El millonario con alma de 'picoleto' que ama a Cataluña

El millonario con alma de 'picoleto' que ama a Cataluña
Vidas con huella

La realidad le da la razón a Félix Revuelta, uno de los primeros activistas contra la desafección de Cataluña

JOSÉ VICENTE ASTORGA

¿Deja tocado para siempre a alguien perder de una tacada 45 millones de euros? No debe ser algo irreparable cuando se está entre los cien españoles más ricos y tiene efectos anímicos casi nulos cuando el afectado se llama Félix Revuelta, uno de los grandes perjudicados por la quiebra del Popular –45 millones– y también el abanderado de miles de pequeños accionistas perjudicados. «En otros negocios he perdido más. Unas veces se gana y otras se pierde. En eso consiste ser empresario», asegura este optimista incansable, riojano de cuna con medio siglo de crianza entre aires catalanes.

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Los ha cambiado desde hace 11 años por la Costa del Sol, donde su hotel de salud en Estepona Health&house –una operación de 40 millones–, uno de los espacios protegidos para vips libres tanto de colesterol como de paparazzi, a la vez que un negocio próspero que se nutre de un tipo de cliente que considera de mal gusto mirar la factura. Se vino por casualidad:«Mi mujer y yo habíamos comprado poco antes una casa en Aruba, en el Caribe, pero cuando vi esto...»– y aquí vive la mayor parte del año. «Como toda la gente de origen humilde, he crecido en la austeridad, pero me gusta vivir bien, sin ostentar», admite este habitual de los focos marbellíes –es uno de los accionistas de Starlite, «adonde me gusta ir con mis nietos, en familia»– pero que tiene más relevancia desde la sociedad civil como activista en favor de la españolidad de Cataluña que desde el mundo asociativo de los empresarios.

«Con el nacionalismo todos han acabado queriendo ser funcionarios o mossos»

Ha rechazado puestos de relevancia en CEOE, pero señalarse, se ha señalado sobre todo con su pacífica y persistente reivindicación española en Cataluña a través de la plataforma Societat Civil Catalana. El tuvo su propia desafección hacia el Partido Popular en Cataluña, y apostó por Albert Rivera. Se cambió a la camisa naranja cuando Ciudadanos era Ciutadans y Rivera se mojó con aquel primer cartel electoral sin toalla siquiera.

Pionero a su pesar

Los preparativos para que esa voz de español que siente Cataluña se deje oír en las grandes ciudades del país, y sobre todo en Barcelona, desbordan estos días a este empresario, pionero a su pesar en el traslado desde la capital catalana a Madrid de la sede del imperio dietético Naturhouse. Añora la parte joven de su medio siglo catalán. «Era un tiempo donde todo el mundo en Cataluña hacía cosas, trabajaba, comerciaba, pero con el nacionalismo todos han acabado queriendo ser funcionarios de la Generalitat o mossos», resume un análisis que le trasladó un día a Jordi Pujol y al que el ex molt honorable asintió: «Tic raó».

Naturhouse

Una franquicia para el autoempleo.
En esos términos le gusta referirse a Félix Revuelta a la forma de trabajar en la cadena de dietética y nutrición.
2.400 establecimientos
componen la red de la empresa, que en el 2000 dio el salto a mercados exteriores. Este año acaba de instalarse en Irlanda.
Entre las cien primeras.
Dentro del ámbito de las franquicias internacionales, Naturhouse está entre las cien primeras desde hace 9 años.
Beneficios.
En el primer semestre de 2017 obtuvo un beneficio de 13,7 millones de euros.

El año 2017 le vino ya con un primer terremoto a su bolsillo como accionista del Popular, y ha seguido con el que más le preocupa y que se ajusta a al peor de los pronósticos sobre la tensión separatista, cuya evolución ha vivido con «dolor»· alguien que se siente «profundamente español». En Barcelona estudió Económicas y allí empezó a buscarse su lugar con 24 años como pluriempleado para pagar las letras del piso que compartiría con su mujer, Luisa Rodríguez. Antes –para costear la carrera, este hijo de guardia al que ayudaba en la cantina familiar, estuvo tres años de guardia civil destinado a conducciones de presos y vigilancia de cárceles. Luego, como consultor, trabajó para el INI en la central de Besós, pero el destino le pondría cerca de la familia Puigvert, y lo que iba a ser el encargo de un plan de viabilidad para el laboratorio Dietisa de productos para dietas especiales, asociadas a enfermos, acabó cambiándole su nómina de funcionario por la incierta ruleta de los negocios. «Mi primer pecado de juventud fue pedir sólo el 10 por ciento de la empresa, cuando no valía nada, podía haber pedido el 80», lamenta su decisión cuando luego llegó la venta de su parte en 1986 a la francesa Diète et Santé, propiedad de Crédit Lyonnais y del Estado francés.

«Me ofrecieron un puesto, pero yo siempre quiero ver la cara de la persona para la que trabajo», explica quien es un empresario convencido de que hay que rodearse siempre de buenos equipos. Fundó entonces Kiluva –las primeras sílabas de su hijo Kilian, su mujer y su hija Vanesa–, que es hoy el nombre societario de la marca Naturhouse, un grupo empresarial global con presencia en los sectores de dietética y nutrición, hostelería, inmobiliario, aviación privada e inversiones, entre otros.

Dietas «para sanos»

Naturhouse nació de una visión de las dietas «para sanos, algo de lo que en España no había entonces nada», un primer peldaño que le vino por inspiración en un viaje a EEUU. El resultado tres décadas después es un imperio con cuatro fábricas y 2.000 tiendas en 30 países. Revuelta es de los que siempre está activo y no entiende las vacaciones con hueco fijo en el calendario: «Yo desconecto cuando me canso, y es lo mismo que le tengo dicho a mis directivos: cuando os saturéis, una semana en el Caribe, y como nuevos. «A mis directores generales los hago en cierta forma clones míos», justifica su planteamiento de ocio y trabajo. «Ahora no hay tanta hambre para luchar como en mis tiempos», un cupo en el que sitúa a la mayoría de europeos, incluidos sus hijos Kilian y Vanessa, pero reconoce que con sus estudios, seis idiomas y una cultura del trabajo que les inculcó desde que tenían 14 o 15 años, llevan la mochila bien provista. Hay que delegar. En sus dos grandes derrotas del año –Popular y Cataluña– ha sacado fuerzas para encabezar la resistencia cívica en favor de una Cataluña en España, lo que tampoco le ha impedido seguir con su proyecto en la química cántabra Sniace, de la que es el primer accionista.

En la planta de Torrelavega valora el «fantástico papel» de los sindicatos en ajustar salarios para facilitar que la empresa pueda volver a echar a andar este invierno. «Como empresario mi objetivo es ganar dinero porque debo pagar a los empleados, a los accionistas, pagar los impuestos y hacer obra social», defiende un «trabajo que me gusta» quien también es un patrocinador deportivo –es dueño del Logroñés– y alimenta Cocina Económica, un comedor social en la Rioja. «Es fundamental tener esos objetivos porque si quiero tomar los dividendos tengo que pagar entre el 20 y 25 por ciento en impuestos, pero si lo reinvierto pago el 1 por ciento, con lo cual reinvierto. Invertir en Naturhouse me garantiza un 9 por ciento, algo impensable en un banco. Yo quiero el dinero para reinvertir», explica su política ante el beneficio. El año pasado compró dos de compañías, una en EEUU para el crecimiento allí y también en Australia, empresas del sector. stellanos, catedrático, que a su vez fichó a Pablo Isla. Hay que delegar.

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