Testimonios de una Málaga bajo el mar

Hace casi 200 millones de años, el territorio de la provincia estuvo ocupado por un gran océano tropical, el ‘Thethys’. Los fósiles permiten reconstruir la geología y conocer la fauna de aquellas etapas históricas

Ammonites del Jurásico en El Torcal.
Ammonites del Jurásico en El Torcal. / José Manuel García Aguilar
Francisco Gutiérrez
FRANCISCO GUTIÉRREZ

Una provincia sumergida bajo el mar es hoy día ciencia ficción, pero hace varios millones de años fue una realidad de la que hoy día dan testimonio los fósiles, material de gran importancia científica puesto que ofrece datos muy interesantes sobre la realidad de aquellas épocas geológicas. La presencia de fósiles en la provincia ofrece ejemplos de gran interés y han sido objeto de estudio por parte del profesor José Manuel García Aguilar, del departamento de Ecología y Geología, área de Paleontología, de la Universidad de Málaga (UMA).

Según explica el profesor García Aguilar en ‘Patrimonio geológico de la provincia de Málaga’, editado por el Servicio de publicaciones de la Universidad de Málaga, en la provincia aparecen fósiles de origen marino fundamentalmente concentrados en cuatro periodos geológicos: Devónico (hace unos 400 millones de años), correspondientes a dientes de peces, corales y mallas de algas; Triásico-Jurásico (entre 230 y 140 millones de años), correspondientes a restos de algas, corales y moluscos, estos últimos representados sobre todo por ammonites y belemnites (cefalópodos hoy extinguidos que convivieron con los dinosaurios); Mioceno superior (entre 9 y 12 millones de años), correspondientes a restos de moluscos, corales y cetáceos, y Plioceno (entre 5,3 y 3,6 millones de años atrás), correspondientes a lamelibranquios, gasterópodos, corales, esponjas, erizos, ostras y peces.

Edad y escenario ecológico

Pero, ¿qué se considera fósil? Según José Manuel García, se considera un fósil a todo resto de un antiguo ser vivo transformado mediante un proceso que supone el cambio muy lento desde tejidos orgánicos a sustancias minerales que respetan su forma general o indican su presencia. Para los científicos son testimonios muy importantes, ya que, explica, un fósil suele proporcionar dos tipos de información: edad de la roca donde está contenido y escenario ecológico o medio sedimentario existente en ese momento. Por esta razón, «el hallazgo de un fósil adquiere una gran importancia científica que ha de ser analizada por especialistas en el campo de la Paleontología», advierte.

Mares tropicales

La presencia de fósiles en Málaga ofrece ejemplos de gran interés científico que permiten deducir las condiciones medioambientales presentes en estos periodos de su dilatada historia geológica. Así por ejemplo, «durante el Triásico, hace más de 220 millones de años, se desarrollaron extensos mares tropicales pródigos en formas de vida parecidas a las que actualmente podemos observar en lugares como el Caribe, correspondientes a corales y algas, hoy visibles en fósiles que aparecen, entre otros lugares, en rocas carbonatadas del término municipal de Frigiliana», explica el profesor García Aguilar.

Los restos más antiguos, del Devónico, son de hace 400 millones. Dientes de peces, corales, restos de algas, moluscos y cetáceos dan cuenta de una variada flora y fauna en aquel mar interior

Pero fue durante el Jurásico donde se desarrolló uno de los conjuntos paleontológicos más característicos de Málaga. En este momento de la historia (entre 199,6 y 145,5 millones de años atrás ) el mapa de la Tierra, el clima y los seres que la habitaban eran totalmente distintos a los actuales. Solo existían dos grandes continentes, denominados ‘Laurasia’, al Norte, y ‘Gondwana’, al Sur. Entre ambos continentes existió un gigantesco mar tropical llamado ‘Thetys’, parte del cual coincidía con la posición actual de la provincia de Málaga.

En la imagen superior, fósiles marinos del Plioceno de Estepona. A la izquierda, fósiles de algas triásicas de Frigiliana. Al lado, corales fósiles jurásicos de Teba / José Manuel García Aguilar

Los seres que habitaban estos mares tropicales, en su mayoría extinguidos, eran cefalópodos, como los ammonites y belemnites, plancton, bivalvos, gasterópodos, braquiópodos, algas, corales y otros seres de vida arrecifal. Todos ellos presentaban caparazones o cubiertas duras calcáreas que les permitieron fosilizar fácilmente, de ahí que sean estos grupos biológicos los que aparezcan de modo mayoritario en las rocas jurásicas.

En la provincia, la presencia de rocas calcáreas de edad Jurásico es muy común, formando casi un 20 por ciento de la superficie provincial y constituyendo muchas de las sierras situadas en los sectores Norte y Oeste, explica García Aguilar. En todas ellas resulta común la presencia de fósiles de tamaño reducido y habitualmente fragmentados.

Fauna marina en Ronda

La tercera etapa geológica que suele mostrar abundantes fósiles en la provincia es el Mioceno superior (hace unos 9 a 12 millones de años). En esta época, la geografía de Andalucía era muy diferente a la actual. Grandes brazos de mar, bahías, estrechos y ensenadas ocupaban zonas hoy día situadas muchos kilómetros tierra adentro, como es el caso de la comarca de Ronda. En estas zonas marinas se depositaron arenas calcáreas costeras y conglomerados de origen deltaico con restos de fauna marina. Algunos de los puntos más interesantes donde observar estas rocas se hallan en Arriate, el Tajo de Ronda y la Sierra del Almorchón (Bobastro, Ardales). En esta última hay abundancia de fósiles marinos, como son moluscos, corales e incluso huesos de ballenas.

En cuanto al Tajo de Ronda, sus paredes muestran una composición geológica de areniscas y conglomerados que permiten reconstruir parte de la historia sedimentaria del Mioceno superior en la zona, a través de una secuencia de casi 100 m de espesor. El conjunto del Tajo de Ronda nos informa de una etapa de ascenso en el nivel del mar en esta zona hace unos 9 ó 10 millones de años.

El último periodo geológico que muestra abundancia de restos fósiles en Málaga es el Plioceno, hace unos 4-5 millones de años. En este momento, la geografía de la provincia de Málaga ya era bastante parecida a la actual, aunque el nivel del mar era más alto debido a un clima global más cálido. Por esta razón, la línea de costa se situaba varios kilómetros tierra adentro respecto a la presente y permitió el depósito de sedimentos marinos con abundantes restos orgánicos. De este modo, aparecen afloramientos de rocas pliocenas en localidades como Nerja, Fuengirola o Estepona que contienen gran cantidad de fósiles marinos de esa época, tales como moluscos o restos de corales.

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