Diario Sur
Bartolomé Sebastián Gil Estrada: "La llamada de Disney cambió mi vida"

Bartolomé Sebastián Gil Estrada: "La llamada de Disney cambió mi vida"

  • Este joven malagueño de 24 años, natural de Pizarra, forma parte de la amplia plantilla de Disneyland Paris. Como muchos otros españoles, fue seleccionado tras pasar por un proceso de selección de la compañía en España, al que se presentaron muchos otros. Tuvo que pasar algún tiempo hasta que recibió un contrato. Entonces, dejó su trabajo en Málaga y partió rumbo a Paris. Dice estar muy contento, aunque tiene la mente abierta y no descarta terminar en otro lugar del mundo en el futuro.

“Tengo 24 años y mucho mundo por recorrer. Soy de esas personas que hoy está en París, pero mañana puedo estar en Shanghai. Tampoco descarto irme a vivir a Estados Unidos, Argentina, Italia, Luxemburgo u otro país”. A Bartolomé Gil Estrada le gusta recorrer mundo. Tenía trabajo en Málaga, pero no dudó en hacer las maletas en enero de 2013 cuando recibió una llamada definitiva de Disney. "Esa llamada cambió mi vida", asegura. Desde entonces trabaja en Disneyland París, supervisando la seguridad.

-¿Qué sintió al sentir la llamada de Disney dos años después de haber pedido trabajo? ¿Fue una oferta irresistible o es lo que quería hacer?

-Después de haber pasado las entrevistas de selección con el equipo de Recursos Humanos en 2011, no tardaron más que un día o dos en responderme positivamente, y que en breve se pondrían en contacto conmigo para firmar el contrato. Pasó el tiempo y yo ya tuve la oportunidad de encontrar otro trabajo, como docente de inglés y francés en un prestigioso colegio bilingüe en Málaga, en el que estuve casi dos años trabajando. Hasta que en enero de 2013, en una de las lecturas mañaneras de mi correo electrónico recibí uno de Disneyland París que contenía adjunto un contrato de trabajo. Era lo que llevaba esperando desde hace años.

-¿Cuál es su trabajo actualmente?

Mi puesto se resume en supervisar y garantizar la seguridad de Disneyland París. Es un trabajo de bastante responsabilidad puesto que somos inspeccionados constantemente, siempre respetando unos criterios de calidad muy exigentes. Actualmente contamos con unos 15.000 trabajadores de más de 100 nacionalidades y 20 lenguas diferentes, que ejercen más de 500 profesiones en toda la empresa. Para mi está siendo una experiencia única e irrepetible. No en cualquier trabajo atendemos a varios miles de personas al día, ni hablamos en 7 idiomas diferentes, ni hacemos realidad...el sueño de tantas personas.

-¿Qué les recomienda a los que quisieran seguir sus pasos?

- El trabajo a Disney es muy accesible a todo el mundo ya que el equipo de Recursos Humanos de Disneyland Paris se desplaza a numerosas ciudades europeas para que todo el mundo tenga las mismas oportunidades. Pienso que no hay que temerle al hecho de salir fuera, y menos teniendo el gran apoyo de unos padres y unos hermanos que te comprenden, conocen tus ganas de salir al extranjero, y sabiendo que aunque las cosas vayan mal, ellos siempre van a estar ahí para ayudarte (porque si fuese al contrario yo también lo estaría).

Ahora con la Unión Europea es mucho más fácil viajar, estudiar y trabajar en Europa, solo hay que echarle un poco de valentía y plantearse si de verdad queremos irnos. En mi caso, no tuve que plantearme nada, solo la decisión de hacer mi sueño realidad.

-¿No le hubiera gustado quedarse en Málaga, donde ya tenía trabajo?

- No estaba mal en Málaga. Pero pienso que la experiencia de vivir fuera durante un tiempo debería ser casi obligatoria. Conocemos otra cultura, hacemos nuevos amigos, hablamos otra lengua diferente a la nuestra, etc. Esta es la única manera de poder comparar tu país y cultura con la de otros países. Yo lo tenía bastante claro y sabía que, incluso si hubiese encontrado el trabajo de mis sueños en España, iba a irme en algún momento, aunque solo sea por un par de años.

-Hizo Traducción e Interpretación en la UMA, luego un Máster en la Universidad de Alicante? ¿Cómo de preparado considera que salíó de Málaga?

-Tanto la Universidad de Málaga como la de Alicante son muy buenas universidades y cuentan con un excelente equipo de docentes. Pero claro, una licenciatura da a conocer las bases de los estudios, y es muy difícil saber con 21 años el trabajo que queremos desempeñar para siempre, incluso haciendo un máster luego. Yo pienso que la experiencia laboral nos da también a conocer lo que verdaderamente queremos hacer, hacemos nuevos contactos, conocemos profesiones, nuevas empresas, etc.

Considero que cuando salí de ambas universidades, había aprovechado mucho el tiempo y me había gustado desde siempre cada una de las asignaturas que me impartieron, pero también pienso que me queda mucho por recorrer y por el momento, no pienso dejar de aprender cosas nuevas.

-¿Cómo calificaría que está preparada Málaga para facilitar el estudio en la Universidad de la capital a los estudiantes de los pueblos? ¿Cuál era su caso?

-Málaga ofrece un buen servicio al alcance de los estudiantes que vienen de los pueblos. Desconozco si conecta íntegramente con la totalidad de los pueblos, pero puedo asegurar que con la gran mayoría sí. Yo solía utilizar mi vehículo personal por comodidad para ir luego al conservatorio de música, pero las pocas veces que he cogido el autobús o tren, puedo decir que ha sabido responder satisfactoriamente a mi demanda.

-Antes de llegar a la universidad y decidirse por esta carrera, ¿cómo diría que es la enseñanza de idiomas en el sistema educativo? (En general, cuando yo estudiaba, creo que no se exigía el nivel que se debía y se pasaba la mano bastante para que la gente aprobara.

-El sistema educativo español no es muy consciente aún de la importancia de los idiomas en la enseñanza de personas que viven en un mundo tan globalizado como en el que estamos ahora. Pienso que se debería reforzar bastante más porque independientemente de los estudios que un alumno escoja, el conocimiento de idiomas siempre es un plus positivo para la carrera de la persona, lo que hará que se diferencie del resto de sus compañeros. Al igual que se debe hacer más hincapié en la practica oral. Es fundamental la gramática pero se debe combinar con la práctica oral, de nada sirve estudiar de memoria un manual de gramática si después abrimos la boca y nadie nos entiende. Ésto junto con el abanico tan reducido de idiomas son a mi juicio, los aspectos que el sistema educativo podría cambiar con respecto a la enseñanza de lenguas.

-¿De dónde le viene la vocación por los idiomas?

-La verdad es que en familia he sido el primero en aprender varios idiomas, viajar tanto, etc. Según cuenta mis padres y abuelos, nadie antes tuvo tanto afán por conocer tantas culturas ni aprender lenguas extranjeras. Pero digo yo que algún día tendría que llegar. Mis padres son muy inteligentes, incluso mi abuelo paterno vivió un tiempo en Alemania, durante la crisis de los años 60. Pero no creo que haya sido por ello, es más ahora soy yo el que ha puesto de moda los idiomas y mis padres quieren aprender francés.

-¿Cuál de los que habla le resulta más difícil y por qué?

-No pienso que existan lenguas fáciles o difíciles, en esto juegan numerosos factores personales como la motivación por aprenderlo, lo lingüísticamente cerca que esté de nuestro idioma materno o de otro que ya dominemos, los recursos que dispongamos y la dedicación y empeño que le pongamos. Numerosos investigadores piensan que el árabe, chino, japonés o coreano son los más complicados, pero pienso que es muy relativo. Por ejemplo, para un chino, el japonés es bastante fácil, puesto que algunos caracteres y referencias culturales y gramaticales se asemejan. Yo siempre he dicho que el que no entiende una lengua, se pierde una parte del mundo. Por experiencia propia, os puedo asegurar que no es lo mismo ir a China y hablar inglés que chino.

Bartolomé Sebastián Gil Estrada: "La llamada de Disney cambió mi vida"

-Ultimamente se habla mucho de los programas Eramus. Usted también realizó uno de ellos. ¿Qué le parecen? ¿Abren puertas o en muchos casos sirven para poco?

- No tengo palabras para describir al programa Erasmus. Para mí ha sido una experiencia única, súper enriquecedora, en la que no sólo se aprende y conoce la cultura del país de llegada sino que nos ayuda a conocernos a nosotros mismos. Yo elegí Francia como destino porque siempre he sido un amante de la cultura francófona y quería conocer más la capital francesa y en general, el país. Yo pienso que debería ser una asignatura más en todas las carreras, todo el mundo debe experimentar al menos una vez en su vida lo que es sentirse extranjero, pero al mismo tiempo saberse adaptarse a una cultura nueva. No somos conscientes de lo que tenemos hasta que nos vamos fuera, pienso yo, y aunque muy cercano que esté el país siempre habrá muchísimas diferencias con respecto a nuestra cultura y a nuestra manera de vivir.

Yo siempre he dicho que salir al extranjero solo trae ventajas, desde conocer nuevos amigos hasta aprender una lengua nueva, y todo ello las empresas lo valoran en el futuro. En lo personal, haber salido de Erasmus ayuda a los jóvenes a madurar, obligándoles a asumir responsabilidades en las tareas del hogar, en el gasto mensual o en asuntos burocráticos.

De hecho, las estadísticas demuestran que los estudiantes que han realizado un programa de estudios en el extranjero tienen más posibilidades de encontrar trabajo al terminar la carrera.

-Dice que le gusta Francia y su cultura. ¿Qué exactamente? ¿Qué diría que es lo que más nos asemeja/diferencia de los franceses?

-Francia es un país muy acogedor. Tanto España como Francia tienen sus cosas buenas y malas. Me encanta de Francia el hecho de que conserven aún el “usted”, “por favor” y “gracias” cuando nos dirigimos a una persona. Eso en España se está perdiendo. Tenemos diferentes horarios para las comidas, en Francia no es tan común hablarle a cualquiera en el metro o preguntar cosas por la calle mientras que en España, más de una vez se me ha dado el caso.

Un hecho curioso son las manifestaciones en Francia, a las que todo el mundo suele ir, mientras que en España, en general, solemos aprovechar el día de huelga para dormir más o irnos de compras. Es un país muy conservador, no tiende a la renovación y a la modernidad. Los franceses son más tradicionales y pocas veces osan a descubrir lugares nuevos.

Se echa mucho de menos el hecho de ir a un bar y conversar con tus amigos mientras te tomas unas tapas, aquí en Francia no se tiene tanto esa cultura de salir fuera con los amigos.

-Pero en burocracia,según comenta, nos ganan. Pensaba que más complicado que en España era difícil.

Lo que menos me gusta de este país es la burocracia. Los papeles se siguen rellenando “a la antigua”. Una de las primeras cosas que compré al llegar a Francia fue una fotocopiadora, porque sabía que le iba a dar bastante uso. Aquí en Francia, se utiliza mucho el correo postal, no está todo tan informatizado como España. Por ejemplo, para empezar a buscar piso lo primero que hay que preparar es el “dossier” que consta de las tres últimas nóminas (que demuestre que ganas 3 veces el precio del apartamento), el contrato de trabajo, la última declaración de la renta, un certificado de la persona que te avala (que debe ganar como 5 veces el precio del piso), fotocopia del DNI, número de cuenta bancaria, etc. Y todo esto es para optar a una visita de un piso, sin saber si te lo vas a quedar o no. En mi caso, empecé viviendo en un piso que me ofreció Disney cerca del trabajo pero yo quería vivir en París, capricho que me costó 11 meses de búsqueda de piso. Imaginad la de fotocopias que he tenido que hacer. Hay que pedir cita para visitar un piso y en algunos casos, el propietario te hace una pequeña entrevista de por qué quieres el piso, cuáles son tus planes de futuro, etc.

Yo recuerdo que en España, veía un anuncio en el periódico y esa misma tarde llamaba para una visita del piso y posiblemente a la mañana siguiente a durante la semana, el piso ya sería mío.

En España la burocracia es más fácil, pero pienso que en Francia es aun así para tener más control y que de todo se tenga una prueba por si algún día hay algún problema.

-Como ve su futuro a sus 24 años? Le gustaría seguir trabajando allí? Ve su vida en otro sitio, pero en Francia? Tiene en mente volver?

-De momento, soy joven, tengo 24 años y mucho mundo por recorrer. Soy de esas personas que hoy está en París, pero mañana puedo estar en Shanghai. Me gusta mucho París, pero no descarto irme a vivir a Estados Unidos, Argentina, Italia, Luxemburgo u otro país. Me gusta mucho viajar y siempre estoy estudiando y aprendiendo cosas nuevas. Pienso que algún día volveré a España, allí tengo mi familia y amigos; y aunque estemos a solo dos horas y media en avión, a veces se echa de menos el cariño de una madre y un padre, la cocina de la abuela, jugar con los sobrinos, y mis hermanos.

-En los últimos años se ve China como tierra de oportunidades... usted ha sido uno de los pocos europeos becados al año por la Oficina Nacional China de Promoción de la Lengua y estuvo dos meses en Shangai. ¿Cómo ve usted China? (Oportunidades, país, cultura...)

-Efectivamente, en verano de 2011, justo al terminar mi licenciatura, fui becado con una estancia de dos meses en China por la Embajada de la República Popular China en Madrid y la Oficina Nacional China de Promoción de la Lengua. Fue una experiencia fantástica. Nunca antes había visitado el continente asiático y me decidí en dar el salto. China es un país de obligada visita, es tan distinto a España que todo el mundo debería conocerlo. En 2011 ya hablaba chino, lo que hizo que mi estancia aún fuese más enriquecedora. Pude asistir a la Ópera y Ballet Chino, caminar por la Muralla China, visitar la Ciudad Prohibida, comer en casa de familias chinas, etc. al mismo tiempo que asistía a clases cada mañana a la East China Normal University. Hay muchísimas oportunidades de trabajo en China, y sobre todo para los españoles puesto que los chinos son súper fanáticos de nuestra lengua y cultura. Por ejemplo, tengo amigos que hablan perfectamente español, que bailan flamenco o que saben cocinar la auténtica paella valenciana.

Bartolomé Sebastián Gil Estrada: "La llamada de Disney cambió mi vida"

-¿Cómo diría que nos ven los franceses?

- Pienso que los franceses tienen una mejor visión de España, que nosotros de ellos. En Francia, en cuanto dices que eres español se vuelven locos, aman la cultura española y aunque digan que hacemos mucho ruido o que hablamos muy fuerte por la calle, nos adoran. De hecho, todos los franceses que conozco tienen familia en España o han visitado alguna vez nuestro país. Eso sí, la mayoría solo ha visitado el norte de España y siempre intento hacer publicidad del sur, de nuestra tierra. Yo no puedo tener ninguna queja de ellos, desde mi llegada me han tratado bien y me han acogido como si fuese otro francés más, eso sí, yo también he sido abierto de mente y he intentado adaptarme lo máximo posible a su cultura.

-¿Cuál es el siguiente idioma que le gustaría aprender?

-El siguiente idioma, no lo sé, todo depende de las circunstancias tanto laborales como personales. Pero no me cierro a ningún idioma. Para mi aprender un idioma nuevo es como leer un libro más, nunca se sabe, pero siempre está uno dispuesto a ello.

Por el momento quiero seguir aprendiendo el chino y cuando alcance un nivel avanzado, me pondré con otro, antes no; me puse ese reto cuando llegué a Francia y por ahora no voy mal encaminado.