La pérdida de población del interior de la provincia se acelera en la última década

Marbella, que es la segunda localidad más poblada de la provincia, tras la capital./Josele-Lanza -
Marbella, que es la segunda localidad más poblada de la provincia, tras la capital. / Josele-Lanza -

Únicamente 37 localidades han ganado habitantes desde 2007, y en su gran mayoría se trata de municipios del litoral y del área metropolitana

Eugenio Cabezas
EUGENIO CABEZAS

Los grandes municipios del litoral ganan vecinos y el interior sufre un progresivo despoblamiento. Éste podría ser el resumen, a grandes rasgos, de la evolución de la población empadronada en las 103 localidades de la provincia de Málaga en la última década, un periodo en el que se ha pasado del boom del ladrillo a la crisis, y a una recuperación moderada en los últimos años. No obstante, hay algunas excepciones, como Arriate, Atajate, Campillos, Casabermeja o Cómpeta, entre otras. Según los últimos datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE) del padrón municipal en España, correspondientes al 1 de enero de 2017, únicamente 37 localidades malagueñas han ganado población desde 2007.

En el conjunto de la provincia, el incremento en esta década ha sido de 113.092 personas, hasta 1.630.615. El grueso de esta ganancia se ha concentrado en una decena de localidades situadas en la franja litoral o en el entorno del área metropolitana de la capital. Así, Benalmádena es la que se lleva la palma, al sumar 16.642 habitantes más, lo que supone una media de 1.600 vecinos nuevos al año, al pasar de 52.217 a 68.859 en diez años.

Por su parte, Marbella, que es la segunda localidad más poblada de la provincia, tras la capital, con 141.172 vecinos, ha ganado 14.750 empadronados. El tercer lugar en este ránking lo ocupa Mijas, que ha pasado de 64.288 empadronados a 77.151. El cuarto escalón del podio es para Vélez-Málaga, que ha sumado 10.274 vecinos, hasta los 79.878, que lo sitúan como el tercer municipio más poblado de la provincia. Fuengirola, con una ganancia de 9.508 vecinos, al pasar de 65.421 a 74.929, ocupa el quinto lugar. Rincón de la Victoria, que ha sumado 9.424 vecinos, casi le pisa los talones, y se sitúa en el quinto puesto, al pasar de 35.714 a 45.138.

Por su parte, otras localidades del área metropolitana de la capital, como Alhaurín de la Torre o Cártama, también han ganado mucha población. La primera ha sumado 7.269 vecinos, al aumentar de 31.884 en 2007 a 39.153 en 2017, mientras que Cártama ha pasado de 18.865 a 25.317 residentes empadronados. Estepona ha sumado 6.535 empadronados, hasta llegar a 66.863. Entre las localidades que proporcionalmente más han aumentado su población destaca Benahavís, que en esta década ha pasado de 3.253 a 7.348 vecinos. Esto se ha debido, fundamentalmente, al empuje de la población extranjera.

Por contra, entre los municipios que más población perdieron en esta última década destacan los descensos registrados en las dos grandes localidades del interior de la provincia, Antequera y Ronda, que son además cabeceras de sus respectivas comarcas. La Ciudad del Torcal y los Dólmenes ha perdido 3.443 vecinos en diez años, pasando de 44.547 a 41.104, mientras que la del Tajo ha visto descender sus vecinos de 36.122 a 34.268, lo que supone 1.854 rondeños menos. En el primer caso resulta especialmente llamativo, ya que Antequera cuenta con buenas comunicaciones por carretera y un gran dinamismo económico, por su ubicación estratégica en el corazón de Andalucía. En el caso de Ronda, las malas conexiones y la falta de autovía siguen lastrando su crecimiento poblacional.

Los descensos en el resto de localidades del interior no son tan grandes en términos absolutos, pero sí resultan muy preocupantes, especialmente porque se trata de municipios pequeños, con menos de 5.000 habitantes. De hecho, la cifra de localidades con menos de un millar de vecinos en Málaga alcanza ya las 29, lo que supone casi un tercio del total. En este sentido, la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) ha pedido al Gobierno central que tome medidas «urgentes» y el Ejecutivo nombró el pasado año una 'comisionada para el reto demográfico'. Quique Navarro, profesor de Geografía de la UMA, considera que el despoblamiento del interior tiene unas «consecuencias nefastas» en muchos ámbitos. «Es un fenómeno global, aunque en Málaga la situación no es tan preocupante como en el interior de la península, pero urgen planes de desarrollo del turismo, la agroindustria y la artesanía», afirma.

De la comparativa de 2007, 2012 y 2017 se concluye además, que en el primer quinquenio fueron muchas las localidades que ganaron habitantes, pero desde 2012 estas cifras se redujeron. A partir de ese año cambiaron los criterios del INE para considerar empadronados a los residentes foráneos. «Es normal que se ajuste cada vez más, porque de ese dato dependen los fondos que reciben los ayuntamientos», considera Navarro.

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