Aquel verano de Pablo Pineda

Desde niño, el escritor y conferenciante malagueño disfruta sus vacaciones cada año en un antiguo caserón alicantino, punto de ‘peregrinaje’ de toda su familia

Pineda, tercero por la derecha, en un restaurante de Calpe este año con sus hermanos, su madre, su sobrina, su cuñada y amigas/
Pineda, tercero por la derecha, en un restaurante de Calpe este año con sus hermanos, su madre, su sobrina, su cuñada y amigas
Rossel Aparicio
ROSSEL APARICIOMálaga

No lo duda ni por un segundo. Aprovecha todos los fines de semana disponibles en el calendario, los puentes, los días de descanso y, sobre todo, sus vacaciones estivales para hacer las maletas y reencontrarse con sus raíces en Calpe, el pueblo natal de su padre que se ha convertido en el refugio familiar de Alicante; más concretamente en la falda del monte Oltá y próximo al peñón de Ifach, símbolo de la Costa Blanca valenciana.

En verano, cuando muchos sueñan con aterrizar en Málaga y tumbarse al calor del sol y del fuego que dora los espetos, el malagueño Pablo Pineda deja atrás su barrio de Fuente Olletas para cumplir con el ‘peregrinaje’ alicantino que repite cada año con los suyos. Es una parada obligada para recargar pilas, descansar y reunirse con sus tres hermanos -Pablo es el menor de cuatro varones-, primos, sobrinos y los amigos de toda la vida. «Desde que tengo uso de razón nos juntamos todos en este antiguo caserón con más de 170 años de historia. Hasta 40 ó 50 personas hemos llegado a coincidir aquí», cuenta vía telefónica desde Calpe Pablo, que fue la primera persona con síndrome de down en Europa en obtener un título universitario al licenciarse en Magisterio en 2001 por la Universidad de Málaga.

En detalle

Tiene grabado a fuego dos veranos en su memoria: el año en que festejó su primera comunión, en 1985, y cuando recibió en casa, en 2009, un proyector y una copia de la cinta ‘Yo, también’ antes de su estreno y de ganar la Concha. «La vimos en casa, la familia al completo, fue un momento mágico y muy emotivo», dice

El punto de encuentro familiar es una antigua casa de labranza reformada abrazada por algarrobos, almendros y un silencioso pinar verde. «Es un caserío fresco, a las afueras del pueblo, en plena naturaleza», explica. A lo largo de los años, a caballo entre Málaga y Alicante, Pineda forjaba su carácter afable de luchador; el mismo que le ha ayudado a derribar barreras a lo largo de su vida hasta convertirse en el conferenciante, escritor y actor que es en la actualidad.Sus esfuerzos siempre se han centrado en favorecer la integración de las personas con discapacidad.

Pablo Pineda, en una imagen de archivo.
Pablo Pineda, en una imagen de archivo.

En cuanto a los recuerdos de sus veranos infantiles, éstos se mezclan asociados a bulliciosas y coloridas reuniones familiares en torno a una copiosa y deliciosa mesa. «Muy buenos arroces comemos en esta casa», reconoce sonriente influenciado por sus genes alicantinos. Para Pablo, Málaga, «su casa», siempre suponía -y supone- de alguna forma la vuelta a la normalidad, ‘al cole’, a la universidad, a la rutina al final de las vacaciones mientras que, Alicante, siempre ha sido su añorado destino estival. Recuerda juegos infantiles con sus hermanos -Pedro que es médico, Manuel, ingeniero de Telecomunicaciones y Miguel Ángel, informático-, alguna que otra trastada, la celebración de todos y cada uno de sus cumpleaños (nació el 5 de agosto de 1974) o los santos de su madre, Maruja Ferrer, cada 12 de septiembre. «Fue aquí donde aprendí a nadar con unos cuatro años en una calita preciosa cercana y en casa de uno de mis tíos, en Denia».

Fue la primera persona con síndrome de Down de Europa en obtener un título universitario

Buceando en sus recuerdos Pablo habla de la afición al ‘break-dance’ de algunas vacaciones. «Hubo una época en la que se puso de moda y yo hacía mis pinitos», bromea. «También recuerdo bajar con Montse, una vecina, a comprar los helados para el postre de algunas comidas». En la playa estaban el tiempo justo, no es especialmente playero. «Me gusta para darme un baño pero no para pasar todo el día. Somos muy blancos y nos quemamos pronto», dice con humor.

Aunque son muchos los veranos especiales que recuerda, tiene grabado a fuego en su memoria dos que rememora con especial cariño y que, a día de hoy, le provocan un nudo en la garganta al hablar de ellos. El primero de ellos fue en 1985 cuando, siendo un niño, celebró en el caserío una gran fiesta por su primera comunión. Fue el pistoletazo de salida de un gran verano. «Recuerdo a muchos niños, familiares y amigos ese día. Fue de lo más divertido», resume.

El segundo estío que destaca fue más reciente, en 2009, y tiene que ver con su primera aventura en el mundo del séptimo arte. Ese verano le enviaron a su casa familiar un proyector y una copia de la película ‘Yo, también’ en la que el malagueño había participado y que aún no se había estrenado. La cinta, dirigida por los directores noveles Álvaro Pastor y Antonio Naharro y que coprotagonizaba con Lola Dueñas, supuso su debut cinematográfico por el que le dieron la Concha de Plata del Festival de San Sebastián. «Vimos la película en primicia, la familia al completo, en una pantalla blanca improvisada en nuestra casa. Es, sencillamente, uno de los momentos más emotivos de mi vida. Mis hermanos y mi familia me transmitieron lo orgullosos que estaban de mí. No tengo palabras para explicar ese momento», reconoce conteniendo la emoción. Confiesa que el rodaje de esa película, inspirada en su propia vida, fue «una experiencia inolvidable» que marcó un antes y un después vital además de proporcionarle muchas satisfacciones personales; entre ellas, acudir a la ceremonia de entrega de Los Goya. Con este proyecto el malagueño pretendía que la sociedad supiera «que un down tiene sentimientos como cualquier persona». Y el mensaje caló con fuerza.

En la actualidad Pablo es consultor de diversidad de la Fundación Adecco y participa en charlas por todo el territorio nacional para sensibilizar, precisamente, sobre la necesidad de integrar a las personas con discapacidad; una lucha que considera imprescindible para el avance social.

Fotos

Vídeos