Diario Sur

José Luis Cerezo: "El angoleño es muy patriótico; no tengo la sensación de que emigrar sea el sueño de muchos"

  • Este malagueño que lleva cuatro años y medio en Angola vive un momento de desarrollo en un país en el que aún se notan los años de guerra

José Luis Cerezo Navas lleva cuatro años y medio en Angola. Tiene 35 años, es licenciado en Derecho por la Universidad de Málaga y trabaja para la empresa Flat Angola (suma de Artis, socio español y gestor exclusivo y un socio local), que se dedica amueblar edificios como oficinas, apartamentos, etc.. Incluso son los encargados de amueblar la nueva sede de la Asamblea Nacional de Angola, tras ganar el concurso para ello. Aficionado al deporte, es socio del Unicaja desde el año 94 e intenta seguir los equipos malagueños de la mejor forma posible. Aunque aún le queda algún tiempo de estancia en el país, y se muestra contento con su vida allí (tiene una novia angoleña y muchos amigos) tiene claro que a medio plazo volverá a Málaga. Entre las anécdotas acontencidas en Angola, una que posiblemente le encantanse a cualquier aficionado al baloncesto: echarse unas canastas con Conceicāo por sorpresa.

-¿Cómo acaba en Angola?

-Pues de una forma muy casual. El último día de mi último posible año (por los límites de edad), me entero de la existencia de un Máster en Internacionalización del ICEX (Instituto de Comercio Exterior), hago la inscripción, pasó las pruebas, y luego al final del Máster (durante 6 meses en Madrid), me tocó Angola de entre todos los posibles destinos (unas 100 oficinas comerciales que España tiene repartidas por el mundo).

-¿Cómo se vive en el país tras años de conflicto relativamente reciente?

No se vive mal. Los expatriados no tenemos ningún derecho a quejarnos. Para los extranjeros las principales diferencias con respecto a los patrones de vida que tenemos en Europa, serían la imposibilidad de pasear (más por falta de áreas para ello, que por falta de seguridad), las posibilidades de ocio muy limitadas, y las horas que cada día todos perdemos en el tráfico, debido a que Luanda es una ciudad superpoblada con una gran carencia de infraestructuras.

-Dicen que es uno de los países con una mayor desarrollo actualmente, pero a la vez con un mayor índice de pobreza....

-Cierto. Angola vivió unos 40 años de guerra que acabaron hace 12 años. Desde entonces el país ha crecido muchísimo, principalmente por efectos petrolíferos (segundo mayor productor de África tras Nigeria). Paralelamente todo el resto de sectores han ido creciendo, y han ido llegando multitud de empresas extranjeras que se aprovechan de este gran crecimiento. Sin embargo, el atraso es aún latente, los efectos de tantos años de guerra se dejan sentir, y son muchos los que aún viven en condiciones de pobreza.

-¿Qué es lo que más le gusta? ¿Y lo que más le disgusta?

-Difícil pregunta esa. La clave de todo es la calidad de vida que tengo aquí. Sobre esa base, me gusta mi trabajo y me gusta estar con mi pareja y amigos, y disfrutar del tiempo libre con las condiciones que hay (que no son tan malas), al igual que haría en cualquier otra parte del mundo.

No me gusta el caos que nos rodea, especialmente entre semana. Más allá de eso, hay muchas cosas que aún no funcionan del todo bien, pero es la realidad que me toca ahora, intento tomarme las cosas de forma positiva.

-¿En qué consiste su trabajo?

-Soy el responsable en el país de una empresa española que lleva aquí tres años instalada. Mis funciones son muy amplias, principalmente el contacto directo con los clientes, y la gestión del día a día de la empresa.

-¿Le ha costado amoldarse a las formas de trabajar y costumbres?

-Cuesta un poco sí. La principal diferencia es el ritmo que tiene todo. Esto es África y aquí todo va un poco más lento. A veces uno puede llegar a desesperarse, pero no sirve de mucho. Se trata de saber donde esta uno, y ser perseverante.

Con un grupo de amigos, dos misses angoleñas (Miss Universo 2012, de azul), con su pareja y con la camiseta de España, con el Miradouro da Lua al fondo, un sitio turístico.

-¿Cómo es Luanda?

-Como ya he dicho luanda es una ciudad super poblada. Antes de la guerra, año 75, se dice que vivían aquí unas 600.000 personas. Posteriormente las personas fueron viniendo hasta la capital buscando más seguridad y prosperidad, sin que las infraestructuras crecieran proporcionalmente. Hoy luanda puede tener una población de unos 6 millones de personas (en mayo saldrá a la luz el los datos del primer censo hecho en décadas). Eso da lugar a lo que es hoy: gran parte de la población viviendo en zonas de chabolas y más coches de los que las carreteras tragan. La situación va mejorando poco a poco, pero no es fácil.

-El hecho de ser blanco/europeo...(ayuda, da igual, perjudica...) -Idiosincracia del angoleño....

-Pues no siento ningún tipo de racismo en ese sentido. El blanco es recibido con naturalidad, y en especial los españoles tenemos muy buena imagen.

-¿Echa de menos el jugar al baloncesto en Málaga? ¿Qué otras cosas se echan de menos?

-Jajaja, tanto como echar de menos no. Sigo siendo un gran aficionado, pero la práctica ya es muy residual. Hace unos años tuve una anécdota muy curiosa. Un día a través de un conocido fui a jugar a una cancha lo que yo pensé sería una pachanga entre aficionados. Acabé jugando entre ex-profesionales, y entre ellos estaba Jan-Jaques Conceicāo, que fuera jugador de Unicaja a finales de los 90, si no recuerdo mal. Causalmente yo jugaba con una camiseta de Unicaja. Al final del partido me acerque a saludarlo y me dijo "oh yeah, me gusta malaga". Nunca volví a jugar allí, era mucho nivel para mi jeje.

-¿Cómo se ve allí España? ¿Qué se conoce del país?

-No existe un gran conocimiento de España, más allá de estereotipos o del fútbol. Se conoce mucho más Portugal, por haber sido el país colonizador. Por ello, el sentimiento hacia ellos es de amor-odio.

-¿Sigue desde allí al Málaga y al Unicaja? ¿Cómo los ve?

-Los sigo siempre, claro. Al Málaga le veo que le está costando reubicarse de nuevo a la realidad que hemos tenido la mayor parte de nuestra historia. Vamos a sufrir para salvarnos, pero confió en el equipo. Al Unicaja lo veo un poco como siempre los últimos años, una de cal y una de arena. Sin embargo confió en que con Plaza el equipo terminará funcionando. Aún conservo mi abono desde el año 94. Algún día me tendrán que dar una medalla al abonado más antiguo jeje.

-¿Se mira a Europa como un destino soñado para emigrar?

.-No diría tanto. Son consientes de que allí tenemos más calidad de vida obviamente, pero el angoleño es muy patriótico, ama su país. No tengo la sensación de que emigrar sea el sueño de muchos.

-¿Qué recomendaciones hace a aquellos que quieran visitar el país? (comportamiento , seguridad, comidas...). ¿Y qué no hay que perderse desde el punto de vista turístico?

--Turísticamente hablando el país tiene mucho potencial. Más allá de la capital hay muchos lugares de interés, parajes muy bonitos en términos de naturaleza. Sin embargo, el país no está todavía preparado para recibir turistas. Conseguir visado no es fácil, y una vez aquí no hay facilidades ninguna para los turistas. No es algo en lo que los políticos estén poniendo mucho énfasis todavía

-¿Cómo vivió el Mundial de fútbol que ganó España?

-13. El mundial fue un acontecimiento espectacular. Aparte de conocer algo de Sudáfrica, tuve la suerte de estar en los partidos de España de octavos, cuartos y la final. Será un momento que recordaré toda la vida. Muy emocionante.

-Dice que prevé volver a Málaga en unos años, ¿Cómo se ve el país desde allí? ¿Cree que las cosas mejorarán en unos años? ¿Qué perspectivas tiene aquí en Màlaga/España?

- Volveré si, seguro. Málaga es mi casa. Allí están mis raíces, mi familia, mi todo. España se ve mal, muy mal desde aquí. Vamos sin rumbo. Políticamente hemos tocado fondo, y no veo claro que la cosa vaya a mejorar pronto. En cualquier caso, mis perspectivas son volver a malaga a medio plazo, instalarme allí, y abrir algunos negocios que ya tengo en mente con mis hermanas

-Algunas sugerencias gastronómicas que le hayan sorprendido y que más le gustan...

-Gastronómicamente no hay grandes diferencias. En cualquier caso, reconozco que es un aspecto donde no me he integrado mucho. En casa terminas cocinando lo que te apetece, y cuando comes fuera, los restaurantes están muy enfocados al extranjero, y ahí poca cabida a la comida tradicional suya.