La Policía localiza más de 90 millones de euros en manos de delincuentes en un año

Un agente junto a un coche de lujo intervenido a una red criminal en Málaga. /SUR
Un agente junto a un coche de lujo intervenido a una red criminal en Málaga. / SUR

Los agentes buscan los bienes ocultos de la delincuencia para evitar que el delito les sea rentable y afronten las penas correspondientes

JUAN CANO y ALVARO FRÍASMálaga

Lejos de la espectaculares imágenes de impactantes operaciones policiales contra los criminales, los agentes del Grupo de Investigaciones Patrimoniales y de Localización de Activos del Cuerpo Nacional de Policía (CNP) trabajan a diario inmersos entre numerosa documentación para asestar un duro golpe al mundo del hampa. En concreto, a su bolsillo, ya que el objetivo principal de esta unidad es conseguir que el delito no sea rentable. Gracias a su labor, a lo largo del año pasado localizaron más de 90 millones de euros en manos de delincuentes.

No son muchos los años que lleva en marcha este grupo, que arrancó su trabajo en 2012 en Málaga. Desde entonces sólo han cosechado éxitos en su trabajo, logrando en 2016 una cifra récord –101 millones de euros–, cuando el volumen de lo que se localizó en las intervenciones duplicó el resultado de 2014, lo que representaba 40 millones más respecto a las del año siguiente.

Del total de lo que se intervino a delincuentes el año pasado, la gran mayoría se corresponde con propiedades afloradas y embargadas, que están valoradas en casi 82,5 millones de euros. Asimismo, se intervinieron numerosos productos bancarios, como acciones, valores o participaciones, que alcanzaron los 5,2 millones de euros.

No se quedaron atrás los 402 vehículos aflorados o embargados a criminales, que han sido valorados en 4,8 millones de euros. Tampoco las nueve embarcaciones y aeronaves, tasadas en 244.000 euros.

Los datos

82,5
millones de euros han sido localizados en propiedades de delincuentes durante 2017.
9
embarcaciones y aeronaveshan sido afloradas oembargadas el año pasado gracias a la Policía.

Son los resultados de una labor incesante de análisis de una cantidad ingente de documentación. Bucean entre datos para detectar aquel que les dé un hilo del que tirar para desenmarañar el nudo gordiano de sociedades y testaferros tras el que se encuentra el criminal y los bienes que ha adquirido mediante el dinero procedente de su actividad delictiva. El principal reto lo pone sobre la mesa el crimen organizado. Las investigaciones que llevan a cabo los agentes sobre estos casos suelen durar, como mínimo, un año, según explica Juan José Bermúdez, que es el policía nacional que está a cargo del grupo de localización de activos de la Comisaría Provincial.

Bermúdez insiste en lo complicado que es encontrar los bienes de estos delincuentes, ya que están especializados en ocultarlos. Sin embargo, el trabajo desde 2012 le ha dado a los agentes una mayor experiencia y cada vez consiguen mejores resultados, además de que, desde hace un año cuentan con la ayuda de un subinspector de Hacienda, lo que agiliza las pesquisas.

Para localizar y embargar los bienes de estas organizaciones, el responsable del grupo subraya la importancia que tiene la cooperación entre los diferentes países, ya que la internacionalización de las redes cada vez es mayor. Por ello, apuesta por seguir avanzando en el reconocimiento mutuo de las penas y en el marco de la directiva que prevé el embargo preventivo de bienes dentro de la Unión Europea.

Bermúdez explica que, pese a que una organización, por ejemplo, se dedique al tráfico de sustancias estupefacientes en la Costa del Sol esto no significa que los criminales tengan las propiedades en España. «Normalmente las poseen fuera del país. De ahí la importancia de la colaboración a nivel internacional. Actualmente, solo estamos ante la punta del iceberg», apunta.

Pero estos agentes no sólo persiguen a las grandes organizaciones. También tienen puesta la lupa sobre criminales que no mueven cantidades de dinero tan importantes. «De hecho, los hay que en sus cuentas sólo aparece que cobran la ayuda mínima o que no tienen ningún ingreso declarado», asevera.

Ejemplo de ello es lo que ocurrió en la ‘operación Trevi’, en la que se destapó un pequeño grupo afincado en la capital malagueña dedicado al tráfico de cocaína. El policía cuenta que los principales integrantes no tenían ingresos y otros tenían empresas que no generaban ningún beneficio. Sin embargo, las pesquisas permitieron localizar numerosos bienes y propiedades a estas personas, que vivían «con todo tipo de lujos», realizando grandes viajes en hoteles de cinco estrellas y comprando artículos exclusivos, entre otros aspectos.

Redes sociales

Las redes sociales son las que delatan a estos delincuentes en muchas ocasiones. Bermúdez cuenta el caso de un estafador, condenado por hacerse pasar por un funcionario de Hacienda. «Mandaba un correo a las víctimas en el que les alertaba de un problema, ofreciéndose como gestor y diciendo que se lo solucionaría a cambio de una suma económica. Todo era falso», indica.

Los agentes le seguían la pista, hasta que una publicación en Facebook les dio la solución. El responsable del grupo recuerda que repetía los mensajes desde una vivienda en un pueblo malagueño, esto les hizo llegar a localizar que tenía una casa que no había declarado y que fue embargada de forma preventiva para que hiciera frente a la responsabilidad civil y a la multa.

La labor de los policías nacionales de este grupo no solo se afana en buscar los bienes de los delincuentes para que hagan frente a sus responsabilidades con la Justicia o en localizar esas propiedades que pudieran delatar que se ha cometido un delito. Su trabajo también se acerca a la fase operativa del cuerpo.

Sus conocimientos son muchas veces necesarios para conseguir localizar a los delincuentes o la droga, ocultos en pisos o en trasteros. Estos suelen estar puestos a nombres de sociedades o de terceras personas.

Noticia relacionada

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos