Genio malagueño en el corazón de Texas

Pilar, con sus alumnos y con imágenes de Málaga y Marbella en la pizarra digital. /SUR
Pilar, con sus alumnos y con imágenes de Málaga y Marbella en la pizarra digital. / SUR

Pilar Montero, una joven profesora marbellí de Inglés, imparte clases de español y difunde entre sus alumnos la cultura andaluza. Trabaja desde agosto de 2016 en un colegio de Dallas y a sus niños enseña poesía y hasta sevillanas

Francisco Gutiérrez
FRANCISCO GUTIÉRREZ

Macetas, abanicos, flores y lunares adornan el aula cuando llega el día de Andalucía. Los profesores aprenden algunos pasos de sevillanas. Y los alumnos saben localizar en el mapa Málaga y Marbella. Pilar Montero González, una joven maestra marbellí de 29 años, imparte por segundo curso clases en una escuela concertada al norte de Dallas. No es la única malagueña en el centro. Así que expresiones como ‘chiquillo’, ‘majarón’ o ‘chorraera’ son frecuentes en los pasillos del colegio.

Antes de tomar las vacaciones de Navidad, sus alumnos han estado haciendo un proyecto sobre Málaga y Marbella, como muestran las fotos que ilustran este reportaje. «Ha sido muy bonito ver cómo conocían mi ciudad y mis raíces. Lo que más les ha llamado la atención –explica desde Dallas– ha sido descubrir lo antiguas que son nuestras construcciones. Cuando vieron que la Alcazaba empezó a construirse en el 1001, ¡no se lo podían creer! Considerando que Estados Unidos apenas tiene 250 años de historia, esas épocas son inconcebibles para mis niños (y tengo que admitir que para muchos maestros americanos también)». También ha sido elegida profesora del mes: «estos americanos saben como cuidar a sus maestros: un tablón con fotos tuyas trabajando con los niños, comentarios de los alumnos, comentarios de profesores acerca de tu trabajo y de padres», dice.

La infancia de Pilar no fue fácil. Su madre falleció cuando ella tenía 7 años. Tres años después su padre, inspector del Cuerpo Nacional de Policía, calló muy enfermo y falleció en 2011. Su hermano mayor, que también es inspector de Policía, descubrió que su padre había estado colaborando con una fundación de huérfanos del CNP. Se pusieron en contacto con ellos y a partir de ese momento «mi vida dio un giro de 180 grados», reconoce. «Gracias a ellos amplié mis estudios con la licenciatura de Pedagogía y, además, me ofrecieron dos cursos de inmersión lingüística en el extranjero, gracias a los cuales conseguí sacarme las oposiciones como maestra de Inglés».

Cuando un compañero le comentó que había un programa del Ministerio de Educación para profesores en Estados Unidos y Canadá, no se lo pensó mucho. Solicitó la plaza y en abril de 2016 le comunicaron que había sido escogida para un colegio de Dallas. Su pareja dejó su trabajo en el Parque Tecnológico y en agosto de 2016 empezaron su nueva vida en esta ciudad del norte del estado de Texas. En diciembre de ese mismo año se casaron y Javier ha cumplido uno de sus sueños, trabaja por su cuenta como inversor en bolsa.

Arriba. Por el día de Andalucía, los niños y niñas visten los trajes típicos. Abajo. Niñas pintando abanicos y, a la izquierda, Pilar con otras alumnas y sus trabajos sobre Málaga.

Entrenadora de voleibol

Pilar es maestra en una escuela concertada al norte de Dallas, International Leadership of Texas, e imparte clases en tercero de Primaria. Además, este año es la entrenadora del equipo femenino de voleibol de Secundaria. El trabajo en una escuela estadounidense «es totalmente diferente al de la escuela pública en España», explica Pilar: los profesores son evaluados dos veces por semana, hay muchísima burocracia, y horas de trabajo. «Por supuesto, la filosofía americana se lleva a rajatabla: Aquí se vive para trabajar. Entramos al colegio a las 7.05 y salimos a las 16.00. Y luego a entrenar a mis niñas de voleibol, todos los días de 16.15 a 18.00», señala sobre su rutina laboral. El voleibol no se le da mal: «¡Vamos primeras en la Liga del Norte de Dallas!», afirma con orgullo.

La escuela en la que trabaja es trilingüe: los niños reciben las asignaturas en inglés y la otra mitad del día en español, y además una hora de chino diaria. «Me encanta enseñar español y todo lo que representa a mi cultura andaluza», afirma Pilar. Por esto, para el día de Andalucía decora la clase con elementos típicos: macetas, abanicos o farolillos. Enseña poesía de los grades autores andaluces. También ha dado clases de sevillanas para el resto de compañeros. La forma de ser de los españoles no deja de sorprenderles: «Los niños y los propios maestros se quedan asombrados cuando ven a maestros españoles abrazarse y darse dos besos. Aquí es tan diferente…», dice. Siempre que tiene oportunidad les muestra otro tipo de comunidades, «que para ellos es impensable que existan. Les muestro rincones de mi ciudad, Marbella, cómo la gente pasea por la calle; compra en el pequeño comercio; se toma unas tapas en el paseo marítimo…». Y también formas de vida, muy distintas a las de EE UU: «se quedan asombrados cuando les digo que en España queremos mucho a nuestros abuelos. Que es común que los niños convivan en la misma casa o que pasen mucho tiempo juntos. Es algo que no se estila en Estados Unidos».

La tensión política de estos últimos meses en España ha llegado hasta su escuela. Como hija y hermana de policías le duele lo que está pasando en Cataluña. Y cuando surge el tema con compañeros catalanes, «hemos acabado bastante mal», afirma. Pilar trata de aprovechar al máximo esta gran experiencia, mientras actúa como una excelente embajadora de Marbella y Málaga.

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