«Pasé del solecito y la caña a la peor nevada en años»

«Pasé del solecito y la caña a la peor nevada en años»
  • Es un coíno de pro, pero eso no quiere decir que se haya sentido excluido después de tres años viviendo en Inglaterra. Todo lo contrario

Javier Pabón dice que de los coínos, «por ahí fuera», se comenta que «están en todos lados». Y fue precisamente una coína, en este caso su hermana Beatriz, la que le animó a irse a Londres a trabajar. Javier estaba en ese momento cursando el primer año de tesis doctoral en la Universidad de Málaga. «Cansado de dar vueltas enviando mi proyecto de un lado para otro, tomé la decisión de volar, y no fue fácil, tenía que dejar atrás a familiares, amigos, horas y horas de biblioteca y mi sueño de poder llevar a cabo mi proyecto». Pero en apenas tres días, se decidió y se marchó, porque salió una oportunidad de trabajar en la misma guardería en la que trabajaba su hermana. «Llegué un domingo 15 de enero de 2012, después de haber estado al solecito en mi pueblo con mi cañita, y me planté aquí, con la peor nevada en 40 años (‘enterraíto’ en nieve) al centro neurálgico de Londres, todo ello después de haberme perdido no sé cuántas veces en el aeropuerto y de haberme equivocado de parada no sé cuántas otras».

Javier Pabón cree que cuando tu nuevo entorno crece emocionalmente, entra en conflicto con tu entorno anterior, y entonces se comienza a valorar, y que uno se empieza a plantear ciertas fechas límites para volver a su entorno inicial. «Yo quería estar hasta agosto de ese mismo año pero, las cosas que tenia pensado hacer no salieron, así que tuve que poner en una balanza si volver a España era lo estrictamente necesario, y deliberé que en ese momento lo laboral primaba con lo personal, decidí quedarme y ya van tres años y pico».

Llama la atención la visión que tiene de cómo los ingleses ven a los españoles que viven allí. «El inglés nos mira, creo yo, con cierto recelo, porque les gusta como trabajamos, nuestra personalidad y lo amistosos que somos. Suelen hacer mención a que nuestra casa siempre está abierta, pero también están los que piensan que somos como una especie de lacra que deberían erradicar, hasta que nos conocen y sobre todo cuando prueban el jamón del pueblo». Javier Jabón concluye con esta reflexión: «En cuestión de calidad de vida, para mí nuestro país es el mejor del mundo y si tienes la suerte de vivir en Andalucia, mejor que mejor».

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