«Aquí te saludan una vez al día en el trabajo, el resto de veces ni te miran»

Moisés Bueno y Mari Carmen Jurado, junto a su hijo Mateo.
Moisés Bueno y Mari Carmen Jurado, junto a su hijo Mateo. / Sur
  • José Moisés Bueno Ariza, ingeniero superior en Automática en Hamburgo. El joven torroxeño, de 34 años, lleva desde el 1 de mayo de 2013 viviendo junto a su mujer y su hijo en la ciudad-estado germana, donde trabaja en una compañía de biología molecular

Después de Berlín, Hamburgo es la ciudad más importante de Alemania y el destino más atractivo para los turistas y emigrantes. José Moisés Bueno Ariza, nacido en Torrox hace 34 años, lleva viviendo allí desde el 1 de mayo de 2013, junto a su mujer, Mari Carmen Jurado Rodríguez (diplomada en Turismo) y el hijo que tienen en común, Mateo, de tres años. «Es una ciudad llena de oportunidades, situada a unos 100 kilómetros del Mar del Norte y del Báltico, muy importante por su puerto y su mercado de pescado o ‘fischmarkt’», explica el joven, que trabaja como ingeniero de ‘software’ en la firma EMBL (siglas en inglés de European Molecular Biology Laboratory.

¿Por qué Alemania? «La verdad que no tenía preferencia por ningun país. Te mueves según las oportunidades que te da la vida. Buscas estabilidad y calidad de vida, aprender, crecer y ser valorado profesionalmente, muchos factores que hacen a una persona el considerar marcharse fuera, y sobre todo cuando tienes una familia y buscas un futuro mejor para tu hijo», afirma.

«Cuando vi la oferta de trabajo y que coincidía con mi perfil, la ví como una oportunidad para mi carrera profesional. Después de hablarlo con mi mujer y analizar los pros y los contras, consideramos que para todos era una oportunidad para conocer otra cultura, idiomas y un nuevo trabajo, pero sobre todo para nuestro hijo, poder verlo crecer con tres idiomas es algo que no nos hizo pensárnoslo mucho», recuerda Bueno Ariza.

Dificultad para alquilar

Entre las cosas más curiosas de Hamburgo, destaca «la dificultad para alquilar una casa y no sólo por la ausencia de carteles sino por toda la documentación que hay que aportar y la gran competencia con otras personas que quieren alquilar la vivienda», dice. «La segunda cosa que me chocó tiene que ver con el trabajo. En España, por regla general, si te cruzas con un compañero ddiez veces en todo el día, diez veces que te saludas, aunque sólo sea moviendo un poco la cabeza. Aquí te saludan la primera vez y las nueve restantes ni te miran. El clima de trabajo es totalmente distinto, la relación con los compañeros y la disciplina», asegura Bueno Ariza.

Otro aspecto que le choca de Alemania es la educación de los niños. «Aquí se fomenta totalmente la autonomía. Mi hijo llegó con ocho meses y desde que tenía un año está yendo a la guardería. Ves la evolución e impresiona cómo niños tan pequeños son tan autosuficientes en vestirse o untarse las tostadas solos. Existe esa libertad de decidir y hacer las cosas que es la que hace que el niño aprenda desde dentro y en base a sus ideas, preferencias y decisiones propias», explica el torroxeño.

Sobre la añoranza de su pueblo natal, asegura: «No soy una persona que eche de menos cosas materiales, echo de menos situaciones: disfrutar con mi mujer y mi hijo de un helado en el paseo marítimo, cenar con algún amigo, perderme con mi bici por la sierra... ese tipo de cosas». Mirando al futuro, admite que la idea de volver «siempre esta ahí, pero nunca te pones una fecha». «Nuestra familia está en Torrox y eso tira mucho. La verdad es que no lo sé Puede ser Torrox, Málaga, Madrid u otro país. Me veo en cualquier sitio donde mi familia y yo estemos a gusto, para mi su bienestar es lo mas importante», matiza.

Cuando tiene tiempo libre, lo dedica al deporte. «Empecé con el triatlón, tanto de carretera como de montaña. Tuve que adaptarme a horarios y condiciones climáticas, así que me enfoqué en el ‘running’. Pero este año decidí rretomar el triatlón y conseguí acabar uno de distancia ‘Iron-Man’», dice.