«Cuando vi su foto, se me puso el vello de punta; había encontrado a mi tío»

Imagen de archivo de una protesta en la que se solicitaba una mayor investigación de los casos de bebés robados./EFE
Imagen de archivo de una protesta en la que se solicitaba una mayor investigación de los casos de bebés robados. / EFE

La familia malagueña de un posible niño robado que reside en Estados Unidos explica cómo les localizó después de 55 años

JUAN CANO y ALVARO FRÍASMálaga

Lourdes la llamó al teléfono de casa al mismo tiempo que le reenviaba una imagen. «Mamá, por favor, coge el móvil, siéntate y mira la foto que te he mandado por WhatsApp», le dijo. María Josefa, que el próximo septiembre cumplirá 60 años, miró con curiosidad el terminal y, al descargar el archivo, respondió: «¿Quién es? Es alguien de mi familia seguro...». Cuando escuchó la respuesta de su hija, entendió por qué antes le había pedido que se sentara. «Es tu hermano, mamá. Se llama Ted».

A la afirmación de Lourdes le sucedieron una retahíla de preguntas que María José había estado repitiéndose en su cabeza durante toda su vida. «¿Cómo es? ¿Dónde está? ¿Y cómo lo has encontrado tú?», repetía una y otra vez, nerviosa, la mujer. «Le tuve que pedir que se callara y me escuchara», cuenta Lourdes, que vive en Benalmádena con su familia, y que, como su madre, no tuvo ninguna duda sobre el parentesco: «Cuando vi su foto, se me puso el vello de punta; había encontrado a mi tío. Y todavía hoy, después de haber contado mil veces la historia, se me sigue erizando la piel. Saber si está vivo, si está bien... Es un sueño hecho realidad».

Ted vive en Oklahoma, Estados Unidos, tiene 55 años, tres hijos y un «nietecito precioso» que su familia malagueña ya ha conocido por fotos. El suyo es un posible caso de bebé robado. «Ha sido él quien nos ha localizado a nosotros», avanza Lourdes. «Hemos crecido escuchando la historia de que mi abuela tuvo otro hijo –desconocen quién era el padre– que fue adoptado por un militar americano y su mujer. Pero mi abuela era analfabeta. No sabía ni firmar, lo hacía poniendo el dedo, y cada vez que venía a vernos teníamos que escribirle su edad, porque ni lo sabía. Yo creo que se lo quitaron...», dice Lourdes. Aunque era natural de Villamartín (Cadíz), su abuela Pepa vivía entonces en Madrid, donde trabajaba como asistenta en una casa, y dio a luz en un hospital Santa Cristina, en el que la acogieron unas monjas al ser madre soltera. Pero Pepa, la supuesta madre de Ted, ya no vive. Falleció hace cinco años, llevándose con ella todas las respuestas que la familia busca.

Partida de nacimiento

La persona que está detrás del encuentro, que por el momento sólo se ha producido en el espacio virtual, es el abogado y presidente de SOS Niños Robados, Enrique Vila, que también busca a sus padres biológicos. Ted contactó con él y le encargó la investigación. Tenían al menos de dónde tirar, ya que el estadounidense, que sabía desde niño que era adoptado, conservaba su partida de nacimiento. El nombre y los apellidos que figuran en el documento, que no son demasiado comunes, coinciden con los de la difunta Pepa.

Tras su investigación, Enrique Vila mandó una solicitud de amistad a Lourdes a través de Facebook. «La recibí el 8 de abril y fíjate cómo son las cosas, estuve más de un mes sin aceptarla porque no lo conocía. Al hacerlo, me llegó un mensaje larguísimo en el que me explicaba todo y me incluía una imagen de mi tío. Cuando vi la foto, me iba a dar algo. El parecido físico es enorme», explica ella.

Desde el viernes, Lourdes ha intercambiado ya cuatro o cinco correos con Ted, franqueando como pueden la barrera del idioma y planeando el viaje en el que se encontrarán por primera vez –«aunque los vuelos supercaros y nosotros no podemos permitírnoslo»– y que les permitirá ponerse al día, después de todos estos años. «Ojalá pueda ser pronto, o como muy tarde en septiembre, que coinciden en unos días los cumpleaños de mi madre, de una hija de Ted y de su mujer. Ella –refiriéndose a María Josefa– tiene muchos achaques...». Pero ya es solo una cuestión de tiempo, de distancia y de dinero. Porque Lourdes ya ha encontrado a su tío. Y él, en su último correo, se despidió de este modo: «Hasta el lunes, familia. Os quiere, Ted».

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