El socialismo en el ADN

López Cano, ayer, recién llegado a Málaga desde Madrid.
López Cano, ayer, recién llegado a Málaga desde Madrid. / Álvaro Cabrera

Dialogante, trabajador y comprometido socialmente. Así es Ignacio López, un militante de base con tradición familiar en el PSOE que ahora da el salto a la política nacional

ANTONIO M. ROMERO

Dice Ignacio López Cano, malagueño de la cosecha de 1976 con raíces murcianas, que lleva casi un año sin apenas tiempo libre para disfrutar de sus aficiones –la lectura, la música o los paseos junto al mar o en el campo– ya que ha estado volcado en cuerpo y alma en la causa de Pedro Sánchez, desde que fue desalojado de la secretaría general del PSOE en el tenso comité federal del pasado 1 de octubre hasta que ha culminado la recuperación del liderazgo de los socialistas españoles en el congreso federal de este pasado fin de semana. Un cónclave donde López Cano ha visto recompensado su esfuerzo entrando en la dirección federal como secretario ejecutivo de Movimientos Sociales, que aunque sea un puesto de segundo nivel, lo afianza como el hombre fuerte de Sánchez en la provincia y culmina el salto de este militante de base, que hasta ahora se había mantenido en un segundo plano, a la política nacional.

Es, por ahora, la última parada de este licenciado en Derecho, máster en gestión de empresas y en derecho y gestión del transporte y actual técnico jurídico del Consorcio Provincial de Transportes del Área Metropolitana de Málaga, por cuyas venas corre la sangre socialista. Tanto por convicción personal como por tradición familiar. Y es que su padre, Hilario López Luna es uno de los históricos de la UGT y del socialismo malagueño –fue concejal en la capital, donde llegó a ser teniente de alcalde, diputado, subdelegado del Gobierno y secretario general del partido–; también están vinculados al PSOE sus hermanos Hilario y Macarena.

Su llegada al PSOE se produjo en 1997, cuando cursaba sus estudios en la Facultad de Derecho de Málaga. Fue su amigo Chema Domínguez, a quien conoció en el movimiento estudiantil ‘Forum’, donde ya era un miembro muy activo, quien le animó a afiliarse. Hoy milita en la agrupación de El Palo, donde ha sido vicesecretario general hasta que dimitió tras lo acontecido en octubre con Sánchez, y es miembro del comité provincial malagueño.

Alejado del aparato

Su actividad política siempre se ha desarrollado en un segundo plano, hasta que el pasado otoño se convirtió en uno de los impulsores de la plataforma de apoyo a Pedro Sánchez en Málaga, convirtiéndose en portavoz de la misma. Hasta ese momento, este padre de un niño de cuatro años había simpatizado con movimientos críticos con la actual dirección provincial, que encabeza Miguel Ángel Heredia, como la corriente Socialistas Hoy ya que lleva años trabajando e implicándose activamente en intentar cambiar el rumbo del PSOE de Málaga. Un papel este de voz discordante que ha situado a este político, que conoció el desempleo y las cocinas de los restaurantes de Brighton donde fregó platos mientras aprendía inglés en el Reino Unido, como un político alejado del aparato del partido en la provincia. Sus detractores le achacan que no ha sido líder de su propia agrupación y que su actual protagonismo político ha venido marcado por la coyuntura de encontrarse en el sitio justo en el momento oportuno y por su amistad con Sánchez –a quien viene apoyando lealmente desde 2014, cuando por primera vez se presentó a secretario general– y el hombre fuerte de éste en Andalucía, Alfonso Gómez de Celis.

Quienes lo conocen coinciden en destacar que Ignacio López Cano es una persona dialogante, trabajadora, comprometida y sensible socialmente. De esto último dan fe sus discursos, donde suele hacer referencia al drama que supone el incremento de la pobreza en España debido, a su juicio, a las políticas de austeridad del Gobierno del PP, y a su compromiso con los movimientos sociales, a los que conoce muy bien por ser un miembro activo de ellos, lo que le ha servido como aval para ocupar el cargo que Pedro Sánchez le ha encomendado.

El nuevo secretario ejecutivo de Movimientos Sociales de la dirección federal socialista, adscrito al área de Movimientos Sociales y Diversidad que encabeza a diputada autonómica madrileña Mónica Silvana, fue fundador en Málaga y presidente durante tres años de Movimiento por la Paz, el Desarme y la Libertad (MPLD), hoy rebautizada como Pro-Diversa, a la que pertenece y colabora con ella activamente.

Con esta ONG fue cooperante durante diez meses en la República Dominicana en 2002, donde participó en programas de limpieza y construcción de viviendas en los barrios deprimidos de la capital, Santo Domingo, y de algunas ciudades al sur de la isla antillana. Al igual que esta experiencia le marcó especialmente, también lo hizo su participación en la Navidad de 2006 en la misión de paz que la Plataforma de Mujeres Artistas Contra la Violencia de Género desarrolló en Palestina lo que le permitió conocer el conflicto israelo-palestino, donde, a su juicio, «no se puede ser equidistante». Esta visita le llevó a profundizar en el estudio del mundo árabe, islámico y musulmán.

Desde su nuevo cargo orgánico podrá desarrollar sus inquietudes políticas, sin quitar ojo del futuro del PSOE en Málaga cuando se celebre el congreso provincial en otoño. Unas responsabilidades que junto a sus compromisos profesionales le van a seguir quitando tiempo a su afición a escuchar música –le gustan los grupos de los setenta, la clásica, el jazz y el flamenco– o leer, especialmente novela histórica. Ahora más que libros lo que le toca es leer muchos artículos e informes políticos.

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