«Me vine a Londres hace quince años con solo una maleta y 500 euros»

Ana Córdoba, en la ribera del Támesis, en Battersea, Londres.
Ana Córdoba, en la ribera del Támesis, en Battersea, Londres. / SUR
  • Llegó a finales de los 90 para aprender inglés y estar cerca de su pareja. Aunque la idea era volver en dos años, el trabajo y la familia pesaron en su decisión de fijar su residencia en Londres

La falta de trabajo en España y el amor, llevó a Ana María Córdoba Córdoba, a cambiar su residencia hace 15 años en Archidona por Londres. Está casada con un italiano, Sergio, al que conoció en Málaga cuando él hacia Erasmus y tienen dos hijos, Alessandro y Daniel, de 10 y 7 años.

Cuando terminó la carrera de Psicología se marchó un año a Roma y aprendió el idioma a una velocidad de vértigo. Cuando regresó aprobó las oposiciones del PIR pero sin plaza y «de la misma rabieta que me dio, cogí una maleta y 500 euros y con gran tristeza pero con ilusión decidí venirme a Londres para estar cerca de mi pareja y también para aprender inglés porque el idioma universal era y es la llave para conseguir un trabajo», recuerda Ana.

Sus primeros meses fueron duros, como le ocurre a casi todos los españoles que llegan con un nivel de inglés bajo. Tuvo varios trabajos y su vivienda estaba a dos horas del centro. Ahora, su vida ha cambiado radicalmente. Ana gestiona los proyectos internacionales de investigación de mercado para la industria farmacéutica y sanitaria. Su trabajo consiste en organizar proyectos para conocer la opinión a nivel mundial de médicos, pacientes, farmacéuticos o enfermeros sobre un producto, ya sea para mejorar su comercialización, saber más del uso de uno de sus medicamentos, probar un slogan publicitario o si hay necesidad de un nuevo producto, entre otras cosas. Y es que, según explica Ana, las empresas farmacéuticas suelen tomar decisiones millonarias usando la información que su empresa les facilita. Para ello, Ana dirige un equipo internacional para que toda la operación logística esté organizada y para que los datos sean fiables. Un trabajo que le permite relacionarse diariamente con gente de todo el mundo. «Es complejo y a veces muy estresante sobre todo si algo no va bien, pero me encanta. Es un trabajo de mucha responsabilidad y al que me ha costado trabajo llegar por vía del esfuerzo».

Ana ha hecho su vida en la capital de Inglaterra y reconoce que en España tendría trabajo en las empresas de investigación de mercados pero éstas se encuentran en Madrid y Barcelona, y lo que ella echa de menos es Málaga, su gente, su clima, la playa y los espetos, así que prefiere quedarse en Londres que «ofrece muchas oportunidades aunque también hay que pagar el precio de la distancia de los que quieres y despojarte del vestido de los sentimientos. Hay que ser fuerte para poder hacerlo».

Ana considera Londres «muy vivible, muy bien organizada aunque también es una ciudad un poco neurótica y la gente vive con una agenda, no puedes quedar espontáneamente con nadie porque todo está premeditado». No obstante, tiene la suerte de poder llevar a sus hijos al colegio, de ir en bici al trabajo y de ir al gimnasio, aunque almuerza frente al ordenador y hace las compras por Internet. Los sábados organiza la casa y lleva a los niños a sus actividades y el domingo sale a visitar el patrimonio cultural y medioambiental que ofrece la ciudad y sus alrededores.

Ana aconseja a aquellos españoles que quieran aprender inglés que no se vayan a Londres sino a otras ciudades cercanas y que se relacionen con ingleses o extranjeros porque aprenderán más rápido. «El trabajo se encuentra si hablas bien el idioma, y si no se trabaja en restauración, niñera o en hoteles. Hay empleo profesional y los sueldos están muy por encima de España pero la clave es saber inglés», asegura Ana, quien recomienda la página web www. gumtree.com para buscar empleo.