Simulan el asesinato de su expareja y le exigen un millón para no inculparla

La expareja, en una de las fotos que mostraron a la víctima para hacerle creer que había sido asesinada. /SUR
La expareja, en una de las fotos que mostraron a la víctima para hacerle creer que había sido asesinada. / SUR

La Audiencia condena a un ex guardia civil, un fotógrafo, un abogado, un informático y un dentista por urdir una trama para estafarla

ALVARO FRÍAS y JUAN CANOMálaga

¿Qué tienen en común un ex guardia civil, un abogado, un fotógrafo, un dentista y un informático? Y no es un chiste. Todo lo contrario. Cinco hombres con estas profesiones tan dispares se confabularon para extorsionar a una mujer, a la que hicieron creer que tenían pruebas para inculparla en el asesinato de su expareja acusándola de haber orquestado el crimen tras el desengaño sentimental. La improvisada banda, que protagonizó una historia que parece sacada de un guión de Berlanga, con reparto de papeles incluido, le reclamaba un millón de euros por su silencio. No dudaron incluso en mostrarle fotos del supuesto finado con el pecho ensangrentado o incluso en una sala de autopsias. Pero el muerto, en realidad, estaba muy vivo.

El caso, que se ha investigado durante más de tres años en Marbella, ha desembocado ahora en una condena que los cinco acataron de conformidad. La Sección Octava de la Audiencia Provincial ha impuesto a cada uno la pena de un año y nueve meses de cárcel por un delito de estafa, ya que la víctima llegó a pagarles 60.000 euros, la misma cantidad con la que ahora ellos tienen que indemnizarla. También se les ha impuesto una prohibición de acercarse a menos de 200 metros de la mujer o contactar con ella durante cinco años. Además, el ex guardia civil suma una multa de 100 euros por una falta de uso indebido de insignia.

La sentencia, a la que ha tenido acceso SUR, considera probado que los cinco se concertaron para enriquecerse ilícitamente a costa de la víctima, que es alemana y reside en Marbella. La trama consistía en exigirle dinero a cambio de no dirigir contra ella la investigación en el (falso) asesinato de su expareja. Y urdieron un plan. El ex guardia civil y el fotógrafo se presentaron en su casa haciéndose pasar por policías –placa y pistola en mano– y le enseñaron unas fotografías en las que se veía a su expareja tumbada en el suelo y ensangrentada.

Sangre comprada en el ‘chino’

La camiseta blanca de Tarifa que lucía el supuesto finado fue la ‘prueba de muerte’ entregada a la víctima para hacerle creer que había sido asesinado. Pero nada era lo que parecía. Al día siguiente, la sangre, que habían adquirido en un bazar chino, como la que se usa para los disfraces de Halloween, se volvió verde. Ahí es donde, al parecer, entraron en escena las habilidades profesionales del fotógrafo, quien –según reconoció durante la instrucción– hizo unas fotografías al falso difunto posando inerte en un depósito de cadáveres.

Las imágenes, resalta la resolución judicial, que es firme, habían sido tomadas «con el consentimiento de la expareja y en connivencia con los acusados». Tras mostrarles las fotos, los supuestos policías le exigieron un millón de euros a cambio de ocultar las pruebas contra ella, amenazándola con que, si no pagaba, pasaría 21 años en la cárcel.

Pero el plan, para ser creíble, necesitaba de la complicidad de alguien de su entorno. Dos amigos de la mujer y también de su exmarido –concretamente, el dentista y el informático condenados–, cuya misión era suministrar a los falsos policías información sobre la víctima, a la que hicieron creer que estaba vigilada en todo momento y que controlaban tanto sus movimientos como sus comunicaciones, «creando una más que evidente angustia en ella al no poder entregar todo el dinero que le pedían».

La mujer, destaca el fallo, llegó a temer por su vida por la presión que ejercían para la entrega de dinero. Y empezó a pagarles. Entre el 10 y el 21 de marzo de 2014, les dio 40.000 euros en efectivo a los falsos policías. La sentencia explica que, como los dos implicados (los amigos) querían controlar el reparto de las ganancias, se concertaron con el quinto condenado, el abogado, «quien con el mismo ánimo de enriquecerse y a sabiendas del engaño y del miedo de la víctima, se presentó como la persona a quien habían encargado contactar con ella exclusivamente y recibir el dinero». Entre los días 10 y 25 de abril, la mujer le entregó 20.000 euros más.

Cuatro días después, concretamente el 29 de abril, la Unidad de Asuntos Internos de la Guardia Civil, que ya investigaba al exagente por otros motivos, detuvo a los cinco hombres y registró sus domicilios, donde se incautaron, en total, de la suma de 15.172 euros, 19 teléfonos móviles, ocho balizas de seguimiento y distintos dispositivos informáticos de almacenamiento. Sin embargo, no fue arrestado por esta causa el falso muerto, porque nunca se le localizó. La sentencia, que considera probada su participación, admite que se desconoce su actual domicilio.

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