«Reabrir nos da igual; lo que importa es que no haya víctimas»

Bomberos y sanitarios, durante las labores de evacuación de los heridos. / Sane

Una de las propietarias del hotel, con 35 años de antigüedad, asegura que nunca hasta ahora habían sufrido un siniestro

MARIÑA ÁLVAREZSantander

Rocío Campo es la hija de los dueños del hotel Campomar y una de las propietarias de este establecimiento familiar con 35 años de antigüedad. Su madre, que es la que ejerce de gerente, reside en una casa situada a pocos metros. Tiene 82 años. Cuando las ambulancias le despertaron por la mañana sufrió una crisis nerviosa. Su hija fue la que acudió en su representación «porque mi madre ya no está para estos disgustos».

Una vez que los heridos habían sido evacuados, Rocío pudo hablar con cierta serenidad de lo ocurrido. «Lo primero, tengo que agradecer la rápida atención de los servicios de emergencia, el dispositivo se desarrolló de manera impecable». En su rostro se perciben horas de angustia. «Estoy, estoy... ahora estoy mejor. En 35 años que tiene el hotel nunca hemos tenido ni un solo problema, ni uno. Mira que damos bodas, pues ni una intoxicación», cuenta con la voz emocionada.

A mediodía el hotel quedó precintado. Esperaba la llegada de los peritos para realizar un estudio de las instalaciones, detectar el foco de la avería y tomar las medidas oportunas. «Todo apunta a una mala combustión de la caldera, que empezó cuando alguien accionó el agua caliente por la mañana y entró en funcionamiento». Esa es la teoría a la que se aferra.

Para ella, aventurar una fecha de reapertura del hotel carece de total relevancia en estos momentos: «Lo más importante ahora es que no haya víctimas. Sinceramente reabrir me da exactamente igual. Estamos toda la familia volcados, mis dos sobrinos mellizos están acompañando a los heridos».

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