La Junta admite su preocupación ante el estado de los embalses de Guadalhorce y Axarquía

El pantano de La Viñuela apenas almacena 44 hectómetros cúbicos, una situación que no se vivía desde la sequía de 2008. /Eugenio Cabezas
El pantano de La Viñuela apenas almacena 44 hectómetros cúbicos, una situación que no se vivía desde la sequía de 2008. / Eugenio Cabezas

La delegación de Medio Ambiente habla de una situación «bastante mala» y asegura que está estudiando la forma de afrontar la sequía

Agustín Peláez
AGUSTÍN PELÁEZ

La situación en la que se encuentran los sistemas del Guadalhorce y La Viñuela-Axarquía «es bastante mala». Al menos, así lo ha reconocido el delegado territorial de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio, Adolfo Moreno Cerrera. En el caso de La Viñuela, porque el embalse se encuentra desde agosto en estado de alerta tras ver rebajado su nivel de almacenamiento de agua por debajo de los 54 hectómetros cúbicos –actualmente apenas cuenta con 44, lo que significa que sólo cuenta con una cuarta parte de todo el agua que es capar de almacenar (165,4 Hm3). El sistema del Guadalhorce, que es el principal recurso hídrico de la capital y que está integrado por los embalses de Guadalteba, Guadalhorce y Conde de Guadalhorce, se encuentra por su parte a sólo cuatro hectómetros cúbicos de alcanzar el umbral de alerta de sequía fijado para este mes de septiembre (119,8 hectómetros cúbicos), dado que almacena apenas 123 hm3. El umbral de alerta para el mes de octubre es precisamente de 123 hectómetros cúbicos.

Con estos datos no es de extrañar que el propio delegado territorial no oculte su preocupación y califique la situación de «bastante mala». Para Moreno, la situación de estos dos sistemas es muy similar, por no decir casi idéntica, desde el momento en que van a iniciar el nuevo año hidrológico (del 1 de octubre de 2017 a 30 de septiembre de 2018) en situación de alerta.

Los niveles de prealerta, alerta y emergencia de los sistemas lo marca el Plan Especial de Sequía de las Cuencas Mediterráneas Andaluzas (PES), documento en el que se establecen los volúmenes que deben ir marcando las medidas a adoptar en los embalses en el caso de que no llueva lo suficiente. La prealerta por sequía es la primera fase y no implica la adopción de restricciones con respecto al uso del agua embalsada, aunque sí medidas de carácter general como por ejemplo poner en marcha campañas dirigidas a los regantes con recomendaciones para optimizar el gasto de recursos hídricos.

La imposibilidad de atender la demanda con las probabilidades de aportación fijada es la que establece los umbrales de sequía, que es la segunda fase. El estado de alerta significa que los sistemas sólo cuentan con agua embalsada para un año de abastecimiento y otro de regadío.

Ante la probabilidad de que las aportaciones que se puedan producir a los embalses sigan estando por debajo de la media, desde Medio Ambiente se está estudiando la forma de afrontar la situación. «Estamos viendo todos los escenarios posibles para ver la forma de afrontarla, aunque no es fácil», ha reconocido Moreno. Según el delegado territorial, toda esa documentación será comunicada a los regantes y empresas de abastecimiento de los tres sistemas (Concepción, Guadalhorce y La Viñuela) en próximas fechas.

El sistema del Guadalhorce también está al borde de cruzar el umbral de la alerta a causa de la sequía

Moreno ha recordado que el compromiso de la Consejería es no decretar restricciones hasta que finalice este año hidrológico, compromiso que ya adquiriera el consejero de Medio Ambiente, José Fiscal, en julio pasado en una reunión mantenida con los productores de la Axarquía. No obstante, el delegado territorial ha recordado que las medidas fijadas para los estados de alerta vienen fijadas en el Plan Especial de Sequía.

Según este documento, las medidas pueden abarcar desde campañas de sensibilización, a orientación de la campaña de riego, atenuación forzada mediante restricción o prohibición de usos y destinos (riego de jardines, piscinas, baldeos de cales o cultivo de alta dotación), penalización de los consumos excesivos, modificación temporal de tarifas, movilización de reservas estratégicas superficiales, subterráneos o no convencionales, y activación de interconexiones de sistemas. Asimismo son posibles las restricciones de suministros de uso y destinos no prioritarios, manteniendo dotaciones mínimas para la salud y la vida de la población, y volúmenes mínimos para atender cultivos leñosos y sociales, entre otra medidas.

Sin embargo, hasta la fecha la Junta no ha decidido cuáles aplicar en el caso de Guadalhorce y Axarquía si ambos sistemas continúan en alerta en el nuevo año hidrológico.

Los agricultores de Guadalhorce y Axarquía no ocultan su preocupación. Desde la Plataforma de Aguas de la Axarquía, su portavoz Alejandro Clavero se califica la situación de «crítica», aunque cuando los productores siguen regando. «Estamos a la espera de ver qué decide Medio Ambiente, esperando que mueva ficha. Después ya veremos qué decidimos y cómo actuaremos», ha manifestado.

Datos

228
hectómetros cúbicos es el volumen de agua almacenado en los embalses de la provincia a estas alturas del mes de agosto
39
hm3 es el agua que hay embalsada en La Concepción, embalse desde el que se suministra la Costa del Sol
123
hm3 es el volumen que suman los tres embalses del sistema del Guadalhorce (Guadalteba, 40; Guadalhorce, 597, y Conde del Guadalhorce, 26)
44
hm3 son los que almacena La Viñuela, en alerta desde julio, lo que supone sólo una cuarta parte de su capacidad total

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