Los principales embalses están bajo mínimos y en situación de alerta

La falta de agua ha dejado a la vista la necrópolis de Peñarrubia. /Fernando Torres
La falta de agua ha dejado a la vista la necrópolis de Peñarrubia. / Fernando Torres

La Consejería de Medio Ambiente decidirá a finales de mes las medidas a adoptarpara afrontar la sequía

Francisco Jiménez
FRANCISCO JIMÉNEZMálaga

Con cuatro años consecutivos de escasas precipitaciones, la situación de los embalses de la provincia empieza a ser más que preocupante, al encontrarse el nivel de almacenamiento en un 34%. «Bastante mala», reconocen desde la Delegación Territorial de Medio Ambiente, toda vez que los dos sistemas principales de Málaga (el del Guadalhorce y el de La Viñuela-Axarquía) se encuentran en alerta de sequía. El pantano de La Viñuela, el de mayor capacidad con 165,4 hectómetros cúbicos, lleva en esta situación desde agosto, tras ver rebajado su nivel por debajo de los 54 hectómetros cúbicos (ahora está en 41, lo que representa el 25% de su capacidad).

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Similar es el panorama en el sistema del Guadalhorce, que es el principal recurso hídrico de la capital y que está integrado por las presas de Guadalteba, Guadalhorce y Conde del Guadalhorce. En su conjunto, suman a día de hoy 116 Hm3, cuando su capacidad total es de 345,51. Para ser declarado oficialmente en alerta tiene que permanecer dos meses por debajo de los 128 hectómetros, un plazo que se cumplirá a finales de octubre.

Con los pantanos bajo mínimos, la Junta de Andalucía ya está preparando una serie de medidas. No será hasta finales de mes cuando convoque a los comités de gestión para determinar los pasos a seguir. De momento no se habla de restricciones al consumo como sí que ocurrió en la sequía de 2005, pero sí que se baraja aplicarlas en los regadíos a finales de año si la situación no mejora. Más bien se trata de aprovechar al máximo los recursos existentes, como los procedentes del río Guadalhorce a través del azud de La Aljaima, o de realizar las actuaciones necesarias para alcanzar el máximo rendimiento de la desaladora del Atabal para poder usar las aguas salinas del embalse del Guadalhorce.

El escenario también es más que preocupante en el norte de la provincia, donde ya se han registrado problemas de abastecimiento por la sobreexplotación del acuífero y la pérdida de calidad de los recursos hídricos. La solución pasa por el trasvase desde el embalse de Iznájar (Córdoba) hasta la comarca antequerana, una actuación que lleva años sobre la mesa pero que a día de hoy sigue en punto muerto a la espera de que el Consejo de Ministros autorice el proyecto. Esta misma semana, el Parlamento de Andalucía ha vuelto a reclamar al Gobierno central que apruebe la transferencia de hasta cinco hectómetros cúbicos para garantizar el abastecimiento en los municipios de la comarca.

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