, las más alejadas y las menos transitadas al tener solo un juzgado en la sede. Pero los problemas de falta de personal se unen aquí a unas dependencias mal acondicionadas para la función judicial.

El pasado mes de septiembre, en el lugar que ocupa normalmente la jueza Laura Sánchez, el techo se desplomó, teniendo la fortuna que se trataba de un fin de semana y no había nadie trabajando. A raíz de este incidente, se revisaron los techos de todo el juzgado y encontraron varias zonas en las que también había peligro de que hubieran caído.

Local comercial

Estas dependencias se ubican en un local comercial alquilado y la distribución de la sede está más preparada para un supermercado que para un juzgado. El secretario judicial tuvo que poner papel en su ventana para evitar que la gente pudiera verle trabajar desde fuera, y las juezas solicitaron poner un cristal opaco en su despacho por la misma razón.

Según apuntan los funcionarios, se solicitó también la habilitación de varios pasillos para convertirlos en un archivo, ya que el de la sede es un pequeño almacén ya colapsado. Una de las curiosidades de este inmueble es que a la hora de adecuarlo para convertirlo en juzgado no se contempló la creación de calabozos, teniéndolos que crear después.

El carácter mixto del partido judicial de Estepona es uno de los puntos que los que pasan su día a día en las sedes judiciales apuntan como problema para sacar adelante su trabajo. En Estepona, los cinco juzgados son de Instrucción y Primera Instancia, por el que el desdoblamiento, dotado de más funcionarios, desatascaría la cola de procedimientos que arrastra la ciudad.

En el juzgado número 1, sus dos magistrados, Jesús Torres y Elena Gallardo decidieron practicar este desdoblamiento de manera particular y cada uno se ocupa de uno de estos tipos de procedimientos. Según admiten, esta forma de trabajar estaba funcionando bastante bien. Mientras los papeles se acumulan en las mesas de los funcionarios y los procesos se alargan, en los últimos años el refuerzo de trabajadores que se daba en estas sedes durante el verano ha cesado debido a la crisis. Eso, unido a la eliminación del turno de tarde hace que impartir justicia en Estepona sea una lucha contra los elementos.