«En España hay unas condiciones de trabajo abusivas»

Marta Molina vive fuera hace un año.
Marta Molina vive fuera hace un año. / SUR
  • Marta Molina, trabajadora social de 25 años, lleva menos de un año en Amsterdam, pero ya tiene claro que la mentalidad de sus ciudadanos se basa en el respeto al resto

Marta Molina tiene 25 años, y aunque tiene un espíritu claramente viajero, ella reconoce que salió de España porque no le gusta como está la situación en muchos aspectos, por lo que el pasado 9 de septiembre de 2014 llegó a Holanda con toda las expectativas posibles y sin saber cuándo volvería a España. Marta estudió Trabajo Social, y ahora va a retomar su segunda carrera, Psicología, y cuyos exámenes tendrá que hacer en UNED, para lo que se tendrá que desplazar a a Bruselas, París o Munich.

«Vivo en un apartamento propio con mi pareja en el ático de un edificio con una terraza espectacular», cuenta Marta, que trabaja cuidando un bebé de nueve meses de martes a viernes. «Mi tiempo libre lo dedico a todo tipo de actividades. Cuando hace bueno intento aprovechar el poquito sol que hay, voy a los parques de la ciudad, además de que Amsterdam ofrece una gran variedad de actividades de ocio (a pesar de que se le conozca, sobre todo, por su barrio rojo y coffeeshops)», asegura, y pone como ejemplo un festival de cine español (Spanish Film Festival) en el que asistieron actores, directores y demás artistas españoles y llenaron los cines holandeses.

Aunque afirma que Ámsterdam es bastante caro, es bastante caro, comparando con España, sí que matiza que los sueldos son acorde con el estilo de vida. «Alquilar una casa en condiciones es muy complicado y, suele costar en torno a unos 500 euros por habitación en piso compartido». Sin embargo, y al estar en el centro de Europa, tanto ella como su pareja intentan viajar todo lo que pueden. De hecho, esta semana irán a pasar sus vacaciones de verano a Croacia.

Respecto a los servicios básicos, Marta lo tiene claro. «En cuanto a la educación, no tiene comparación con España. La escuela no funciona por cursos, no van todos los niños de la misma edad al mismo curso y en primero de primaria se empieza a leer como en España, sino que cuando cada niño está preparado pasa al nivel de iniciación a la lectura. Además no existen deberes para casa, por lo que los niños tienen tiempo libre cuando salen de la escuela para jugar con sus amigos, pasar tiempo con su familia o cualquier otra actividad», apunta.

En la parte que Marta se pone más seria es en la que se refiere a su país. «La situación en España y, en concreto en Málaga, la veo realmente mal. Hay unas condiciones de trabajo abusivas cobrando 4,70 euros la hora en un trabajo de hostelería con un horario de ocho horas diarias 6 días a la semana y, en muchas ocasiones sin contrato», un hecho que señala que no ocurre en Holanda.

Si hay algo que le gusta sobre la ciudad y el país en el que vive es la mentalidad de los ciudadanos y la sensación de libertad. «En Holanda no existen demasiadas leyes que cohiban la libertad individual de los ciudadanos, a diferencia de España, y aún así no hace falta porque la cultura de la gente se basa en el respeto hacia los demás». Esto es algo que intenta mostrar a su familia y a sus amigos que acuden a visitarla, que no son pocos. «Pero aquí tengo muchos amigos, algunos también españoles». concluye.