La heroína sigue causando estragos entre los más jóvenes

La heroína sigue causando estragos entre los más jóvenes
AFP (archivo)

La Federación Malagueña de Asociaciones de Drogodependencias, que integra a 16 colectivos de la provincia, alerta de los efectos de otro perfil de adicto que mezcla juventud, problemas psicológicos y politoxicomanía

Ana Pérez-Bryan
ANA PÉREZ-BRYAN

«También para drogarse existen las clases sociales». La frase la enuncia con la contundencia que le da la experiencia del 'pie del cañón' -y de la carne de ídem- el presidente de la Federación Malagueña de Asociaciones de Drogodependencias (FEMAD), José Blanco, cuyo grupo integra a 16 colectivos que trabajan en la provincia con las adicciones y que dibujan un perfil al margen de ese otro que sostiene que el 'nuevo' drogadicto es capaz de llevar una vida normalizada durante años hasta que algún desencadenante lo pone en la senda de la rehabilitación. En efecto, esta 'cara B' de la toxicomanía también existe y convive con la que a diario se encuentran los profesionales de la FEMAD y que dibuja un escenario igual de desolador (y contudente) en sus perfiles: en el caso de este colectivo de asociaciones, el perfil medio del adicto es el de un chaval (casi siempre chico) de entre 15 y 25 años «con problemas de consumo compulsivo de alcohol y mezcla de sustancias, es decir, politoxicómano». Así lo avanzaba Blanco esta mañana durante la presentación de los datos previos de la memoria anual de la FEMAD y del congreso que celebrarán este fin de semana en la capital para abordar el reto de esta realidad social. En su intervención, el presidente de la federación ha insistido en un consumo que parecía erradicado en favor de otras sustancias pero que está fuertemente arraigado entre esa población tan joven: «Casi todos los afectados que nosotros atendemos están enganchados a la heroína y al alcohol», certificaba Blanco poniendo todo el peso de su reflexión en la palabra 'heroína' y en los efectos devastadores que su consumo sigue teniendo entre los adictos. En este sentido, y junto con el perfil de joven y politoxicómano enganchado sobre todo al alcohol y a la heroína, Blanco lanzaba una alerta en torno a los «profundos problemas de deterioro mental» que arrastran los afectados por esta lacra y que hace décadas no se percibían de manera tan intensa: «Esos cuadros de depresión, ansiedad y problemas de comportamiento son los que nos desbordan, porque los pacientes de hoy en día son muy indisciplinados para las terapias y no atienden ni aceptan las normas imprescindibles para seguir el tratamiento», lamentaba el presidente de la FEMAD, quien contraponía esta nueva realidad con la de hace décadas, «cuando en los heroinómanos sí se apreciaba más esta disciplina a la hora de desengancharse».

La adicción a más de una sustancia y el concurso del alcohol en estos cuadros adictivos tan severos están detrás de estos problemas mentales que en demasiadas ocasiones lastran las posibilidades de éxito de los tratamientos. De hecho, la FEMAD confirma que a día de hoy sólo el 15% de los pacientes que acuden a sus programas logran desengancharse por completo y reciben, por lo tanto, el alta terapéutica. «Sí es cierto que es desolador, pero hemos tenido épocas con un porcentaje aún más bajo porque vivimos en una sociedad que estimula el consumo; y los afectados son muy vulnerables», añadía Blanco tras dibujar ese escenario oscuro en el que queda el otro 85%: «Vuelven a prisión, a la calle, a recaer...». Y añade para poner freno a esa sensación creciente de que se puede compatibilizar cierto consumo con una vida 'normalizada': «Es verdad que el consumo de cocaína está más asociado a una clase con más recursos económicos, que socialmente está mejor visto y que los efectos de la adicción son menos visibles, pero esto no quiere decir en absoluto que existan drogas 'buenas' y 'malas', porque es casi imposible que una persona que desarrolla una adicción sea capaz de ponerse límites». «Desde luego, los afectados que nosotros tratamos no pueden llevar una vida normal en absoluto», añadía Blanco con todo el énfasis puesto en el 'en absoluto'.

En cifras, la federación provincial atendió el pasado año a 3.700 personas, aunque el grueso de esta cifra se refiere a jóvenes que han participado de una manera u otra en sus actividades de prevención, como las mesas informativas que instala la FEMAD en puntos 'calientes' de botellón o de ocio juvenil y en el que invitan a los consumidores a conocer a través de un test sencillo «qué es lo que lleva lo que están a punto de meterse». «Y luego cada uno allá con su libertad», añadía Blanco aportando otro dato que da que pensar: «El año pasado, un total de 700 chavales fueron informados, y de esos, 365 se sometieron a ese control. Y una vez conocidos los efectos de esa adicción, más de 60 de esos jóvenes vieron la necesidad de trasladarse a un centro para desintoxicarse», en palabras del presidente de la FEMAD.

En ese grupo amplio de más de 3.000 personas 'atendidas' en 2017 en la provincia destaca el de los 300 pacientes en régimen de internamiento que son atendidos en algunos de los tres centros con los que cuenta la FEMAD en la provincia, y cuyo coste asumen las familias en el caso de que la plaza no sea concertada. «Los precios de los tratamientos, al mes, oscilan entre los 600 y los 800 euros, pero las familias sólo suelen pagar el primer mes para quitarse el paquete de encima, luego son los directores de los centros los que tienen que buscarse la vida para que el enfermo siga el tratamiento», lamentaba Blanco para terminar de dibujar un panorama que tiende al oscuro y que da la medida de la dificultad que representa, y de todos los factores que toman parte, en los tratamientos de desintoxicación.

En este escenario francamente complejo, la FEMAD celebrará entre el viernes y el domingo en Málaga su 24 congreso; y lo hará acompañados por una serie de especialistas que abordarán esta realidad y los estigmas que aún afectan a los consumidores de drogas: es el caso de la prisión -muchos de los atendidos han sido presidiarios-, cuya dudosa eficacia en estos casos pondrá sobre la mesa Eleuterio Sánchez Rodríguez 'El Lute', con su conferencia 'Fracaso del sistema penitenciario'. «Él es una voz más que autorizada para contarnos su experiencia, porque se ha pasado media vida en prisión», concluía Blanco tras enunciar el resto de asuntos que abordará el congreso, y que aborda la violencia de género, la «corrupción del sistema judicial» o el sida.

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