Andrea Gallardo: «En Polonia sí se apuesta por el mejor ambiente para los enfermos»

Andrea Gallardo, con el Spodek al fondo, el pabellón multiusos de Katowice.
Andrea Gallardo, con el Spodek al fondo, el pabellón multiusos de Katowice. / SUR
  • Esta futura doctora, estudiante de Medicina en la Universidad de Katowice, considera que el idioma alemán puede abrirle «más puertas laborales que el inglés»

No ha parado de viajar desde que a los 17 años fue un mes a Liverpool (Inglaterra), su primera experiencia sola en el extranjero. A sus 22 años, Andrea Gallardo ya ha estado en Bulgaria (de intercambio) y ha visitado Suecia, Alemania, República Checa y Grecia. Ahora disfruta de la beca Erasmus en Katowice (Polonia), y asegura que «ha sido el mejor año de mi vida». Esta mijeña de cuarto curso de Medicina tiene clara su profesión, aunque hasta que hizo Bachiller no estaba convencida. «Medicina nunca estuvo entre mis prioridades hasta que tuve alguna experiencia con familiares hospitalizados, que avivó mi curiosidad por esta gratificante profesión. Es la mejor elección que pude tomar», comenta esta joven entusiasta, que vive en la residencia de estudiantes de Medicina y Fisioterapia, a media hora en autobús del centro de la ciudad, y hace prácticas cada mañana en un hospital. «Solo somos 15 estudiantes de Erasmus entre una mayoría de polacos. Varios de ellos nos han ayudado con la barrera del idioma. En esta ciudad no están acostumbrados a extranjeros, al contrario que en Cracovia o Varsovia, y a veces es complicado comunicarse. Gran parte de la población, sobre todo los mayores, no saben nada de inglés», señala Andrea, convencida de que el alemán puede abrirle «muchas puertas en el ámbito laboral».

Su tiempo libre lo dedica «a bailar zumba, pasear y correr por los grandes parques y el frondoso bosque que tenemos detrás del hospital universitario. Siempre se apuesta por el mejor ambiente para los enfermos, que es una asignatura pendiente en España. Abrir la ventana es respirar aire puro con un paisaje inigualable».

Estos días, con la disputa de la Eurocopa en Francia, el fútbol «se vive con pasión, sobre todo el partido del pasado jueves entre Alemania y Polonia (0-0). Hubo mucha expectación, ya que hay una gran rivalidad con los alemanes por razones históricas. Cada vez que hay un partido, las terrazas se llenan de gente, las banderas de Polonia están colgadas en balcones y pueden comprarse todo tipo de prendas para animar a la selección polaca». De Katowice le gusta que es una ciudad tranquila, barata y bien situada para viajar. «Está a solo una hora de Cracovia, a dos de Varsovia y a cuatro de Praga, Viena o Budapest», menciona quien echa de menos a su gente.

«Es la primera vez que estoy fuera de casa tanto tiempo y, a veces, se hace difícil. Mijas es mi casa, allí está mi familia (sus padres, un hermano de 10 años y una hermana de 12 años), con quienes hablo por whatsapp y skype. También, mis amigos y muchos recuerdos. Echo de menos los días largos, el sol». Y es que en Katowice ha llegado a anochecer a las tres de la tarde o a sufrido hasta 15 grados bajo cero, aunque ahora, con el buen tiempo, «hacen barbacoas y picnis todas las tardes».

«Katowice tiene el mejor clima de Polonia, muchas zonas verdes y muy buena red de transportes, con un 51 por ciento de descuentos para los estudiantes». Recomienda ir a Cracovia, Varsovia, y al campo de concentración de Auschwitz, «por su carga histórica y emocional». Andrea rompe una lanza a favor de Erasmus: «No es pasar un año sabático, sino sinónimo de apertura de puertas y de mente, entendimiento entre culturas, adaptación y tolerancia. Animo a los jóvenes indecisos a embarcarse en esta estupenda aventura».