La pericia del maquinista del tren que descarriló entre Málaga y Sevilla evitó una catástrofe

Operarios, ayer, trabajan para reparar el firme en la vía afectada por la riada. /José Manuel Vidal. Efe
Operarios, ayer, trabajan para reparar el firme en la vía afectada por la riada. / José Manuel Vidal. Efe

El conductor esperó al momento propicio para frenar el convoy, que circulaba a entre 120 y 160 km/h, tras cruzar bajo un paso elevado y sortear un talud

Ignacio Lillo
IGNACIO LILLOMálaga

La pericia del maquinista del tren que descarriló el miércoles por la mañana en la línea convencional Málaga-Sevilla evitó una catástrofe. Este es el testimonio del interventor que viajaba a bordo del convoy, según informó el secretario general de CGT Andalucía e histórico del sindicalismo ferroviario malagueño, Miguel Montenegro.

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El técnico de Renfe, que es afiliado de esta formación, puso de relieve que el conductor evitó que el accidente fuera más grave. «Vio que la vía se hundía a su paso, por el peso del tren, reaccionó rápido y lo frenó», aseguró el responsable de CGT. Para ello, tuvo que cerrar con celeridad el regulador de velocidad (el mecanismo que hace las veces de acelerador) y accionar el freno de emergencia, aunque aún siguió unos 200 metros por la inercia de la velocidad que llevaba antes de perder el carril.

Una versión en la que coincidieron ayer fuentes técnicas de Adif. Y es que, según la reconstrucción inicial del suceso, el tren diésel de la serie 599 descarriló en el entorno del arroyo de la Alameda, en el municipio de Arahal, donde la vía ya había quedado desguarnecida y sin soporte; por lo que tuvo que sortear un paso elevado para vehículos y un talud, cuya colisión habría resultado fatal. Sobre la velocidad a la que circulaba, a falta de lo que dictamine la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios, la Declaración sobre la Red de Adif, que es el documento que especifica las características de todas las vías (actualizada a fecha de este año) estipula que la máxima permitida en ese tramo (bifurcación de Utrera) es de 160 km/h. Sin embargo, debía de ser menor, puesto que venía de un tramo anterior (Osuna-Arahal) que está limitado a 120.

Además, las advertencias sobre la lluvia y el corte que se había producido apenas dos horas antes por balsas de agua hacen suponer que circularía con especial precaución. Como curiosidad, además de los dos trabajadores de Renfe (maquinista e interventor), en el convoy viajaban varios ferroviarios más, empleados de esta compañía y de Adif, que iban como usuarios a trabajar a Sevilla.

Adif trabaja para recuperar el tráfico a principios de la próxima semana

Los técnicos del Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif) trabajan desde la noche del miércoles en varios frentes, para intentar recuperar la normalidad en la línea ferroviaria convencional entre Málaga y Sevilla lo antes posible, tras el descarrilamiento. Aunque oficialmente no hay un plazo, a expensas de las inclemencias del tiempo, fuentes técnicas calculan en unos cuatro o cinco días el plazo necesario para retirar el convoy siniestrado y reponer las vías, que sufren numerosos dañados. Por tanto, a principios de la próxima semana es previsible que se retome la circulación.

La misma noche del suceso llegó hasta la zona de El Arahal el acopio de los materiales necesarios, tales como balasto, traviesas y carriles. Reconstruir la vía dañada es clave para que los dos trenes taller, que se encuentran uno a cada lado, puedan llegar hasta el siniestrado y retirarlo. Además, se trabaja en la consolidación del terreno, tanto en la vía como en los caminos de acceso, para que puedan actuar los vehículos de obra.

En cambio, Montenegro ofrece una versión diferente del origen del accidente. Y es que, asegura, el técnico le explicó que el descarrilamiento se produce antes de llegar a la balsa de agua, en un punto en el que no había barro ni balsas de agua, y es por tanto derivado del mal estado de la vía. El responsable de CGT denunció que las líneas convencionales como están clasificadas como «de tipo B y C», esto es, «de escasa o nula inversión, según la clasificación de Fomento». A lo que añade: «El abandono de Adif y el Gobierno son los responsables de este accidente y de la situación caótica de las líneas convencionales».

Investigación

Adif informó ayer de que el mismo miércoles activó la investigación para esclarecer las causas del suceso. El tramo donde se produjo se encuentra entre El Sorbito y Arahal,  y fue construido por la Junta de Andalucía en 1991. A la espera de las conclusiones definitivas de la investigación interna, que se remitirán a la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios en un plazo de tres meses, los datos conocidos hasta el momento apuntan a que una gran avenida de agua anegó el cauce y descalzó la vía en el punto donde se produjo el descarrilamiento. Esta es la primera vez, desde su puesta en servicio hace 26 años, que en el tramo del accidente el nivel de las precipitaciones provocan una incidencia como esta en la infraestructura ferroviaria. La empresa pública asegura que ha garantizado los reconocimientos de vía estipulados en el Manual de Prevención y Gestión de Incidencias de la compañía, y ha cumplido los protocolos según la clasificación de riesgo de la zona y las alertas recibidas por Aemet.

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