Piden para el agente cuatro años y medio de cárcel por el accidente de Mijas

Miguel, tras el accidente de Torremolinos / Efe

Una acusación particular le considera responsable de dos delitos contra la seguridad vial, dos de lesiones y uno de daños

ALVARO FRÍAS y JUAN CANOMálaga

El guardia civil detenido como supuesto responsable del accidente en Torremolinos en el que fallecieron tres personas el pasado miércoles se sentará en el banquillo de los acusados en septiembre para responder por otro siniestro ocurrido en 2014 en Mijas. Una acusación particular solicita que sea condenado a cuatro años y medio de prisión.

Los hechos ocurrieron el 26 de mayo en la carretera que discurre entre Fuengirola y Alhaurín el Grande. Según se recoge en sus conclusiones provisionales, sobre las 22.00 horas un vehículo recibió el impacto del Hyundai que conducía Miguel, de profesión guardia civil y, por tanto, «perfecto conocedor de la prohibición de conducir tras la ingesta de alcohol y drogas». Debido al golpe, tanto el conductor del turismo, como su acompañante sufrieron varias lesiones, se apunta.

El abogado, que representa al conductor del vehículo que sufrió el impacto, asegura que, «intencionadamente y con consciente desprecio a la vida de los demás», el guardia civil decidió ponerse al volante del vehículo habiendo ingerido tal cantidad de bebidas alcohólicas que le incapacitaban totalmente para el dominio del mismo. Al respecto, afirma que Miguel circuló de forma temeraria y peligrosa a una velocidad excesiva, superior a la permitida, por lo que colisionó con su representado y con un ciclomotor, provocando lesiones a otras personas.

En su escrito, el letrado explica que el agente no quiso atender los requerimientos de sus compañeros de la Guardia Civil que querían comprobar si había consumido algún tipo de sustancia. Así –continúa– huyó del lugar sin más auxiliado por un amigo en otro vehículo, negándose a someterse a las citadas pruebas, «cuando todos los testigos del accidente e incluso la Guardia Civil señalaron que el acusado presentaba síntomas claros de intoxicación como deambulación inestable, rostro pálido, ojos rojos y brillantes, así como mucho olor a alcohol».

Tras hacer este relato de los hechos, el abogado considera que el procesado cometió dos delitos contra la seguridad vial, otros dos de lesiones y uno de daños. Por ello, además de la citada pena de prisión, solicita que sea condenado a 10 años de privación de conducir y ocho en los que no pueda ejercer como guardia civil de Tráfico, así como a pagar 10.800 euros en multas y otros 2.256 en indemnizaciones. Además pide que se apliquen agravantes por su condición de agente.

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