Las presas del Guadalhorce se sitúan en alerta y la Junta aplaza las medidas hasta final de mes

Embalse de Guadalteba, uno de los tres que conforman al sistema, junto al Conde de Guadalhorce y Guadalhorce./Fernando Torres
Embalse de Guadalteba, uno de los tres que conforman al sistema, junto al Conde de Guadalhorce y Guadalhorce. / Fernando Torres

Medio Ambiente convocará antes de noviembre los comités de sequía para informar sobre las actuaciones si siguen descendiendo los niveles de almacenamiento

Agustín Peláez
AGUSTÍN PELÁEZ

El sistema de embalses del Guadalhorce, principal recurso hídrico de la capital, inicia el nuevo año hidrológico (1 de octubre de 2017 a 30 de septiembre de 2018) por debajo del umbral fijado para declarar la alerta de sequía, los 128 hectómetros cúbicos. La misma situación en la que se encuentra ya el embalse de La Viñuela, el de mayor capacidad de la provincia, desde mediados de julio. Aunque para ser declarado este estado los embalses deberán permanecer dos meses por debajo del umbral, la situación, que no sorprende a nadie, sólo podrá ser revertida si comienzan las precipitaciones. «Si el volumen almacenado no se recupera y vuelve a ponerse por encima de los 128 hectómetros cúbicos, en noviembre se declarará la alerta en el sistema», según el delegado territorial de Medio Ambiente, Adolfo Moreno.

La presumible alerta era más que esperada, aunque la radiografía del sistema dista aún mucho de parecerse a la registrada en tales embalses en 2005, cuando el volumen almacenado rondaba los 60 hectómetros cúbicos y la Junta decretó medidas excepcionales ante la situación de sequía en los municipios de Alhaurín de la Torre, Alhaurín el Grande, Álora, Benahavís, Benalmádena, Cártama, Casares, Coín, Estepona, Fuengirola, Istán, Málaga, Manilva, Marbella, Mijas, Ojén, Pizarra y Torremolinos. Al menos, así los señalan la Consejería de Medio Ambiente y los agricultores.

En cifras

216,2 hectómetros cúbicos
es el volumen de agua almacenado en los embalses de la provincia a estas alturas del mes de octubre
36,59 hm3
es el agua que hay embalsada en La Concepción, pantano desde el que se suministra la Costa del Sol
17 hm3
es el volumen que suman los tres embalses del sistema del Guadalhorce (Guadalteba, 38; Guadalhorce, 55, y Conde de Guadalhorce, 24)
41,8 hm3
son los que almacena La Viñuela, en alerta desde julio, lo que supone sólo una cuarta parte de su capacidad total.

La propia Administración andaluza ya había advertido en mayo de este año a los usuarios del sistema –regantes y ayuntamientos– de que si las precipitaciones se mantenían por debajo del 50% de la media era más que probable terminar el año hidrológico en apenas 120 hectómetros de agua embalsada en las tres presas que conforma el sistema (Guadalhorce, Conde de Guadalhorce y Guadalteba). Y eso es lo que ha sucedido. Los embalses del interior de la provincia están por debajo de los 117 hectómetros cúbicos.

Preocupación por los cultivos de invierno

La situación en la que se encuentran los embalses del sistema del Guadalhorce preocupa bastante a los agricultores y de manera especial a aquellos que tienen cultivos de invierno sembrados (alcachofas, coles, coliflor, habas...), desde el momento en que la campaña de riego de verano concluye este 9 de octubre, después de que Medio Ambiente aceptara prorrogarlos. Inicialmente se había fijado como fecha tope para la campaña de riego el 15 de septiembre. El grueso de la dotación para regadío del sistema se suministra en verano, y sólo una mínima parte en invierno en riegos de mantenimiento de los cultivos leñosos, si no se producen lluvias, como riegos extraordinarios. «Cuando se corte del agua sólo nos quedará esperar a que llueva para que se rieguen los cultivos», ha señalado el secretario de Aprema, Juan Antonio Aguilar, que se ha quejado de que sea sólo la agricultura la que sufra restricciones. Para Aprema, la campaña de riego debe ser continuada durante todo el año y no sólo en verano. Aguilar se ha quejado de que mientras al sector agrícola se le ha ido recortando la dotación de agua, no ha sucedido lo mismo con otros sectores. «No hemos oído hablar siquiera de ninguna campaña llamando a hacer un uso responsable del agua de abastecimiento en sectores como el turístico. «Nos gustaría que vinieran a la provincia 50 millones de turistas, pero la agricultura no puede ser la única que sufra las restricciones», ha insistido Aguilar.

Hectómetro arriba o abajo, la Junta no se ha equivocado en sus previsiones. El embalse del Guadalhorce cuenta con apenas 55 hectómetros cúbicos de agua; Conde del Guadalhorce (24) y Guadalteba (38). Los tres embalses suman apenas 117 hectómetros cúbicos, cuando para el umbral de alerta de sequía para finales de septiembre es de 128, la misma cantidad que para octubre.

Pero además, con el problema añadido de la baja cantidad de agua embalsada de calidad existente en el sistema debido a la salinidad creciente en el Guadalhorce a medida que desciende el nivel del embalse. La razón son las aguas salinas del arroyo Meliones, que van a parar a este presa y que constituye un grave problema para los agricultores, ya que les impide cultivar productos como el aguacate.

Al final del año hidrológico se han consumido del sistema más de 92 hectómetros cúbicos, de los que 54,4 han sido para abastecer de agua a la capital malagueña, entre 27 y 30 han sido para el riego de explotaciones agrícolas, y unos 10,7, de caudal ecológico.

Ante esta situación, la Administración andaluza, que no convocará a los comités de gestión de Guadalhorce, Costa del Sol y Axarquía hasta finales de este mes para informarles sobre la situación y las medidas que tiene previstas, ya había avanzado en mayo de este año algunas actuaciones para garantizar el abastecimiento si se llegaba a la alerta de sequía en el sistema.

La Junta prevé reunirse con los comités de gestión para informar sobre la situación generada

En concreto, planteaba, y así se le dio a conocer a los regantes, aprovechar al máximo los recursos fluyentes del río Guadalhorce a través del azud de La Aljaima, realizar las actuaciones necesarias para alcanzar el máximo rendimiento de la Desaladora de Aguas Salobres (IDAS) de El Atabal –esta instalación garantiza el abastecimiento de agua de calidad a la capital–, en el supuesto de que empeore la situación para aprovechar las aguas salinas del Guadalhorce; realizar actuaciones para tener en perfecto funcionamiento los pozos de Aljaima y Fahala, y prever sólo riegos de temporada para los cultivos leñosos, nunca más de 20 o 25 hectómetros cúbicos, cantidad que se podría reducir en función de cómo evolucione la situación de sequía.

Según el secretario de la Asociación Provincial de Regantes de Málaga (Aprema), Juan Antonio Aguilar, colectivo que agrupa al 60% de las comunidades de regantes del Guadalhorce, el sector agrícola lleva dos años viendo cómo se le rebaja la dotación de agua a la agricultura, «ya que hemos pasado de 43 hectómetros cúbicos al año, a apenas unos 30 este año hidrológico, lo que significa casi 15 menos».

El sector está pendiente de la reunión que tendrá lugar a finales de mes para conocer la situación del sistema y los escenarios previstos por la Junta si no hay lluvias destacadas que permitan recargar los embalses y aumentar el nivel de almacenamiento de las tres presas, y las medidas que llevará a cabo.

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