La sequía y las caídas del precio del limón y de la producción del olivar afectan a la facturación agraria de Málaga

Presentación del balance agrario./SUR
Presentación del balance agrario. / SUR

El campo malagueño cierra 2017 con sólo 739 millones de euros, según Asaja, que exige garantías de agua para mantener los niveles de producción y empleo

Agustín Peláez
AGUSTÍN PELÁEZ

El balance agrario de 2017 en la provincia no es tan bueno como el del año anterior. De hecho, la facturación es un 10,82% menor respecto a 2016 al pasar de 828,5 millones de euros a sólo 738,8 millones en este ejercicio. Esto significan 89,6 millones de euros menos. Sin embargo, para Asaja Málaga ello no puede llevar a concluir que 2017 ha sido un año malo. El motivo es porque 2016 acabó con cifras récords.

Para la Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores (Asaja Malaga), que ha dado a conocer esta mañana el balance agrario de 2017, detrás de este descenso se encuentran los efectos de la sequía que el campo malagueño lleva arrastrando desde hace cuatro años consecutivos, la vocería del olivar y los menores precios del limón. Al menos, así lo asegurado el presidente del colectivo, Baldomero Bellido, que ha incidido en que la agricultura es el principal pilar del ‘agro’ en la provincia con 628,7 millones de euros de facturación este año (720,7 millones en 2016), mientras que la ganadería ha cerrado el ejercicio con 110,64 millones (107,7 en 2016).

Bellido ha incidido en que para poder mantener los niveles de producción, facturación y empleo, el campo malagueño necesita contar con garantías de agua. En este sentido, ha pedido que se acometan las infraestructuras que ya figuraban en la planificación hidrológica de 1995, hace 22 años. «Tenemos un déficit estructural que hay que resolver», ha manifestado el presidente de Asaja Malaga, que ha mencionado entre las infraestructuras necesarias el recrecimiento del embalse de La Concepción y acabar con la salificación del embalse del Guadalhorce. «Son cuestiones que exigen una solución, ya no porque lo exijamos los agricultores, sino porque beneficiarán también a otros sectores como el turismo y el abastecimiento a la población», ha declarado Bellido, que no ha dudado en plantear la necesidad de alcanzar un pacto nacional en materia de agua.

A pesar de la caída de la facturación de la agricultura por la vecería del olivar, los efectos de la sequía y el descenso de los precios del limón, para Asaja el resultado final «se puede considerar aceptable al venir de un año récord». Respecto a la ganadería, Bellido ha destacado que ha incrementado ligeramente sus cifras (un 2,6% más) respecto a 2016, en parte debido a que el porcino ha incrementado algo su valor, mientras que los demás sectores, sobre todo el ciprino (leche y carne) siguen en niveles bastante bajos.

Respecto al olivar, que es el principal cultivo del campo malagueño con 130.000 hectáreas, la facturación ha pasado de 250,16 millones en 2016 entre aceite y aceituna de mesa, a 181,41 millones. «La facturación del aceite de oliva ha sido menor como consecuencia de un descenso de la producción, que ha pasado de unas 72.000 toneladas a unas 47.000, un 35% menos. Esto ha llevado a que la facturación se ha haya quedado en 152 millones, frente a los 216 del año anterior, casi 93 millones menos», ha indicado Bellido.

En cuanto al sector cítrico, la facturación de este año apenas alcanza los 65,59 millones, cantidad que comparada con la de 2016 (92,7 millones de euros), puede hacer pensar en que la de 2017 ha sido una mala campaña. Sin embargo, para Asaja, ello no es así. Lo que ha sucedido es que el limón alcanzó el año anterior precios por kilo casi desconocidos de 0,90 euros, mientras que en 2017 han descendido a 0,60, sin ser malos. Por lo que se refiere a naranjas y clementinas, que se vieron afectadas por las inundaciones de diciembre de 2016, repercutiendo en parte de la cosecha, se han mantenido.

Respecto al tropical, el sector, según Asaja, ha generado 145 millones de euros de facturación, muy similar a 2016. El aguacate ha facturado 113,6 millones y lanzado una producción de 46.000 toneladas, mientras que el mango por primera vez «ha dejado a irás los dientes de sierra donde se alternaban las subidas y bajadas de facturación». En 2017, según el responsable de frutas y hortalizas a nivel nacional de Asaja, Benjamín Faulí, el mango ha alcanzado los 26,40 millones de euros de facturación, superando así a la del año anterior.

Sobre la ganadería, según Asaja, el sector consigue detener en 2017 el declive económico con un «modesto crecimiento» del 2,6%, unos 2,7 millones de euros, todo un logro teniendo en cuenta que en 2016 se registró un descenso respecto a 2015 de un 13,49%.

Bellido ha manifestado que 2018 comenzará para el agro malagueño sin saber qué puede pasar con la Política Agraria Común (PAC) a partir de 2020. Asimismo ha expresado que actualmente los embalses sólo cuentan con reservas de subsistencia, por lo que si las administraciones siguen sin acometer las infraestructuras pendientes «es muy preocupante lo que pueda pasar».

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