Los jueces también empiezan a tumbar la plusvalía cuando hay ganancias

Los jueces también empiezan a tumbar la plusvalía cuando hay ganancias

Varios tribunales consideran errónea la fórmula que se utiliza para calcular la cuota al gravar a futuro la revalorización del inmueble cuando se vende

Francisco Jiménez
FRANCISCO JIMÉNEZMálaga

El impuesto de la plusvalía se ha convertido en un verdadero quebradero de cabeza para los ayuntamientos, que están viendo cómo los tribunales dan la razón a los contribuyentes poniendo en peligro el filón recaudatorio que los municipios han encontrado en este tributo que debe abonar quien vende un inmueble en suelo urbano o quien lo adquiere por donación o herencia. De momento, son cuatro los frentes abiertos. Primero fue el Tribunal Constitucional el que el pasado mayo anuló varios artículos de la Ley de Haciendas Locales al considerar que no tiene sentido pagar un impuesto que grava el encarecimiento del suelo incluso cuando el valor real del mismo se ha depreciado. En octubre era el Tribunal Superior de Justicia de Cantabria el que sentaba precedente en las plusvalías por herencia al declarar ilegal que los ayuntamientos exijan haber convivido con el fallecido durante un tiempo previo a su defunción para poder acceder a las bonificaciones contempladas por ley.

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Por si fuera poco, ya son varios los jueces que dicen que la fórmula para calcular la cuota es injusta incluso cuando el inmueble transmitido ha aumentado su valor. El último en hacerlo ha sido el Tribunal Supremo al rechazar el pasado junio el recurso presentado por el Ayuntamiento de Cuenca contra una sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha que dio la razón a un vecino que, bajo el argumento del error de cálculo, pedía que se le anulara la liquidación de la plusvalía. La tesis que defendía este matemático jubilado era que el sistema que aplican los consistorios es incorrecto puesto que grava a futuro el incremento de valor que experimenta el suelo cuando cambia de propietario; es decir, que se tiene en cuenta el último valor catastral disponible en lugar del que tenía cuando fue adquirido.

A modo de ejemplo, si una persona que compró una vivienda en 2001 la vende ahora, la base imponible de la plusvalía se calcularía aplicándole al valor catastral de 2017 el coeficiente por los años 16 años transcurridos, en lugar de tomar como referencia el valor de 2001 para así gravar la apreciación registrada durante su tenencia. El matiz es importante, toda vez que la cuota puede variar en torno a un 30%.

Pero hay más, ya que el pasado julio el Tribunal Superior de Justicia de Madrid abrió la puerta a impugnar las plusvalías en los casos en los que haya habido beneficio al entender que los preceptos legales que regulan el cálculo han sido expulsados del ordenamiento jurídico por la sentencia del Constitucional del pasado mayo sin que, hasta la fecha, se haya promulgado una nueva normativa que la sustituya la anulada por el Alto Tribunal.

«La plusvalía está siendo zarandeada por completo en este momento. Por tanto, es recomendable que revisemos, en general, todas las pagadas en los últimos cuatro años de cara a analizar su impugnación», recomienda el abogado Joaquín López de Avellaneda, del despacho Martínez-Echevarría.

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