La II Guerra Mundial en Málaga: la búsqueda del portaaviones HMS Ark Royal

Imagen de los cañones en el fondo del mar. /BBC
Imagen de los cañones en el fondo del mar. / BBC

La grabación del 'Titanic' despertó el interés por el buque de la Armada británica que fue localizado y filmado por la BBC frente a la costa de Estepona

Francisco Griñán
FRANCISCO GRIÑÁNMálaga

La historia del portaaviones británico HMS Ark Royal no acabó con su naufragio. Su hundimiento quedó como una herida de la armada inglesa, que acabó salpicando a su capitán por la decisión de abandonar el barco en lugar de intentar llegar a Gibraltar y salvar la nave. El buque de la Royal Navy, que fue verdugo del emblemático acorazado nazi Bismarck durante la II Guerra Mundial, se fue a pique en 1941 tras ser torpedeado por un submarino alemán en un sitio indeterminado del mar de Alborán. La contienda prosiguió con su parte de bajas y conquistas, por lo que el Ark Royal quedó sumergido y olvidado. No obstante, su historia comenzó a reflotar décadas después.

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El interés por el Ark Royal renació en los años 70 cuando el portaaviones naufragado despertó algo más que la curiosidad y se comenzó a buscar el punto exacto de su hundimiento a frente a las costas de Málaga. El diario SUR dio la noticia de las primeras sospechas en el reportaje “Tras las huellas del Ark Royal” (ver SUR 20-03-1970) en el se daba la noticia de la localización de un pecio frente al Faro de Calaburras en Mijas. Días más tarde, otra información (SUR, 26-03-1970) abría otra posibilidad al situar el pecio en aguas de Estepona. Hasta allí se fue el periodista Francisco Lancha para localizar al farero de la localidad, Manuel Pérez Ruiz, y a un pescador, Francisco Escarcena, que situaban el hundimiento de un gran barco a unas quince millas de Punta Doncella.

Tanto interés por el portaaviones se había debido al interés de un empresario por reflotar el barco y desguazar aquella mole de 22.000 toneladas para su venta. Algo que provocó un desmedido interés por su localización y que provocó incluso la protesta del Gobierno británico, que presentó una reclamación ante España como legítimos propietarios de la embarcación. Lo que no se sabía entonces era que el lugar exacto y la profundidad del pecio, lo que impedía cualquier tipo de rescate con la tecnología de entonces. Una realidad que, con el tiempo, se hizo evidente y volvió a dejar olvidado al Ark Royal en su lecho bajo las aguas.

La grabación del 'Titanic' despertó el interés por el buque de la Armada británica, que fue localizado y filmado por la BBC frente a la costa de Estepona. Arriba, avión que viajaba en el barco, en el fondo del mar. Mapa de localización donde se encontró hundido el Ark Royal. Ancla del casco del barco. / BBC

La inspiración del 'Titanic'

El giro de esta historia llegó décadas después con una película: 'Titanic' (1997). Concretamente con las imágenes que el cineasta James Cameron grabó del barco hundido a 3.821 metros bajo las aguas. Los submarinos no tripulados abrían una nueva puerta a la localización de pecios y la BBC no tardó en abanderar la búsqueda del mítico portaaviones HMS Ark Royal. «Precisamente utilizamos un submarino como el que empleó James Cameron para bajar al ‘Titanic’, ya que los restos del Ark Royal se encuentran a unos 900 metros bajo el mar», señaló a SUR Mike Rossiter, productor del documental de la BBC 'Shipwreck Ark Royal' (El naufragio del Ark Royal) y autor del libro 'Ark Royal: Sailing Into Glory' (Ark Royal: navegando a la gloria).

El primer reto del documental fue localizar los restos del mítico portaaviones de la Armada británica, que durante años habían sido buscados con ahínco, aunque con resultados siempre negativos. Tras investigar la documentación sobre el Ark Royal, el equipo de la BBC empleó seis meses del año 2002 en dar con el paradero subacuático del Ark Royal. En una primera etapa, establecieron un amplia área de búsqueda de 280 millas cuadradas en el Mar de Alborán y se embarcaron en un navío desde el que realizaron un rastreo del fondo marino. Ante la falta de éxito, llegaron las dudas, por lo que el equipo del documental cambió de rumbo, puso la brújula en dirección este y se dirigió a las aguas situadas frente a la Costa del Sol occidental.

Patrullando en esta zona dieron con algo en una cuenca situada a un kilómetro de profundidad. «No obstante, la información obtenida desde el barco de los restos que habíamos encontrado eran muy pobres para confirmar que se trataba del Ark Royal», explica Mike Rossiter. Seis meses después volvieron a esas mismas coordenadas con un equipo de localización más sofisticado. Para ello, la BBC contrató a la empresa estadounidense especialista en investigación del fondo marino C & C Technologies, que desplazó hasta Gibraltar su barco ‘The Rig Supporter’, a bordo del cual también se encontraba el Hugin 3000 AUV, un submarino autónomo no tripulado con capacidad para descender hasta tres kilómetros bajo la superficie.

Este artilugio fue el auténtico descubridor de los restos del HMS Ark Royal al estar dotado de un sonar de alta resolución, que permitió «identificar los restos del buque de guerra y detectar los aviones que se hundieron en el naufragio», explica Mike Rossiter. Ya no había duda de que habían encontrado el portaaviones. No obstante, encontraron algo inesperado en el sonar: rastros de lo que parecían dos barcos en lugar de uno.

Con el descubrimiento, la BBC invitó a unos veteranos supervivientes del Ark Royal para volver al lugar del naufragio y asistir a la grabación de las primeras imágenes del pecio. Para ello utilizaron un robot submarino por control remoto dotado con cámaras de alta definición y capaz de descender un kilómetro bajo la superficie. Cuarenta minutos tardó en recorrer la distancia hasta llegar al fondo del mar, donde apareció la silueta colosal del malogrado portaaviones que todavía tenía algún secreto por descubrir.

Las grabaciones descubrieron algo inesperado. Al barco le faltaba una parte importante de la proa, lo que explicaba que el rastro del sonar que encontró restos de dos hundimientos se trataba en realidad del mismo ya que, antes del naufragio, el HMS Ark Royal se partió en dos y sus vestigios quedaron separados en el lecho marino. Y entre ambas zonas, como señales de un camino, un reguero de cazas que también acabaron bajo las aguas ya que no pudieron despegar del portaaviones tras el impacto del torpedo del submarino nazi que hundió el barco más moderno y letal de la armada británica.

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