La II Guerra Mundial en Málaga: el hundimiento del portaaviones HMS Ark Royal

Tras el torpedo de un submarino, el portaaviones Ark Royal se escoró, aunque tardó en hundirse cerca de quince horas. /FOTO: Royal Navy
Tras el torpedo de un submarino, el portaaviones Ark Royal se escoró, aunque tardó en hundirse cerca de quince horas. / FOTO: Royal Navy

Tras el ataque de un submarino nazi, la armada británica silenció durante décadas el lugar del naufragio frente a la costa de Estepona

FRANCISCO GRIÑÁNMálaga

Llama la atención por su líneas. Menos curvas y más rectas -casi de aspecto piramidal- que las habituales en una embarcación. El HMS Ducan atracó el pasado lunes en el Puerto de Málaga y no ha pasado desapercibido ya que es uno de los destructores más modernos de la Royal Navy. En su trayecto desde Portsmouth a la capital de la Costa del Sol, este barco de guerra pasó muy cerca de otro emblema de la armada británica, el portaaviones HMS Ark Royal, el más moderno y majestuoso de su época. Pese a sus dimensiones, esta última embarcación no se deja ver. Las aguas se lo tragaron en 1941 cuando un submarino nazi se lo topó frente a la costa de Málaga. Concretamente en la zona de Estepona-Manilva en la que se vivió este desconocido capítulo de la II Guerra Mundial, que la propia Royal Navy se encargó de silenciar.

El hundimiento del HMS Ark Royal fue un duro revés de la marina anglosajona, ya que este portaaviones era uno de sus emblemas. Antes de irse a pique, el buque de guerra participó activamente en la II Guerra Mundial y se apuntó importantes victorias. Estaba preparado para llevar hasta sesenta aviones y persiguió naves alemanas desde el Mar del Norte al Mediterráneo, pasando por el Atlántico. Se enfrentó a los acorazados alemanes Gneisenau y Scharnhorst, aunque su principal acción de guerra fue el ‘roto’ que le hizo al buque insignia de la marina nazi, el Bismark. Los torpedos lanzados por el Ark Royal impactaron en el sistema de navegación del acorazado, lo que dejó al barco sin rumbo y a merced de los cazas del portaaviones británico que acabaron hundiendo al barco que era el orgullo de Hitler.

El Ark Royal, en 1939, con los aviones que transportaba en primer término.
El Ark Royal, en 1939, con los aviones que transportaba en primer término. / FOTO: Centro de Historia Naval de EE UU.

Tocado a las 15,41 horas

Pero las victorias siempre son efímeras en las guerras. Y seis meses después, el submarino germano U-81 se cobraba la venganza. El 12 de noviembre de 1941, el sumergible capitaneado por Friedrich Guggenberger había conseguido burlar los sistemas de vigilancia ingleses del Estrecho de Gibraltar y entró sigilosamente en el Mediterráneo aprovechando las corrientes. Su misión era patrullar por el Mar de Alborán a la caza de algún Goliath desprevenido que se convirtiera en su ‘víctima’.

No tuvo que esperar mucho ya que su primer blanco se le puso a tiro al día siguiente, el 13: navegando en dirección a Gibraltar y acercándose al periscopio aparecían varios buques de la armada inglesa. El capitán alemán no tardó en fijar el objetivo en el barco más importante y, a la vez, vulnerable: el inmenso HMS Ark Royal.

El resto de navíos, varios destructores, servían de escolta al gran buque, aunque no pudieron evitar que cuando el portaaviones enseñó su costado, Guggenberger ordenara el lanzamiento de los torpedos. Uno de ellos impactó en el blanco. A estribor del HMS Ark Royal, a la altura de la torre. Tocado a las 15,41 horas.

El U-81 no lanzó un segundo ataque. Desapareció de la zona para evitar ser localizado por la guardia pretoriana que acompañaba al portaaviones. Lo logró, pero corrió la misma suerte que su víctima, el Ark Royal, o la víctima de su víctima, el Bismark. El U-81 siguió bajo agua hasta el 9 de enero de 1944, cuando fue destruido por bombas estadounidenses. Su ‘currículum’ da susto: antes de zozobrar hundió 26 barcos. El más sonado fue el todopoderoso HMS Ark Royal. Tocado y hundido.

- Un barco auxilia a la tripulación del Ark Royal durante la evacuación del portaaviones.
- Un barco auxilia a la tripulación del Ark Royal durante la evacuación del portaaviones. / Foto: Royal Navy.

Duro informe de la marina

La pérdida de este buque de guerra fue un gran revés para la marina británica, ya que fue el tercer portaaviones naufragado desde que comenzó la II Guerra Mundial. Las aguas del litoral malagueño se tragaron tres millones de libras de la época –lo que costó su construcción en la década de los 30–, aunque afortunadamente las bajas sólo se redujeron a un marinero de los 1.580 tripulantes del barco. Una supervivencia que se vendió como un triunfo como muestran documentales propagandísticos de la época con la tripulación volvieron a casa por Navidad .

Imagen del hundimiento con el barco escorado y con los aviones todavía sobre su pista de despegue.
Imagen del hundimiento con el barco escorado y con los aviones todavía sobre su pista de despegue. / Foto: Royal Navy.

No obstante, la historia ha juzgado duramente al capitán Loben E. Maund, que se encontraba al mando del Ark Royal desde abril de 1941 y que había sido el héroe del hundimiento del Bismarck. Tras el ataque del submarino U-81 y atendiendo a la supervivencia de la tripulación, ordenó la evacuación del barco y dio la nave por perdida. Pese al gran humo y la inmediata escora del navío tras el impacto del proyectil nazi, la marina consideró que el control de daños no fue asumido a tiempo ni el remolque de la nave a Gibraltar. Desde que el portaaviones fue alcanzado hasta su hundimiento pasaron cerca de 15 horas, por lo que finalmente la armada inglesa declaró al capitán culpable de negligencia.

Una historia silenciada

Con el portaaviones se hundió también algo del orgullo británico. A lo que hay unir el escenario del ataque del submarino alemán a pocas millas de la costa de un país neutral en la II Guerra Mundial como fue España. Así, la marina británica mantuvo reservado el lugar exacto del naufragio y, el propio diario SUR del 15 de noviembre de 1941 se hacía eco de la noticia bajo un llamativo titular en primera página –‘El Ark Royal, torpedeado y hundido’–, aunque no decía una palabra del lugar de su naufragio, a pesar de que había sido frente a las mismas costas de Málaga. Aquel mismo día, el diario 'ABC' informaba igualmente del naufragio con la escueta frase de que se había producido al “este de Gibraltar”. Aunque no se mencionaba que había ocurrido frente a territorio español.

Con el final de la II Guerra Mundial y el triunfo aliado, el rastro del portaaviones británico quedó bajo las aguas del olvido. Aunque la localización de su pecio se convirtió en un reto para historiadores y arqueólogos. Hubo que esperar más de 60 años desde su naufragio para que su historia saliera a flote. Aunque el esqueleto del HMS Ark Royal sigue en el mismo sitio desde 1941. Al este de Gibraltar. Frente a la costa de Estepona.

Humareda que se originó tras el impacto del torpedo lanzado por el submarino nazi.
Humareda que se originó tras el impacto del torpedo lanzado por el submarino nazi. / Foto: Royal Navy.

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