«Creo que todo el mundo debería emigrar alguna vez en su vida»

Mario, en una de sus visitas.
Mario, en una de sus visitas. / Sur
  • Mario Cecilia Noguera, licenciado en Filología Inglesa. Viajó por primera vez a Edimburgo en 2010 como Erasmus. Cuatro años después decidió volver. Desde entonces, trabaja como guía turístico en The Real Mary King's Close. Echa de menos a su familia, pero de momento no tiene previsto regresar

Mario Cecilia Noguera vive desde el pasado 20 septiembre en Edimburgo (Escocia), donde comparte vivienda con varios amigos, toda una suerte teniendo en cuenta que encontrar casa en esta ciudad es algo bastante difícil. Llegó por primera vez a la ciudad escocesa en 2010. «Estuve un año de Erasmus en la universidad de Edimburgo», recuerda. Regresó por decisión propia. «Siempre he querido emigrar. Digamos que la crisis no me obligó, sino que fue el último empujón que me faltaba», reconoce, a la vez que puntualiza que cuenta con el apoyo de su la familia. Mario es el mayor de dos hermanos. En Torrox sigue el pequeño, de 19 años, que estudia en la Universidad de Málaga.

Licenciado en Filología Inglesa, Mario trabaja como guía turístico de ‘tours’ en inglés y español en una de las visitas obligadas de la ciudad: The Real Mary King’s Close. «Es una atracción turística. Son varios callejones y casas del siglo XVII que quedaron sepultadas bajo un edificio en el siglo XVIII. Usaron esas calles como cimientos. Quedaron olvidadas por mucho tiempo hasta que se volvió a abrir al público a finales del siglo pasado como atracción turística. Hoy en día se realizan rutas de una hora bajo tierra con guías vestidos de la época», explica.

Según asegura, eligió este trabajo porque quería volver a Edimburgo. «Tuve algo de experiencia en animación y turismo, y me encanta tratar con personas. Es un trabajo muy creativo, requiere mucha teatralidad, algo que también he disfrutado desde siempre. Interpreto a un embajador español, Pedro de Ayala, enviado a Escocia para trabajar en las cortes de Jaime el IV», afirma, a la vez que reconoce que adora Edimburgo y su historia, porque es un lugar «muy mágico» y por poder contar cómo se vivía en aquella época. «Es algo que me fascina», dice.

Insiste en que siempre ha querido emigrar. Quizá por ello se atreve a aconsejar a quienes estén pensando hacerlo, que lo hagan ya no sólo por cuestiones laborales, «sino por las experiencias personales que se adquieren. Yo creo que todo el mundo debería emigrar alguna vez en su vida. Siempre hay algo de miedo, pero la buena noticia es que siempre puedes volver a casa y la familia te estará esperando con los brazos abiertos». De hecho, asegura que echa mucho de menos su pueblo. «Torrox es un lugar hermoso y muy acogedor, y mi familia y amigos los tengo allí. Aunque la otra mitad de mi familia la tengo repartida por Nerja, otro lugar que también adoro», afirma. Mario regresa a España cada vez que puede para ver a los suyos. Asegura que tiene grandes amigos en Edimburgo y sale adelante en el trabajo, donde ha conseguido un contrato permanente de treinta horas semanales. «Gano lo suficiente para vivir y ahorrar un poco», señala.

Lo mejor que le ha pasado en Escocia es encontrar piso y trabajo. «Pasé casi cuatro meses de albergue en albergue. En Edimburgo es muchísimo más fácil encontrar trabajo que piso», asegura, a la vez que indica que conoce a gente que ha tardado nueve meses en encontrar piso. «Hay mucha demanda, y muy pocos propiedades en renta», apunta. Su deseo ahora es seguir trabajando y ahorrar para viajar a Estados Unidos, su próxima parada.