Blanca Velilla: «En Japón, a mi edad, no resulta fácil hacer amigos»

Blanca Velilla, en Osaka, desde el Umeda Sky Building.
Blanca Velilla, en Osaka, desde el Umeda Sky Building. / SUR
  • Estudiante de Arquitectura en la Universidad de Hikone, se ha unido al laboratorio de investigación que lidera un profesor español con proyectos en Filipinas, donde ya ha viajado

Blanca Velilla Cabalín (Málaga, 22-03-1994) lleva siete meses en la la Universidad de la Prefectura de Shiga, que está en la ciudad de Hikone, donde hace Grado en Arquitectura (le queda un año para acabar la carrera). Esta joven estudiante de 22 años, que habla inglés y francés y que está comenzando a aprender japonés, intenta vivir al máximo una experiencia distinta tras haber residido los cuatro años anteriores en Sevilla, donde cursa estudios.

«Siempre quise vivir un año en una cultura diferente. No quería irme de Erasmus a otro país de Europa, sino a Sudamérica. Pero hubo un momento en la carrera en que me interesé por la arquitectura contemporánea japonesa. Cuando vi que la Universidad de Sevilla ofrecía esta opción, no lo dudé. Mis padres me avalaron. La beca de movilidad internacional es simbólica, convalida asignaturas y demás. Es para 10 meses, llevo viviendo aquí ya 7 y se me ha pasado volando, no quiero que se acerque el día de vuelta», señala Blanca, que comparte apartamento con una japonesa de Osaka, Momoka, quien se ha convertido en su mejor amiga, y con una americana de Alabama, Kristina. No obstante, después de cinco años lejos de su tierra, asegura: «Echo de menos mi casa, mi familia y mis amigos. También unas cervecitas a euro y medio y el rico sol calentándote la cara». Además, confiesa que «hacer amigos en Japón no es fácil, porque poca gente de mi edad habla inglés. Los amigos que tengo son los que hablan inglés en mi departamento» y lamenta que en el país nipón «hay muy poco ocio». Recuerda con agrado sus años de deportista, cuando fue nadadora en el Club Natación Mijas, si bien luego cambió el agua por la pértiga, siempre defendiendo los colores mijeños. Sin embargo, sus mayores éxitos los tuvo como integrante del Club Atletismo Nerja.

Llegó a Hikone con otros dos compañeros de la Universidad de Sevilla. «El convenio entre ambas universidades existe gracias a un español, Juan Ramon Jiménez, que lleva ya 15 años viviendo en Japón y es profesor en la Universidad de Shiga. Es una suerte ver cada día a los compatriotas, porque los días se hacen más amenos. Hacemos de vez en cuando quedadas y nos preparamos festines de comida española», expresa, aunque también le gusta mucho comer en los ‘RamenShop’, restaurantes de sopa con fideos.

«Nada aquí es parecido a España. Hay un pueblo en la Prefectura de Mie, que imita a los pueblos andaluces, con casitas blancas al estilo tradicional andaluz, y que se encuentra en la ladera de una montaña, pero poco más», indica.

Esta futura arquitecta, que sale con un chico del que se enamoró en la Universidad de Hikone, comenta, como anécdota, lo que le ocurrió nada más llegar a Japón. «Se toman muy en serio el reciclaje. No se recicla igual que en España: orgánico, vidrio, papel y plástico, sino que hay más de 10 categorías y debes comprar bolsas específicas para cada tipo de basura. Las primeras semanas lo hice mal, los operarios de la basura revisaron las bolsas y al encontrar papeles con mi nombre se lo chivaron a la Universidad, y me echaron la bronca».

El tiempo libre lo dedica a viajar por ciudades japonesas y de otros países asiáticos. «Mi profesor español posee un laboratorio de investigación al que me he unido, tiene proyectos abiertos en Filipinas. Ya viajé en una ocasion a Manila, Cebu y Bohol», expresa esta joven entusiasta de la arquitectura japonesa.