Selvas en miniatura hechas en Málaga

Pequeños ecosistemas tropicales con cascadas, luz y lluvia que se controlan desde el móvil. Un joven biólogo de la Universidad de Málaga se especializa en la construcción de terrarios para decorar hoteles y oficinas

Selvas en miniatura hechas en Málaga
Ignacio Lillo
IGNACIO LILLOMálaga

Cuenta Rafael Pulido, de 23 años y estudiante del último año de Biología, que descubrió la afición que ya se ha convertido en su profesión cuando jugaba en el patio de su abuela, en su pueblo natal, Priego de Córdoba. Desde que comenzó la carrera está afincado en Málaga y Torremolinos y aquí pretende seguir y asentar su empresa, con la que ya empieza a despuntar. Su actividad se llama terrariofilia y consiste en realizar pequeñas obras de arte vivas, que son ecosistemas en sí mismos, tales como porciones de selva y bosque, donde la luz, la lluvia y la temperatura están gestionadas directamente mediante la última tecnología, incluso desde el móvil del cliente.

«Es un hobby que he llevado a más. Desde joven me aficioné a mantener acuarios, y me he ido formando de forma autodidacta en foros de Internet, sobre todo de Estados Unidos». Aunque aquí no está todavía muy extendida, en otros países europeos como Alemania y Reino Unido se celebran grandes eventos en torno a esta práctica. A pesar de su juventud, Pulido ya acumula diez años de experiencia y se dedica profesionalmente desde hace cuatro. Su próximo proyecto es darle forma legal a lo que ya comienza a ser una fuente de ingresos, mediante la creación de una empresa especializada en el diseño y la construcción de este tipo de instalaciones. Entre sus clientes, además de particulares con un alto poder adquisitivo, para la decoración de viviendas, aparecen espacios tales como hoteles, centros médicos, despachos profesionales y zoológicos. «Se pueden crear hábitats con cualquier ambiente, humedad y temperatura concretas, desde desérticos para reptiles, de bosque lluvioso hasta cascadas y espacios acuáticos para reptiles y peces».

Control por domótica

El biólogo ha construido ya unos 30 terrarios y entre sus principales encargos figura uno para orquídeas tropicales de pequeño tamaño (unos cinco centímetros), en forma de columna, de 90 centímetros de alto, donde las plantas crecen ancladas sobre troncos o rocas. Es la obra de mayor tamaño que ha realizado hasta ahora. Además, la estructura dispone de su propia estación meteorológica camuflada, que aporta datos de humedad y temperatura y está conectado al sistema domótico de la casa, de manera que el cliente lo gestiona desde el móvil y activa la «lluvia» cuando lo necesita.

Ahora tiene en marcha otro encargo para un cliente: un terrario tropical para mantener plantas y con una parte acuática grande, con una cascada y que albergará pequeños peces. «Es un microecosistema en sí mismo y se autorregula, con el tiempo se hacen casi autosuficientes, con la iluminación, el riego y la calefacción automáticos». A su juicio, se trata de un oficio con salida, que cada vez tiene más demanda y con muy pocas empresas especializadas a nivel nacional. En Málaga, Pulido no ha podido localizar a nadie que se dedique profesionalmente a ello. Además, una segunda línea de negocio será la venta de materiales y el asesoramiento a los aficionados para que construyan sus propias selvas en miniatura.

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