Llegan a los juzgados de Málaga los primeros casos de acoso telefónico y en redes sociales

El delito de acosoestá castigado con penas de hasta dos años de prisión.
El delito de acosoestá castigado con penas de hasta dos años de prisión. / SUR

La Fiscalía de Málaga ha formulado ya una decena de escritos de acusación por este delito, que «altera gravemente el desarrollo de la vida cotidiana de la víctima»

Juan Cano
JUAN CANOMálaga

Un admirador obsesionado que te llama al móvil a cualquier hora. El exnovio despechado que publica en redes sociales tu teléfono acompañado de un anuncio de «sexo gratis». O el desconocido que contacta contigo a través de Facebook ofreciéndose a mostrarte su micropene. Son algunos de los supuestos que la Fiscalía de Málaga está persiguiendo como «acoso digital», un delito de nuevo cuño incorporado en la última reforma del Código Penal, que entró en vigor el 1 de julio de 2015. Según ha podido saber SUR, los juzgados de la capital están recibiendo ya los primeros casos.

El fiscal delegado del Servicio de Criminalidad Informática, Jacobo Fernández-Llébrez, asegura que ya ha formulado una decena de escritos de acusación esgrimiendo el artículo 172ter, llamado acoso digital o a través de las comunicaciones, también conocido por el anglicismo ‘stalking’. Puede exister un componente sentimental o sexual, aunque no tiene por qué. La clave, recuerda el representante del Ministerio Público, es que la conducta a castigar «altere gravemente el desarrollo de la vida cotidiana de la víctima».

De hecho, algunos de ellos han acabado ya en condenas firmes, como la que adelantaba SUR el mes pasado (ver edición del día 9 de junio), donde una joven malagueña había recibido hasta 120 llamadas diarias por parte de un excompañero de piso que se obsesionó con ella. El hombre, al que se le impuso seis meses de multa (1.080 euros) tras reconocer los hechos, lo que le supuso una reducción de la pena en un tercio, llegó incluso a averiguar el teléfono de la madre de la víctima, a la que también llamó hasta 30 veces al día.

Una historia de acoso

El caso, en el que el juez contempló la existencia del delito de acoso personal recogido en el 172.ter, encaja perfectamente con el requisito del que habla el fiscal, esto es, que la conducta altere gravemente la vida cotidiana de la víctima. El condenado seguía, vigilaba y controlaba a la joven, a la que impedía incluso quedar con chicos, pese a que nunca habían tenido relación afectiva o íntima, según la sentencia, dictada de conformidad y, por tanto, firme.

El delito, según el Código Penal, se produce cuando una persona acosa a otra vigilándola, persiguiéndola o buscando su cercanía física; tratando de establecer contacto a través de cualquier medio; ofreciendo sus datos personales para adquirir productos o para que terceros contacten con ella; o bien que atente contra su libertad o su patrimonio, o de alguien cercano.

Fernández-Llébrez considera que este artículo da respuesta a situaciones que antes eran muy difíciles de perseguir, ya que, en muchas ocasiones, no podían ser calificadas como amenazas o coacciones, como subraya la ley orgánica que regula el ‘stalking’, en cuya exposición de motivos resume el ‘leitmotiv’ de este delito: «Se trata de todos aquellos supuestos en los que, sin llegar a producirse necesariamente el anuncio explícito o no de la intención de causar algún mal (amenazas), o el empleo directo de la violencia para coartar la libertad de la víctima (coacciones), se producen conductas reiteradas por medio de las cuales se menoscaba gravemente la libertad y sentimiento de seguridad de la víctima, a la que se somete a persecuciones o vigilancias constantes, llamadas reiteradas, u otros actos continuos de hostigamiento».

Una sentencia dictada en Navarra desarrolla el concepto y establece que el «bien jurídico protegido es la libertad de obrar», entendida como la capacidad de decidir libremente. «Las conductas de ‘stalking’ afectan al proceso de formación de la voluntad de la víctima en tanto que la sensación de temor o angustia que produce el repetido acecho por parte del acosador le lleva a cambiar sus hábitos, sus horarios, sus lugares de paso, sus números de teléfono, cuentas de correo electrónico e incluso de lugar de residencia y trabajo», concluye el juez.

Las claves

Delito
El ‘stalking’ o acoso a través de las telecomunicaciones viene recogido en el artículo 172.ter del Código Penal.
Conductas
El que vigile, persiga o busque la cercanía física de otra persona; establezca o intente establecer contacto con ella por cualquier medio o por terceros; el que mediante el uso indebido de datos personas adquiera productos o mercancías, o contrate servicios; o el que atente contra su libertad o su patrimonio, o el de otra persona próxima a ella.
Pena
El Código Penal establece que será castigado con la pena de prisión de tres meses a dos años o multa de seis a 24 meses el que acose a una persona llevando a cabo de forma insistente y reiterada, y sin estar legítimamente autorizado, alguna de las conductas descritas y, de este modo, altere gravemente el desarrollo de su vida cotidiana.
Denuncia
El delito de acoso sólo será perseguible mediante denuncia de la persona agraviada o su representante legal. Si se trata de una persona especialmente vulnerable por razón de su edad, enfermedad o situación, se impondrá la pena de prisión de seis meses a dos años.

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