Los municipios, entre el negocio y el reto de garantizar los servicios

Las calles de Puerto Banús son un hervidero de gente durante todo el verano.
Las calles de Puerto Banús son un hervidero de gente durante todo el verano. / Josele-Lanza -

El tráfico, los aparcamientos, la limpieza y la seguridad, principales inconvenientes del aumento poblacional

NIEVES CASTRO , EUGENIO CABEZAS , ALBERTO GÓMEZ y IVÁN GELIBTERMarbella

Son municipios turísticos por excelencia y están preparados para soportar y hacer negocio con la masiva llegada de turistas, tanto aquellos que acuden a su segunda residencia para pasar las vacaciones estivales como los que se alojan en hoteles o apartamentos turísticos. Pero por mucho que ese desafío se repita cada verano, cuando la población se llega a triplicar la sensación de lleno es inevitable en la franja litoral.

Los colapsos diarios que sufren los accesos por carretera a Marbella son el mejor termómetro. Caravanas que se convierten en el pan nuestro de cada día y que taponan las entradas a la ciudad y, ya dentro, un caos circulatorio, hasta el punto de duplicarse e incluso triplicarse el tiempo que se emplea en determinados trayectos. Por ejemplo, los 10 minutos que se pueden invertir en ir desde Marbella a San Pedro se convierten en media hora, produciéndose las mayores retenciones en la entrada al propio San Pedro y Puerto Banús.

 A estas percepciones sobre el repunte de la población se unen datos estadísticos referidos a los servicios públicos. El censo fija en 140.000 los habitantes de Marbella. Aunque los números en virtud de la basura recogida en el municipio sitúan la población real en 250.000 y, sumando la veraniega, los 450.000. De hecho, la delegación municipal de Limpieza ha planificado un refuerzo del servicio con la contratación de 80 operarios. Sin embargo, fuentes de la Policía Local afirman que estos datos se quedarían cortos y que de forma clara la ciudad se sitúa por encima de los 500.000, incluso con picos de más de 600.000 habitantes.

Marbella registra picos de más de 600.000 habitantes, frente a los 140.000 censados

En Torremolinos, donde la población llega a cuadruplicarse durante los meses de verano, hacer frente al incremento en la demanda de servicios básicos supone un encaje diario de bolillos para funcionarios, técnicos y empresas municipales. El aumento de la basura constituye uno de los principales quebraderos de cabeza del Ayuntamiento porque se realiza con menos personal por las vacaciones. También la intensidad del programa de eventos, que multiplica sus citas con respecto al invierno, provoca que la plantilla de Samset, encargada del montaje de escenarios y del sonido y las conexiones eléctricas, «trabajen al límite en temporada alta», según fuentes municipales.

 Benalmádena maneja cifras similares a las de Torremolinos. Su población roza las 300.000 personas en verano pero el Ayuntamiento cuenta con los recursos propios de un municipio con un censo de menos de 70.000 habitantes. La plantilla de la Policía Local mantiene 142 agentes durante todo el año, como ocurre con el personal de servicios operativos o parques y jardines. «A veces damos la imagen de ciudades desbordadas», reconoce el alcalde, Víctor Navas, que desde hace meses reclama más recursos por parte de las administraciones supramunicipales: «Los refuerzos son necesarios pero suponen una inversión que no siempre permite el techo de gasto y la ley de racionalización y sostenibilidad, por eso pedimos que se modifique».

El calvario de aparcar

La misma fotografía se da en Fuengirola, con el añadido de su reducido término municipal (apenas 10 kilómetros cuadrados). Pese a estar acostumbrados a este volumen extra, el municipio registra una serie de problemas. Uno de ellos es el sanitario, ya que su posición geográfica le hace estar tan lejos del Hospital Clínico como del Costa del Sol, de ahí que sean constantes las peticiones de un nuevo centro sanitario. El segundo y principal problema al que se enfrenta el municipio es el aparcamiento. La política de instalación de zonas azules no ha sido suficiente, y ya son muchas las quejas por la tardanza a la hora de encontrar aparcamiento, que durante los fines de semana puede suponer incluso una hora de espera.

Benalmádena reclama más recursos para los ayuntamientos

En el caso de Mijas, los tres núcleos urbanos afrontan el aumento de población de distinta manera. Mientras Las Lagunas y Mijas Pueblo tienen cubiertas la mayor parte de los servicios de manera normal, La Cala ha registrado en estos últimos veranos una masificación que no está siendo fácil de atajar. En este caso la problemática llega a todos los sectores: por un lado el tráfico, ya que en muchos casos se hace necesario pasar por el bulevar de La Cala para poder incorporarse a la A-7, lo que en hora punta implica un bloqueo absoluto. Por otro, la seguridad debido al reducido número de efectivos de la Policía Local y a la ausencia de una comisaría de Policía Nacional.

En la zona oriental, localidades costeras de la Axarquía como Nerja, Torrox, Algarrobo, Torre del Mar o Rincón duplican fácilmente sus residentes y llegan a triplicar en momentos puntuales. Una avalancha que genera problemas de suciedad y saturación en playas y aparcamientos. Dobles turnos de limpieza y horas extra en las plantillas policiales son medidas que toman los consistorios para tratar de prestar unos mejores servicios, aunque con un presupuesto limitado a la población empadronada.

En Vélez-Málaga se suma este año el conflicto interno en la plantilla policial, que demanda mejoras laborales. Desde el pasado 16 de julio la práctica totalidad de los agentes veleños se niegan a hacer horas extra, lo que ha obligado al Ayuntamiento a suspender vacaciones y restringir permisos de muchos de los policías locales.

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